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El coleccionista Buchheim destaca la 'fuerza revolucionaria' de los expresionistas alemanes

La antológica de la colección de 461 obras de expresionistas alemanes, reunida por el pintor, escritor y editor Lothar-Günter Buchheim a lo largo de los últimos cincuenta años, se inauguró ayer, en las salas Ruiz Picasso de la Biblioteca Nacional, en Madrid, con la presencia de la reina Sofía; el ministro de Cultura, Javier Solana, y el coleccionista Buchheim, quien en una reunión informativa destacó la "fuerza revolucionaria y existencia" de los expresionistas y la modernidad de unas obras hechas a principios de siglo.

La colección Buchheim de expresionistas alemanes, presentada en España por iniciativa de la Obra Cultural de la Caja de Pensiones y el Ministerio de Cultura, ha recorrido siete ciudades europeas, la última de ellas Barcelona. Seguirá a Tel-Aviv, Helsinki y Estados Unidos. La colección quedará depositada en un museo de Wisburgo, tras una polémica surgida en varias ciudades alemanas, donde para ciertos sectores siguen siendo sospechosos los artistas del movimiento expresionista.Las salas Ruiz Picasso de la Biblioteca Nacional (Recoletos, 22) estarán ocupadas los meses de febrero y marzo por los expresionistas alemanes, como muestra de la importancia de este movimiento en la cultura europea de este siglo.

El montaje ha sido realizado por los pintores Gerardo Delgado y Jordi Teixidor, quienes han aportado un diseño de rasgos impresionistas junto a textos, poemas e imágenes de la arquitectura, el teatro y el cine de la misma época que reflejan los óleos, dibujos, acuarelas, xilografías y grabados de autores como Erich Heckel, Otto Dix, Ernest Ludwig Kirchner, Otto Mueller, Emili Nolde, Max Pechstein y Carl Schmidt-Rottluff.

Unas obras actuales

Los autores del montaje, en lugar de presentar las obras por autores y cronológicamente, han preferido una seleccion temática con una sucesión de espacios que ilustran la visión del mundo de los artistas y su representación plástica (la guerra, el rostro humano, la figura humana, la condición humana, paisaje y ciudad, el amor, los espectáculos y la muerte) y otros ámbitos con los procesos técnicos o medios de expresión más usuales, como el dibujo y la acuarela, la xilografía y grabado. "La mirada resultante de este acercamiento al expresionismo alemán es más ideológica que histórica, más poética que científica".Lothar-Günter Buchheim, pintor, escritor y editor, propietario de la mayor colección particular de expresionismo alemán -también tiene una importante colección de pisapapeles de cristal-, comentó con legítimo orgullo las obras de arte- algunas de ellas incunables- que ahora se exponen en Madrid, adquiridas a lo largo de cincuenta años "con independencia y como pintor, no como director de museo".

Buchheim señaló la fuerza revolucionaria de los expresionistas alemanes, asi como su carácter de pintura perseguida y de absouta actualidad.

Una muestra moderna

"Cuando los nazis subieron al poder tenía quince años y en aquella época se perseguía y destruía esta clase de pintura", señaló Buchheim. "Aunque viví en las ciudades donde surgieron los artistas de Der Sturm, adquirí la mayoría de los cuadros una vez terminada la segunda guerra mundial. Estas pinturas de desnudos y eróticas no se podían comprar oficialmente, pero sí a nivel privado".También destacó la modernidad de la muestra: "Estos cuadros han sido los más poderosos de la época y a pesar de estar pintados hace setenta u ochenta años son lo más parecido a la vida actual. Hoy se habla mucho de ecología y el descubrimiento del cuerpo, cuestiones que proclamaban los pintores de Der Sturm".

La actualidad de los pintores expresionistas también se traduce en la cotización de las obras. Buchheim recordó que hace pocos años en Francia no se conocían los nombres de estos pintores y que en las subastas los grandes marchantes compraban Toulouse-Lautrec y después "se caían de la silla al ver el precio del arte alemán".

El criterio de la calidad

El coleccionista confesó que algunos cuadros que había adquirido por mil marcos hoy valen un millón: "Claro que conseguir mil marcos en aquella época era muy difícil". Los expresionistas alemanes, según comentó Buchheim, fueron sistemáticamente perseguidos por el régimen nazi y, además, "hay una segunda persecución por abandono"."Los jóvenes pensaban que después de la guerra iba a renacer todo lo perseguido, cosa que no ocurrió con los expresionistas", señaló el coleccionista. "La realidad es que quedó olvidada en la mente de aquellas gentes, nb así entre los especialistas, pero algunos de ellos se sentían avergonzados porque entregaron varias pinturas para su destrucción".

La vigencia de estos artistas se ha reconocido en el nuevo expresionismo alemán y la transvanguardia alemana. Lothar-Günter Buchheim afirma "considero una estupidez lo que se hace ahora. No tiene ninguna motivación interior, son unos plagios y, sobre todo, no están bien hechos. Cuando se miran estos cuadros se nota que están bien hechos y la base del arte es el criterio de la calidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 1983