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La situación en Granada

Estados Unidos se opondrá en la ONU a la condena de la intervención

El Consejo de Seguridad de la ONU, convocado a petición de Nicaragua y Guayana, adoptará probablemente una resolución "condenando enérgicamente la intervención armada en Granada", sin citar específicamente el nombre de Estados Unidos. Pedirá también "el cese inmediato de la intervención". La delegación norteamericana opondrá un veto a la resolución, que debe contar con un mínimo de nueve votos entre los 15 representantes que integran el Consejo. En términos análogos de condena -aunque no hay todavía ningún proyecto de resolución- podría pronunciarse el Consejo de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, donde la mayoría de Estados miembros condenó la invasión.Paradójicamente, la Administración norteamericana aparece aislada en los foros internacionales, tradicionalmente acostumbrados a condenar intervenciones soviéticas, como la producida en Afganistán en diciembre de 1979.

La delegada de EE UU en las Naciones Unidas, la embajadora Jeanne Kirpatrick, repitió ante el Consejo de Seguridad que EE UU no ha invadido a nadie ni tiene intención de hacerlo". Para Kirpatrick, Washington ha actuado simplemente "para proveer un soporte a las fuerzas de las islas del este del Caribe, en su intención de ayudar al pueblo de Granada a restablecer el orden y al funcionamiento de las instituciones".

Los representantes en la ONU de Nicaragua, Guayana, Cuba, México y Granada rechazaron firmemente las tesis de EE UU y otros países de la zona del Caribe. Ian Jacobs, el representante de Granada, denunció el hecho como "una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas". "Hoy en el mundo", añadió Jacobs, "cuando Estados Unidos decide que tiene razón, nadie tiene el derecho de decidir sobre su propio destino".

La delegación de Nicaragua, otro país en lo que EE UU podría decidir que "se equivoca de destino", reacciona a la invasión de Granada como una advertencia a Managua, cuyo Gobierno es acosado por la guerrilla apoyada por Estados Unidos, a través de acciones encubiertas de la CIA y con el refuerzo miltiar de Honduras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de octubre de 1983