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El brasileño Augusto Boal presenta su concepto del 'teatro del oprimido'

El Teatro del Oprimido como medio para destruir las prohibiciones que impiden las posibilidades, porque "todo lo que es prohibido es por definición posible", en aquellos sectores sociales sometidos a la opresión, viene siendo puesto en práctica, en sus criterios generales, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo por su creador, el autor y director teatral brasileño, actualmente exiliado en Francia, Augusto Boal. Esta actividad coincide con la celebración de un seminario que bajo el título de Teatro contemporáneo: España y América Latina, dirige el crítico teatral José Monleón.El autor brasileño parte de la consideración de que persona es un artista en la vida cotidiana, por lo que su teoría del Teatro del Oprimida pretende, a partir de una formulación sencilla, favorecer la expresión de lo que "ya cada uno hace por sí mismo y en su actuación cotidiana". Para ello dividen la técnica teatral en tres tipos: el teatro imagen, el de foro y el invisible.

El teatro de la imagen, desarrollado a través de diecisiete técnicas diferentes, pretende, en opinión de Boal, un mejor conocimiento de la realidad a través de la imagen, de la expresión del cuerpo, de los objetos y del espacio, que connota lo que se dice. El teatro foro, parte de la representación de una obra teatral en sentido clásico, en la que siempre tiene como común denominador el fracaso del protagonista. A partir del final de la representación es el espectador quien, con su participación, propone una nueva actitud del protagonista frente a los problemas planteados entrando la representación en un juego teatral imprevisible, mediante la improvisación de los actores y con el objeto de reforzar el sentido crítico.

Finalmente, Boal definió el teatro invisible como el acto de poner la realidad en juego, sobre la base de obras cortas que son representadas allí donde la acción podría tener lugar, sin que nadie, salvo los actores, conozca que se trata de una obra de teatro. A partir de esta situación la verdadera dimensión teatral se produce por el diálogo entre actores y espectadores, ignorantes de que han dejado de serlo para interpretar también su papel en una obra abierta.

Esta fórmula revolucionaria de teatro, que en opinión del autor brasileño es una "sistematización entre otras posibles, porque nosotros no negamos que puedan existir otras fórmula?, tiene su sentido inicial en la situación latinoamericana de opresión política y cultural, aunque es posible, también, a otro nivel, entre sectores marginados: mujeres, psiquiatrizados y minorías raciales de Europa. "La diferencia", apuntó Monleón, "es que en Latinoamérica la policía golpea al ciudadano en la cabeza y en Europa el ciudadano tiene el policía en la cabeza"; las dos son, en su opinión, en lo que coincidió con Boal, formas de opresión que necesitan una respuesta. Opresión que trasciende de los regímenes políticos para introducirse de forma más ó menos explícita en la mente del ciudadano a través de la organización o del ejército y que es preceptible en muchas actitudes humanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de agosto de 1982