Entrevista:

Jacques Ruffié define la cultura como última fase de la biología

El científico francés expone sus nuevas teorías

Jacques Ruffié, médico y biólogo, profesor del Collége de France, en París, fue investido ayer doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona. En su visita a Barcelona aprovechó para presentar la edición española de su libro De la biología a la cultura. En el mismo, además de presentar las posturas racistas como una falacia acientífica, propone la elaboración de un nuevo orden internacional, ya que "las fronteras artificiales constriñen al hombre en la animalidad". Señaló que la cultura es el último estadio de la biología.Pregunta. Su libro se plantea como una defensa de las conclusiones de la ciencia frente a sus utilizaciones ideológicas, concretamente en el caso del racismo, pero ¿no utiliza usted categorías muy poco científicas y, por el contrario, muy ideológicas, como jerarquía, progreso y socialización, al describir el mundo animal?

Respuesta. Si consideramos que la evolución es un movimiento que tiende hacia la adquisición de la conciencia reflexiva, entonces vemos que la evolución sigue un sentido, una línea de progreso. Una simple solitaria es menos inteligente que un hombre. El parásito es un caso de evolución extrema, si tomamos la vida en su conjunto es evidente la presencia de un orden jerárquico. El progreso es la conciencia. El organismo de Paltón y el nuestro es el mismo, no ha experimentado ningún progreso.

P. Resulta sorprendente que cite usted a Platón, porque su libro es básicamente aristotélico, tanto por lo que hace al positivismo, como por lo que hace a la concepción de la sociedad. En la página 390 dice que la felicidad sólo es concebible en sociedad, frase sacada de la Etica a Nicómaco.

R. El hombre es un animal social, se incluye en el conjunto social, es una inteligencia que colabora con otras inteligencias. El hombre es cuatro mil millones de cerebros que se comunican. Eso es lo que le confiere su. poder, un poder formidable.

P. ¿Pero ello no implica una reducción de la cultura a la biología?

R. Una definición muy general de la cultura sería la del conjunto de los comportamientos aprendidos. La cultura se opone a lo innato. Una abeja es un programa genético, el hombre no es prisionero de la genética. Un animal solitario debe afrontar solo todas las dificultades de la vida, esto cambia cuando es capaz de organizarse en grupos. Esto culmina en el hombre. Naturalmente el hombre tiene comportamientos innatos, el recién nacido succiona el pecho de la madre, muestra su cólera o sus ansias amorosas con idénticas formas, pero la cultura, domina sobre ello.

Ventajas de la especialización

P. ¿Es esta concepción del hombre lo que le lleva a desear una humanidad unida más allá de las naciones y a promover el mestizajeR. En efecto. La evolución biológica muestra las ventajas de la especialización, esto culmina en el hombre al organizarse en sociedades cada vez más complejas, donde cada individuo cumple un función diferenciada. La sociedad se convierte en un supercuerpo compuesto por todos los hombres. Hay que tender hacia ello, hacia un orden mundial por encima de los limites artificiales que nos constriñen en la animalidad.

P. La objeción más primaria es como se pueden vencer las oposiciones derivadas de los intereses de clase, nacionales o del egoísmo del propio individuo.

R. Yo no creo que el hombre sea egoísta ni altruista, es reflexivo. Es cierto que los animales de la misma especie no se matan entre sí, en cambio el hombre es único animal capaz de hacer la guerra. Pero a la vez es el único animal responsable y capaz de prever las consecuencias de sus actos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de diciembre de 1982.