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Todavía hay esperanzas de paz en las Malvinas

Fin de semana decisivo en la ONU para una salida diplomática

En su décima conferencia de Prensa desde la llegada a la Casa Blanca, el presidente norteamericano Ronald Reagan insistirá por la necesidad de una solución pacífica al litigio británico- argentino por la soberanía de las islas Malvinas. Reagan envió el pasado lunes a Buenos Aires, en misión secreta, según fuentes argentinas, a su embajador especial en Asuntos Latinoamericanos, el general retirado Vernon Walters.El presidente estadonidense recordó, una vez más, su "profunda" preocupación por la situación en el Atlántico sur al término de la visita oficial a Washington del presidente de Brasil, Joao Baptista Figueiredo. Aunque hay importantes discrepancias entre Washington y Brasil a propósito del conflicto de las Malvinas, ambos estadistas coincidieron en apoyar la aplicación de la resolución 502 del Consejo de Seguridad de la ONU y los esfuerzos de mediación que intenta el secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar.

En un momento en que los diplomáticos se muestran optimistas, mientras los militares valoran las opciones bélicas para un desenlace de la crisis, Pérez de Cuéllar confirmó nuevamente que era "moderadamente optimista" de cara a un compromiso político. En su sexto día de conversaciones separadas con argentinos y británicos en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, Pérez de Cuéllar situó el tope para llegar a un principio de arreglo en este fin de semana.

Se habla ya que los ministros de Asuntos Exteriores de Argentina y el Reino Unido, Nicanor Costa Méndez y Francis Pym, respectivamente, podrían viajar próximamente a Nueva York para la firma de los textos que servirán de marco para las negociaciones. Pero si en el último momento falla la diplomacia nadie excluye una escalada de la guerra, nunca declarada, con la invasión británica de las islas.

"Fase delicada", "punto crucial", "momento de clarificación", tales son las definiciones tópicas de la actual situación en que se mueven los esfuerzos de paz en la sede de la ONU, esfuerzos que, sin lugár a dudas, serán vivamente apoyados por el presidente Reagan en su nueva conferencia de Prensa en un momento en que Washington intenta parar la escalada del conflicto, pero comienza a pasar la cuenta de las consecuencias que tendrán para las relaciones interamericanas la posición de apoyo al Reino Unido que Estados Unidos ha adoptado en esta crisis.

La relativa frialdad de las reuniones Reagan-Figueiredo, con un recorte por parte brasileña de la agenda de la esitancia del presidente de Brasil en Estados Unidos, es el primer ejemplo de que para Estados Unidos las relaciones con sus vecinos del Sur ya no serán nunca más como antes de la crisis de las Malvinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 1982