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Achille Bonito Oliva: "La transvanguardia es hoy la única vanguardia"

El 'angel exterminador' del arte italiano visitó la feria Arco'82

El profesor y crítico italiano Achille Bonito Oliva, que se define como el primer crítico y el angel exterminador del arte de su país, explicó anteayer en Madrid, dentro del simposio de Arco'82, su teoría sobre la transvanguardia, término acuñado por él mismo para designar una nueva corriente artística "que trata de hacer un arte individual, fuera de la hegemonía americana, y acepta todos los procedimientos que le permitan una creatividad libre". "La transvanguardia es hoy, la única vanguardia", afirma, al mismo tiempo que anuncia un próximo libro sobre la dimensión internacional de esta tendencia, observada con precaución por los artistas españoles.

El napolitano Achille Bonito Oliva, de 42 años, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Roma, crítico de arte, autor de quince publicaciones, entre las que figuran sus estudios sobre el manierismo y la transvanguardia, intervino en la organización de las ediciones de 1978 y 1980 de la Bienal de Venecia. En Madrid, ha participado en el simposio de arte contemporáneo, dentro de las actividades culturales de la feria Arco'82 con una amplia exposición sobre la transvanguardia, nombre con que bautizó en 1975 a un grupo de pintores italianos, formado por Chia, Clemente, Cucchi, Walter de Maria y Paladino, como nueva tendencia artística Angel González, profesor de Arte de la Universidad Complutense, presentó al conferenciante como "un crítico pura sangre, peleón y despiadado, que se considera como un angel exterminador y sueña con ser un mantenido, gracias a su encanto o a su talento".Tras un breve recorrido por las obras expuestas en la feria Arco'82, Achille Bonito Oliva declaró a este periódico que había recibido una óptima impresión y recordó el destino mediterráneo de España, que puede convertirse en un centro de expresión cultural cuando en otras ciudades europeas el mercado del arte está en crisis. En el plano artístico, señaló que el arte italiano había tomado un gran impulso, frente a los demás países europeos, gracias a la transvanguardia, tendencia que en nuestro país encuentra una cierta resistencia por parte de artistas y críticos.

El optimismo de la vanguardia

"La transvanguardia", dice Bonito Oliva, "supera un experimentalismo histérico e intenta encontrar un equilibrio entre tradición e innovación. Es una forma de nomadismo, que redescubre la experimentación y el lenguaje internacionalista de la vanguardia histórica y el lenguaje regional, el genius loci, el propio territorio antropológico. Es una tentativa de restituir, a través de la pintura, una identidad en el artista, fuera de la ideología y del darwinismo lingüístico".

Arte de vanguardia y nuevo lenguaje

"Entiendo que la transvanguardia", añade, "aparezca como sospechosa en España, que casi acaba de salir de una larga dictadura, y lo mismo sucedió en la Italia de la postguerra con el enfrentamiento entre figuración y abstracción. En los años cincuenta, en Italia, se pensaba que el arte abstracto terminaba con la autarquía cultural y el figurativo celebraba la realidad. En el momento en que entra en crisis el modelo ideológico sucede la vanguardia y su trabajo experimental y creo que el artista debe asumir una nueva posición. A finales de los años setenta, el artista de vanguardia experimenta continuamente el nuevo lenguaje, al existir una euforia productiva y económica que determina un gran ol)timismo de la vanguardia".Según Bonito Oliva, quien opina que "el arte es la consecuencia de una situación histórica", esta situación optimista se modifica radicalmente con la crisis del petróleo, que es también moral, social y artística. "En este momento el artista debe cambiar la estrategía porque no hay un optimismo histórico que permita continuar la euforia experimental de la vanguardia".

Valores propios de la transvanguardia

En una mayor precisión de su discurso, señala que la transvanguardia es un arte que tiene en cuenta sus propios valores, sin buscar una legitimación en el exterior o fuera de su propia existencia. "La transvanguardia trabaja fuera de la tradición única y acepta el principio del eclecticismo, de la contaminación, y todos aquellos procedimientos que permitan una creatividad libre, fuera de la moralina de la vanguardia. Busca un arte individual, alejado de la hegemonía americana, con una relación dialéctica entre internacionalismo y regionalismo, abstracción y figuración, con un eclecticismo total".En sus trabajos sobre el manierismo, ha expuesto una teoría sobre la ideología del traidor aplicada al arte. "Es un libro qde me gustaría ver publicado aquí, ya que tiene una especie de morbosidad muy española. Con el manierismo hay una separación entre el arte y la sociedad. El artista de hoy tiene una postura lateral frente al mundo, como un traidor. Este arte de la lateralidad va desde el manierismo hasta la transvanguardia".

Más información sobre Arco 82 en página 8 del Suplemento Artes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de febrero de 1982