Estado actual de la ciudad
La situación del casco antiguo salmantino comparte los problemas de otras zonas históricas de las ciudades españolas: población envejecida, abandono, una trama viaria y edificaciones que impiden el acceso y el ritmo moderno de vida. En Salamanca se une también el deterioro del material con que están realizados sus monumentos, el mal de piedra que afecta a la piedra franca de Villamayor. A ello se añade el derribo de numerosos edificios valiosos, la existencia de espacios vacantes, construcciones monumentales infrautilizadas, carencia de infraestructura, y una larga lista de problemas, cuya solución implica una inversión elevadísima.La Administración, no obstante, está intentando últimamente recuperar parte de lo perdido, impedir que siga deteriorándose lo que queda y rehabilitar y dar vida al barrio. Hace ya meses que varias direcciones generales del MOPU, la Consejería de Obras Públicas y Ordenación del Territorio de la Junta de Castilla y León, la Dirección General de Bellas Artes y el ayuntamiento, la diputación y la universidad de Salamanca han firmado la operación piloto. Ésta prevé unas inversiones próximas a los 1.000 millones de pesetas en construcción y rehabilitación de viviendas, red viaria, infraestructura, tratamientos especiales para algunas zonas y otras intervenciones. Durante este mes se aprobará definitivamente el plan especial de protección y reforma interior del recinto universitario y zona histórico- artística, que regula el planeamiento urbanístico del casco antiguo de Salamanca.


























































