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"Escribir debe ser un acto de honradez"

"En esta novela tengo puesta una enorme ilusión, porque la escribí con una gran honradez. Hay una cosa que quiero decir. Un libro mío puede ser bueno o malo o regular. Y si un señor viene y me dice: esto no hay quien lo aguante, yo le diré: es posible que tenga usted razón, pero es lo mejor que me ha podido salir porque puse mis cinco sentidos y no me precipité, y si me ha salido mal es porque soy burro, qué le vamos a hacer, usted dispense. Ésa es la honradez del escritor, y también no querer salir del paso jamás. Y después, en mi caso, querer ensayar siempre nuevos caminos. Porque yo me podía haber apuntado a los Apuntes carpetovetónicos, que se los podía dictar a una mecanógrafa directamente, que tenían gran éxito de público y de crítica, y las ediciones eran grandes y todo eso. Yo lo he dicho siempre, no hay nada más horrible que el escritor que se convierte en su propia caricatura, y no digamos en su propia mascarilla mortuoria. Esto hay que evitarlo, y la forma de evitarlo, por lo menos para mí, es dando un salto en el vacío de vez en cuando. Si caigo contra el suelo y me deslomo, mala suerte. Si puedo, ya me reharé, y si no, pues que me entierren y santas pascuas". Ante la insinuación de que al lector actual le vuelven a gustar las novelas que cuentan muchas cosas, dice: "Sí, pero cuidado, tampoco podemos cortar las alas del experimentalismo, porque sería un salto atrás. Lo que no podemos es volver a la novela del diecinueve. Todas las aportaciones técnicas que ha habido, que han sido muchas, y algunas muy fecundas, desde el monólogo interior hasta lo que quieras, entonces se puede empezar de nuevo a narrar cosas, que en definitiva es la función de la narración, por eso se llama así. Una novela ya no es lo que en el siglo diecinueve, planteamiento, nudo y desenlace, vamos a ver lo que pasa. Puede no pasar nada. Porque la vida no tiene argumento. Tal la vida no tiene argumento que el viejo, en el lecho de muerte, está haciendo planes para el futuro. Pero la narración de un trozo de vida es lo que es la novela. Ni más ni menos. Esas diferencias que han querido establecerse, esos adjetivos, todo es mentira. La novela es una cosa determinada que no sabemos exactamente lo que es pero que más o menos nos entendemos lo que queremos decir. Y hay que ser muy humilde en este oficio, hay que ser humilde, porque si no estás perdido, te conviertes en una especie de tonto I'haba que no hay quien lo aguante. O de tonta I'haba, que de esto nosotros los hombres no tenemos la exclusiva".

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