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El cineasta y escritor -Alain Robbe-Grillet: "A mi sólo me arrojan basura fresca"

El cineasta y escritor francés recibe un homenaje en Madrid y Barcelona

Que nadie diga que Alain Robbe-Grillet es una institución, por mucho que sus textos se estudien hoy en las escuelas francesas, por mucho que gran parte de la gente que conoce su nombre y sus primeras obras siga creyendo que se trata de la Cultura con mayúscula, la Cultura con barba, aunque en su aspecto contestatario. Robbe-Grillet, visto así, en Madrid, adonde ha venido para ser objeto de un homenaje que le dedica el Instituto Francés -que inmediatamente se repetirá en Barcelona-, es lo menos convencional que imaginarse pueda, un personaje que afirma que a él sólo le arrojan "basura, basura fresca".

Es un tipo desgarbado, con el gris y largo cabello en desorden, vestido con prendas de profesor universitario descuidado y con una increíble cabeza dionisíaca en la que, a buen seguro, le descubrirías dos cuernecillos a poco que indagaras. Alain Robbe-Grillet acaba de presentar, con éxito, en el festival de Berlín que acaba de finalizar, una película que ha sido bien acogida, en general, por el público: La belle Captive, basada vagamente en el mito de la novia de Corinto, que ya recogen Goethe y hasta Michelet en un capítulo de La Sorcière. Sin embargo, hacer cine le sigue costando tanto como cuando se decidió a dirigir L'inmortelle, una película que escribió y preparó antes de hacerle el guión de El año pasado en Marienbad a Alain Resnais."Desde luego", se explica, "el virus del cine no me lo inoculó Alain Resnais, sino que lo llevaba dentro desde antes".

Hay que hablar de cine con Alain Robbe-Grillet porque, aparte de que en este homenaje que le dedica el Instituto Francés van a proyectarse todos sus filmes, excepto La belle captive, aparte de eso, el llamado Papa del nouveau roman es uno de los pocos escritores que basan su relación con el cine en un respeto extraordinario hacia una forma de expresión única en sí misma.

"Si yo creyera que el cine tiene que ver con la literatura, adaptaría a la pantalla mis novelas. No, el cine es imagen y sonido, y hay que acercarse a él pensando en estos términos. Una cosa es la descripción literaria, en donde aunque no quieras has de meterte en ciertas honduras. No, la imagen no tiene ninguna relación con el texto, y yo no llegué al cine porque soy novelista, sino porque me divierte mucho".

La experiencia de 'El año Pasado...'

Le digo que parecería, a simple vista, que su experiencia en El año pasado en Marienbad no le satisfizo, habida cuenta que, en sus experiencias cinematográficas posteriores, personales e intransferibles, ha demostrado poder ir mucho más lejos queResnais. "El año pasado en Marienhand fue una experiencia de la que estoy contento, pero era de dos autores. Resnais, es el único director que contrata a autores para que le escriban los quiones. Esta confrontación de dos autores pone el film en cuestiónn y puede crear tensiones en lapelícula, pero eso no significa que sea perjudicial. Marienbad es la historia de una persuasión, de un hombre que, trata de convencer a una mujer para que le siga; internamente, fue la historia de un hombre, Robbe-Grillet, que se dejó persuadir por otro hombre, Resnais, para hacer un filme de vanguardia".A dónde va el cine. Es una pregunta que se le puede plantear a un hombre que no ha dejado de hacer películas desde hace casi veinte años. Y también a dónde se dirige la literatura. "No son los mismos problemas", dice. "Porque el cine tiene que enfrentarse con una estructura industrial, con un mercado, de la ideología dominante en donde no se permite experimentar. Hubo una época dorada en que fueron posibles Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, François Truffaut,... Hoy eso es impensable. Un joven realizador, un debutante, no hubiera podido hacer un filme como La belle captive, que incluso a mí me ha costado. En cambio, digamos que la industria editorial no está, en principio, en contra de que uno realice innovaciones: cuesta tan poco dinero imprimir un libro".

Imperialismos de derechas y de izquierdas

Entonces, cuál es el problema, le digo. ¿ Sería hoy posible un movimiento como el nouveau roman? "No lo creo, porque surgió en un momento en que se vivía una renovación considerable en todos los terrenos, la pintura, la música, el teatro... se investigaba en todos los campos". "También en la revolución", le digo. "Oh, sí, en esa época se creía en la revolución, se creía en el socialismo., Hoy, el socialismo está en el poder y..., bueno. Las cosas han ido mal, la gente se batió en Vietnam contra el imperialismo yanqui, para comprobar que hemos acabado ayudando al imperialismo norvietnamita. Eso no es reconfortante". ¿Y en qué se puede creer ahora? "Yo creo que esto no durará. Soy un optimista inmenso, pero esto no puede continuar así, porque hay una reacción, un espíritu profundamente reaccionario en la gente, en estos momentos. En literatura se lee lo tranquilo, lo que no provoca, y, en lo polítíco, hay una tendencia a decir ah, el socialismo es esto, pues voy a votar a la derecha, lo cual está contra toda lógica, no se sostiene".

Un debutante

Los años no le han acomodado en el lugar que se le ha adjudicado. "Es que yo soy un principiante, siempre, un debutante, siempre he sido considerado un perturbador, un agitador. De mí -ni como escritor, ni como cineasta, ni como pintor- nunca se han escrito artículos favorables. Entonces, la gente que se acomoda es aquella acostumbrada a recibir siempre elogios, se les suele sepultar bajo flores. A mí sólo me arrojan basura, basura fresca y mucha, en mucha cantidad, todo hay que decirlo.Ahora tiene, no obstante, una situación muy particular: "Por una parte, me han convertido en un clásico, el del nouveau roman, ya sabe. Han convertido mis películas en videocasetes y las mandan a todas partes, tengo mucho prestigio, estoy reconocido hasta en Estados Unidos... Y, al mismo tiempo, saben que nunca he hecho lo que se esperaba de mí".

Y, para acabar, quién comprende a Alain Robbe-Grillet: "Comprender es una palabra falsa, porque tiene algo de encarcelar, de empaquetar, de etiquetar. Lo que yo hago no tiene nada. que ver con el realismo, que es lo que se puede meter en un frasco para tranquilizar las conciencias, sino con lo real, que está lleno de, agujeros, que inquieta, que es inaprensible. Eso es lo que pienso seguir haciendo, tanto en el cine como en la literatura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de marzo de 1983