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Pinochet expulsa a dos líderes de la oposición y deja salir a los asilados en la Nunciatura

El Gobierno de Chile autorizó ayer la salida del país de las cuatro personas que durante más de 80 días permanecieron asiladas en la Nunciatura Apostólica, pero al mismo tiempo expulsó a dos dirigentes de la oposición y detuvo a más de 30 militantes de izquierda, en una medida de represalia política, según la calificaron fuentes antigubernamentales.El máximo dirigente del Movimiento Democrático Popular (MDP), el comunista Jaime Insunza, y el miembro de la comisión chilena de derechos humanos Leopoldo Ortega fueron puestos ayer en un avión con destino a Brasil, tras haber sido detenidos durante la madrugada.

Cuarenta minutos después viajaron hacia Ecuador cuatro izquierdistas que se habían asilado en la Nunciatura Apostólica de Santiago el pasado 15 de enero.

El grupo, integrado por Pamela Cordero, José Aguilera, Elba Duarte y Jaime Jovanovic había sido extraído de la Nunciatura a las tres de la madrugada en una amplia operación de seguridad con 15 vehículos y más de 50 agentes de la policía.

La Cancillería chilena confirmó que los salvoconductos para los cuatro fueron entregados finalmente, después de que el Vaticano los pidiera con insistencia durante los casi tres meses que los asilados permanecieron en su sede diplomática.

Pamela Cordero y José Aguilera seguirán viaje hasta Bélgica, mientras que los otros dos integrantes del grupo irán a un tercer país aún no establecido por el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR).

Fuentes del Movimiento Democrático Popular denunciaron que por lo menos otros 30 militantes de partidos de esta agrupación, que integra a comunistas, socialistas y miembros del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), fueron detenidos en la madrugada por la policía secreta.

Durante la tarde de ayer salió también fuera del país la vicecónsul de Francia en Santiago de Chile, Ivonne le Grand, que había sido declarada persona no grata por el Gobierno chileno, acusada de permitir la salida del país de un izquierdista buscado por la policía y de tener contactos con movimientos extremistas de izquierda en Chile.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de abril de 1984