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Los autores del informe OPI reclaman del Gobierno una política científica coherente

Los responsables de los Organismos Públicos de Investigación (OPI) presentaron ayer en Madrid, en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el llamado informe OPI un análisis de la situación y las perspectivas de la actividad científica de instituciones públicas españolas. "Es un mensaje en dos direcciones: la sociedad y el Gobierno, que debería emprender una política coherente", señalaron los autores en la presentación del informe.

Este documento ha sido una realización colectiva de los titulares de trece organismos públicos: Instituto Geológico y Minero de España Fondo de Investigaciones Sanitarias de la Seguridad Social, Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias, Junta de Energía Nuclear, Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial, Fundación del INI, Instituto Geográfico Nacional, Centro de Estudios de la Energía, Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, CSIC, Instituto Español de Oceanografía, Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y Dirección General de Armamento y Material.Los dieciocho meses de reuniones periódicas -espontáneas, al margen de partidos y organismos administrativos superiores- de los responsables de los OPI y la redacción de este informe, tras año y medio de reuniones periódicas y rotativas de los responsables de los OPI constituyen, según el presidente del CSIC, Alejandro Nieto, "un fenómeno inédito en la historia de la investigación española, que tampoco cuenta con paralelos en el extranjero, quizá porque allí existen otros cauces institucionales de integración de experiencias y voluntades".

Los representantes de los OPI que asistieron a la presentación coincidieron en la valoración positiva de la comunicación entre los investigadores españoles, pues, como dicen en el informe, "resulta incomprensible que hayan podido vivir durante tantos años divididos en compartimientos estancos que se desconocen recíprocamente".

Falta de política científica

El informe de estos máximos representantes de los organismos científicos pone de relieve lo insatisfactoria que resulta, para quienes trabajan en ella, la investigación oficial española. Esta, se dice, "se encuentra invertebrada, con una coordinación formalizada en comisiones asistemáticas y dispersas que a nada importante suelen conducir". El descontento con el actual. sistema científico está suscitado por "la falta de una política general explícita que fije objetivos y áreas prioritarias, el divorcio existente entre la sociedad española y la actividad investigadora, la carencia de coordinación entre los OPI que realizan actividades similares y entre éstos y la Universidad y la empresa, la superposición de órganos teóricamente programadores, el caos de personal en los OPI y la inoperancia de éstos, suscitada por las trabas administrativas".

Creación de un ente representativo

Acerca de este último factor, los participantes en la exposición del citado informe refirieron la pérdida de importantes proyectos de cooperación tecnológica internacional -e incluso de realizaciones nacionales- por la inflexibilidad burocrática a la hora de facilitar los medios financieros que necesitan los organismos españoles para presentar sus estudios en los plazos fijados por los países contratantes.Las líneas de actuación que se proponen en el texto de los OPI "a fin de vertebrar la ciencia y la tecnología españolas y alcanzar la libertad responsable de los organismos públicos de investigación" se centran en la creación de un ente representativo, fiable y ágil a nivel estratégico, que elabore la política de investigación e implante el sistema para realizarlo, gestionando reformas administrativas y operativas; la modificación del molde legislativo; el establecimiento de cauces para hacer eficaces los resultados de la investigación e incorporar las acciones de los OPI a los programas internacionales, y la apertura de un debate nacional para mentalizar a la sociedad española de que "en la investigación se juega su identidad futura y comprometer a los investigadores en el servicio de la sociedad que los sostiene".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1982