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La Academia sueca distingue al autor de 'Cien años de soledad'

García Márquez obtiene el Nobel de Literatura por una obra en la que ha confundido lo real con lo irreal

, Estocolmo
Gabriel García Márquez, colombiano de 54 años,autor de Cien años de soledad y El otoño del patriarca, entre otras novelas, ha sido galardonado con el premio Nobel de Literatura. García Márquez, que tuvo que salir de su país por problemas con la anterior presidencia de la República, ha anunciado que volverá a Colombia el próximo marzo para dirigir un matutino independiente en Bogotá. Paralelamente, en una ceremonia realizada sin aviso previo, el consejo de Estado cubano concedió ayer al escritor la orden Félix Varela, máxima distinción cultural cubana. Para justificar su premio, la Academia sueca señaló ayer que la obra del autor colombiano había unido los límites de lo real y lo irreal.

Cuando, con estricta puntualidad, el secretario permanente y miembro de la Academia sueca, Per Gillensten, anunció ayer ante un centenar de periodistas y figuras del mundo literario, el nombre del colombiano Gabriel García Márquez como el destinatario del premio Nobel de Literatura 1982, un murmullo de aprobación recorrió la sala.En una breve y acertada fundamentación, la Academia sueca señala que la concesión del Premio a García Márquez no supone el descubrimiento de un escritor desconocido. García Márquez, dice la Academia, "ha creado un universo propio -el mundo que rodea a Macondo, el pueblo por él inventado-. Desde finales de la década del cincuenta, sus novelas y cuentos nos arrastran a ese extraño lugar donde se dan cita lo milagroso y lo más puramente real -el espléndido vuelo de la propia fantasía-, fabulaciones desmedidas y hechos concretos que surgen del fondo del pueblo, alusiones literarias, gráficas descripciones, palpables y a veces opresivas, realizadas con la precisión de un reportaje".

Se señala también que en ese mundo creado por García Márquez tal vez sea la muerte el más importante director de escena entre bastidores. "Pero ese sentimiento trágico de la vida, que alienta en las obras del escritor, expresa a su vez una fuerza vital a un tiempo aterradora y edificante de lo vivo y lo real". En sus fundamentos, la Academia sueca hace alusión, también en forma escueta, a la fecunda obra del escritor y al reconocimiento internacional de inusitada magnitud que produjo la aparición, en 1967, de su novela Cien años de soledad, traducida a gran número de idiomas y de la que se han editado millones de ejemplares.

"Cada nueva obra suya", agrega la Academia, "es considerada por una crítica y un público expectantes, como un acontecimiento de trascendencia internacional y se traduce y publica rápidamente en numerosos idiomas y grandes tiradas".

Crónica de una muerte anunciada completa, según la Academia sueca, la imagen de un autor que reúne en su persona un talento narrativo desbordante, casi abrumador y la maestría del artista de la lengua, consciente de su técnica, disciplinado y poseedor de un amplio bagaje literario.

Un continente creativo

Por último, la Academia ubica al escritor laureado en el contexto de un continente cuya vitalidad creadora tiene reconocimiento universal. "La literatura latinoamericana muestra, desde hace un tiempo, una vitalidad que apenas se encuentra en otro ámbito literario y tiene conquistada una posición que es seguida con particular interés en la vida cultura de nuestro tiempo".

"Es este un continente donde se entrecruzan multitud de impulsos y tradiciones. Elementos de cultura popular, por ejemplo, la narración oral, reminiscencias de culturas indias altamente desarrolladas, corrientes del barroco español de diferentes épocas, influencias del surrealismo y otras corrientes literarias europeas. Todo ello mezclado produce una bebida vivificante y rica en especies de las que ' García Márquez y otros escritores latinoamericanos extraen su material e inspiración", expresa finalmente la justificación del premio otorgado a García Márquez.

La adjudicación del premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez no causó sorpresa en los medios suecos. Por el contrario, la calidad de su obra era ya conocida de un amplio sector de lectores además de la critica especializada. Varias de sus obras han sido traducidas al sueco.

Un premio anunciado

Muchos simples lectores que alguna vez establecimos una asociación entre Cien años de soledad y El Quijote, nos vimos gratamente sorprendidos cuando el también Premio Nobel e insigne: poeta chileno, Pablo Neruda, comparó a García Márquez con Cervantes. El poeta ruso Evgeny A. Evtushenko, por su parte, dijo que García Márquez era el más grande escritor contemporáneo.

Ambos juicios, provenientes de dos exponentes de culturas y formas de sentir tan dispares, dan otra clave de la dimensión universal del colombiano.

Hace tiempo García Márquez se refería al Premio Nobel en un amplio artículo escrito en EL PAIS. El escritor colombiano, al hilo del comentario de que los grandes escritores de los últimos ochenta años se murieron sin el Nobel, hacía una reflexión sobre la Academia sueca de la que decía ,no tiene miedo de equivocarse -y se equivoca mucho, por supuesto-, concede el premio una sola vez por una obra de toda la vida, y parece considerar que quien es bueno en una ciencia no puede serlo también en el arte de las letras". A continuación citaba la incongruencia de no que ni Leon Tolstoi, Henry James, Marcel Proust, Franz Kafka, Joseph Conrad, Joyce y Rainer Maria Rilke hubieran obtenido el galardón.

Hay otros motivos de alegría en la distinción que recibe García Márquez: a diferencia de otros escritores de reconocida calidad, el colombiano ha sido y sigue siendo un cronista realista de la historia contemporánea, especialmente a través de sus notas periodísticas, oficio del que nunca ha renegado. Prueba de ello es su puntual cita de los miércoles en las páginas de opinión de El PAIS. Es un hombre comprometido con la causa de los débiles y los oprimidos, con un sentido de la dignidad nacional y latinoamericana. Ha rescatado la memoria de escritores desaparecidos, ha defendido a presos, torturados y perseguidos. Para los pueblos latinoamericanos su consagración equivale además al triunfo de los valores eternos del espíritu frente a la barbarie. Cuando de esos bárbaros no quede ni sombra de recuerdo, las obras de García Márquez seguirán iluminando el corazón de multitudes con su destello inagotable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de octubre de 1982