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Las inversiones de ENASA en Venezuela deterioran la imagen de la empresa pública española, según una fiscalización externa

Las inversiones de la Empresa Nacional de Autocamiones, SA (ENASA) en Venezuela no sólo han producido o van a producir importantes perjuicios económicos para el Tesoro público español, sino que también suponen un deterioro de la imagen del sector empresarial público tanto en el interior como en el exterior del país, según se afirma en una auditoría realizada por el Tribunal de Cuentas.La fiscalización se ha centrado en los estados económico-financieros de las dos empresas filiales de ENASA en Venezuela, Desiauto e Hivemca, relativos al período 1977-1982. La auditoria, que fue publicada el sábado por el Boletín Oficial del Estado, expone la inversión comprometida por ENASA en ambos proyectos, que asciende a 1.109,9 millones de pesetas. Este riesgo está integrado por las cantidades adeudadas directamente por Desiauto e Hivemca, avales prestados por ENASA, participación en el capital y valor de las acciones de Desiauto depositadas en Venezuela.

La auditoría hace hincapié en el elevado riesgo financiero contraído por ENASA en unas sociedades de porvenir dudoso y en las dificultades que va a encontrar la empresa española para recuperar su dinero de unas firmas -Desiauto e Hivemca- que cuentan en la actualidad con un patrimonio nulo.

El Tribunal de Cuentas reconoce que la decisión unilateral del Gobierno venezolano de paralizar, a mediados de 1980, el proyecto Pegaso ha constituido una de las principales razones del fracaso de esta operación de ENASA; pero, añade inmediatamente el alto tribunal, acontecimientos de esta índole deberían haberse previsto en un proyecto inversor.

El informe dice que Desiauto se ha caracterizado a lo largo de su historia por la generación de cuantiosos déficit que han superado un tercio del capital de la compañía, lo que según la legislación venezolana obliga a ampliar o reducir el capital, según convenga, o a disolver la sociedad. No obstante, según el tribunal, no se ha cumplido este requisito legal.

El Tribunal describe la desastrosa estructura financiera, de créditos a clientes y de endeudamiento de Desiauto e Hivemca, y advierte que este tipo de operaciones no deben repetirse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de enero de 1984