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Armando Cotarelo, una elección polémica

Este año, la elección de Armando Cotarelo ha vuelto a suscitar la polémica en tomo a la conmemoración de este día de la cultura gallega, motivando una celebración paralela que, con carácter reivindicativo, llevan a cabo asociaciones de toda Galicia. Y ello a pesar de que desde que la Academia ha hecho pública su elección se ha puesto en marcha una maquinaria erudito-literaria para potenciar y dar a conocer la figura de un autor en torno al cual la bibliografía no llega a los 10 trabajos.Estos días han comenzado a aparecer estudios, recensiones y entrevistas en publicaciones tan dispares como la Revista do Instituto de Bacharelato a Distancia LUG, realizado por Rosa Gulión y Fe Díaz; o la publicada por una entidad bancaria, Outeiro, en la que se recoge un artículo de Alfredo Conde. Estos últimos trabajos se unen al escaso aparato bibliográfico existente sobre Cotarelo Valledor.

Armando Cotarelo Valledor no era gallego. Nació el 28 de enero de 1879 en la localidad asturiana de Vegadeo, situada en una de las márgenes de la ría del Eo, por lo que siempre aseguraba que se consideraba gallego sin dejar de ser asturiano. De familia ilustrada, su padre, Emilio Cotarelo Mor¡, fue secretario de la Real Academia Española. Cotarelo Valledor, tras cursar estudios en Oviedo y Madrid, fue catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, en la que llegó al vicerrectorado. En 1929 pasó a desempeñar la cátedra de Filología Galaico-Portuguesa en la Universidad de Madrid, cargo que ocupó hasta su muerte, en el año 1950.

Los pocos estudios que se conocen sobre Cotarelo coinciden en definirlo como un polifacético, aunque no falta quien lo describa como un polígrafo que en ocasiones da una cierta impresión de diletantismo. No en vano fue lingüista, historiador, investigador, conferenciante, astrónomo, escenógrafo, dibujante y humorista. Fue un profesor con talante innovador y preocupado de transmitir a sus alumnos la pasión por lo gallego y sus múltiples manifestaciones.

Las aportaciones históricas realizadas por Cotarelo Valledor fueron numerosas, destacando entre ellas su discurso de ingreso en la Real Academia Española sobre el Cancionero de Payo Gómez Charino, personaje que también estudió en Payo Gómez Chariño, almirante y poeta. Las jornadas del cardenal (Rodrigo de Castro Osorio, arzobispo de Sevilla) fue el título del discurso de ingreso en la Academia de la Historia, en 1945. La figura de Martín Códax atrajo también su atención, como la de Ramiro I de Asturias o la de fray Diego de Deza.

El escritor objeto de este año dedicó escasa atención a la narrativa. Contos do Nadal recolleitos do pobo (Cuentos de Navidad recogidos del pueblo) o Víctima de la ciencia son sus relatos más sobresalientes.

Lo más destacable de la creación de Cotarelo es el teatro, que se presenta en tres grupos: el teatro histórico, con Hostia, fantasía trágico-histórica en la que se narran los últimos momentos de la vida de Prisciliano. El teatro de tierra-adentro, con Trebón, pieza de amor y bandolerismo; Lubicán, en la que la figura del hombre-lobo le sirve de base para la crítica del hombre de la ciudad y la alabanza del medio rural, y Sinxebra, en la que expresa el sacrificio del amor conyugal ante el amor filial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de mayo de 1984