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La reprivatización de las bodegas riojanas pertenecientes al grupo Rumasa tardará meses en formalizarse

"En la reprivatización de las bodegas riojanas de Rumasa (Paternina, Franco-Españolas, Berberana y Lan) muchos presuntos interesados están jugando de farol. Todavía se tiene que producir un proceso de decantación para llegar hasta los que pueden ser auténticos compradores, y nose va a producir a corto plazo" manifestó un alto responsable de la Administración autonómica riojana. La impresión es que la venta de estas bodegas no se formalizará casi hasta el próximo verano. Dentro del sector privado, a pesar de que se conocen casi una docena de novios, es muy posible que el marido formal no aparezca hasta el último momento.

La comunidad autónoma riojana que actúa también con la máxima cautela, ha expresado formalmente al ministro de Economía, Miguel Boyer, su voluntad de conocer cualquier movimiento o iniciativa, así como el deseo de estar presente en el momento final de la compra, ya que no en vano estas cuatro bodegas comercializan del 40%. al 45% del total de vinos con etiqueta de Rioja.La distinta situación de cada una de las bodegas supone un obstáculo adicional a la reprivatización. Franco-Españolas, la única que obtuvo resultados positivos en el balance económico de 1982, es la perla del grupo y la que más pretendientes tiene. El gigantismo de Paternina, que cerró con pérdidas aunque no alarmantes, el año pasado, se considera como la principal dificultad para su venta.

Berberana contaba con un importante déficit patrimonial, agravado al compartir sus instalaciones con Vinícola Internacional, una bodega de grandes dimensiones no acogida a la denominación de origen Rioja. Durante este último año el Estado ha invertido en Berberana una cantidad próxima a los 1.000 millones de pesetas para tapar su agujero financiero con lo que es ahora una empresa viable que cuenta con la mejor red comercial interior del grupo. La más pequeña de las cuatro bodegas, Lan, puede ser rentable en cuanto se solucione su deficitaria financiación.

Desde fuera del sector privado se han elaborado distintas alternativas al futuro de estas bodegas, hoy en manos del Estado. UGT de la Rioja, sindicato mayoritario en las empresas vinícolas, lanzó hace unos meses la idea de crear sociedades mixtas entre la comunidd autónoma, los agricultores y los trabajadores de las bodegas, con representación sindical en los consejos de administración. Esta propuesta fue asumida por el pleno estatal de la Federación de Alimentación de UGT, reunido hace unos días en Zaragoza. Berberana y Franco-Españolas son las bodegas a las que se dirige en principio el interés de UGT-Rioja. También Franco-Españolas era el objetivo de la Unión de Agricultores y Ganaderos de la Rioja (UAGR).

Interés de las cooperativas

A propuesta de la comunidad autónoma, el sector de bodegas cooperativas (que controla casi el 50% del total de la producción de vino en la Rioja, vendiéndolo al por mayor a las bodegas comerciales) acaba de presentar un proyecto para adquirir las bodegas Lan que consiste en crear una sociedad a partes iguales entre las cooperativas, la comunidad autónoma, la Caja Rural y la Caja de Ahorros de la Rioja. Las cajas de ahorro regionales, las dos ya señaladas más la de Zaragoza, Aragón y Rioja, están llamadas a jugar un destacado papel en la financiación de estas opciones semipúblicas de compra.

Fuentes oficiales de la comunidad autónoma han señalado su confianza en que las cajas de ahorro les consulten previamente cualquier decisión sobre las bodegas de Rumasa. "Entenderíamos como un deseo de cortocircuitar al consejo de gobierno", han añadido estas fuentes, "la operación de financiar cualquier empresa sin tener en cuenta la política de la comunidad autónoma".

Para el organismo autonómico, cualquier empresa interesada por las bodegas de Rumasa debe ponerse de acuerdo con el Consejo de Gobierno y conocer su política sobre el vino. Al tener transferidas las competencias exclusivas sobre denominación de origen, el Gobierno, regional puede influir sobre el sector en temas como replantaciones, cooperativas, política de precios o control de calidad.

Peligro de oligopolio

Para el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Sáenz de Santamaría, hay cosas que ya están muy claras dentro del Ejecutivo riojano. La primera es que la comunidad autónoma no va a ser compradora única y exclusiva, aunque sí puede colaborar con otros interesados, y la segunda, que tampoco va a dirigir un sector público deficitario, quedándose con las bodegas no rentables. La intervención del órgano autonómico tendría como fin mantener las rentas de los agricultores y evitar la concentración en la demanda de uva. El peligro de oligopolio en el sector es manifiesto, dado que uniendo la producción de las bodegas del grupo Rumasa con AGE y Savin-Campoviejo se alcanzan del 70% al 80% en la comercialización de los vinos de Rieja.

En el sector privado hay un gran celo por el momento para ocultar las respectivas posiciones. La Federación de Empresarios de la Rioja ha actuado como intermediaria de las bodegas riojanas a la hora de pedir información sobre las empresas expropiadas. De idéntica forma ha actuado la federación estatal de Industrias Alimentarias y Bebidas de la CEOE. Bodegas como Domecq, o Marqués del Riscal o el Banco de Santander, que son otros de los interesados, ya están introducidas en el sector vinícola riojano. Lo mismo sucede con Hilario de la Mata, marqués de Vargas, antiguo propietario de Franco-Españolas hasta que pasaron a manos de Rumasa, con participación en otras bodegas de la Rioja y en la empresa distribuidora de bebidas Varma. Todo ello sin olvidar entre los posibles compradores a los hombres de José María Ruíz-Mateos, que, antes de comenzar la reprivatización de sus antiguas bodegas, han adquirido ya en la Rioja las bodegas Marqués de Murrieta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de diciembre de 1983

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