La vendimia francesa
Como cada año por estas fechas, miles de parados preparan sus maletas con comida para comenzar el gran éxodo que es la vendimia francesa. Todos los organismos oficiales interesados comienzan sus negociaciones, pero fuera de la realidad; al trabajador sólo le interesa llegar allí, trabajar las más horas posible para volver cuanto antes y regresar a su casa.Y del viaje de vuelta sí que no se ocupa nadie; para la ida hay médicois, funcionarios, asistentes sociales, centrales sindicales, etcétera, pero, una vez instalados en Francia, ya nadie se ocupa de nosotros; las divisas se pueden mandar por giro, no es necesario que volvamos.
La Renfe ha inventado un nuevo sistema de reserva para los emigrantes: la reserva sin número; si en Barcelona no se da propina no hay quien se siente en todo el viaje, y son dos noches de viaje; ya no hay trenes especiales, ni médicos,, ni sindicatos; todo es desinformación. Nos llevan a trabajar, pero nadie se ocupa de traemos.
Quisiera que, de una vez, se hablara claramente de esta gran vergüenza nacional, por la que no nos queda más remedio que pasar a miles de personas (andaluces, sobre todo). /


























































