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Campaña para el referéndum andaluz

Felipe González: "Si se gana el referéndum andaluz, el Gobierno de Suárez debe dimitir"

El secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Felipe González, declaró en la noche del miércoles a un grupo de periodistas que una victoria total en el referéndum andaluz del 28 de febrero puede provocar la caída del Gobierno del presidente Suárez y facilitar, sin elecciones previas, la formación de un nuevo gabinete, en el que podrían participar los socialistas, parte de UCD y los nacionalistas con representación parlamentaria. El líder socialista declaró que, aunque son muchas las dificultades, existen posibilidades de que la consulta andaluza obtenga un resultado positivo.

La situación en Andalucía, el acuerdo-marco, el pacto municipal, las elecciones al Parlamento catalán y la crisis de la TVE fueron los temas esenciales que surgieron a lo largo de la conversación que Felipe González mantuvo con los informadores, y en la que aparecieron como afirmaciones constantes del dirigente del PSOE las ideas de que el Gobierno no tiene ni desarrolla una concepción clara del Estado español y que el PSOE desea evitar, ante todo, una división formal del espectro político español entre la izquida y la derecha, para descartar toda perspectiva de frente popular.El tema andaluz ocupó la mayor parte de la conversación. Felipe González comenzó haciendo un relato del ambiente que reina en estos momentos en Andalucía, con motivo del referéndum, y el efecto pro autonomista que ha provocado en los niveles populares la decisión de UCD de poner trabas a la convocatoria y de pedir la abstención. Según el político socialista, en las zonas rurales se espera una masiva asistencia de votantes favorables a la autonomía. Asimismo, añadió que la dimisión del Gobierno y de UCD de Manuel Clavero tendría influencia en el electorado centrista andaluz y afirmó que si Clavero adopta una actitud inteligente podría montar con éxito, en Andalucía, un partido centrista. Asimismo, dijo que él, personalmente, no tiene inconveniente en abrir un nuevo diálogo con el PSA.

Después de asegurar que existen posibilidades de victoria en la consulta autonómica, Felipe González analizó tres resultados posibles y sus consecuencias. En el caso que sólo tres provincias, o menos, se pronuncien a favor de la autonomía, este resultado provocará, según el político socialista, un crecimiento acelerado del descontento general andaluz, que no podrá ser paliado ni siquiera con la ayuda económica de los 14.000 millones de pesetas propuestos por el Gobierno -cifra que el dirigente del PSOE calificó de ridícula y comparó con los 20.000 millones de crédito concedidos al Mezzogiorno italiano-. Añadió que ello tendría también consecuencias nefastas sobre el proceso democrático y que aumentará el absentismo en el resto de las consultas o elecciones que se celebren en Andalucía.

Si son cuatro o cinco provincias las que obtienen la autonomía, también habrá efectos de desencanto en la población andaluza y el Gobierno convertirá el proceso autonómico en una mancomunidad de diputaciones, anulando el contenido y la originalidad del título octavo de la Constitución sobre las autonomías. Esta situacion, como la anterior, añade Felipe González, institucionalizará un sistema de autonomías_de primera y de segunda, en beneficio de vascos y catalanes. Asimismo, se pondrá en evidencia -añade-, que el Gobierno ni tiene ni ejecuta una concepción clara del Estado, y citó como ejemplo inmediato la confusión que incluve el proyecto de ley sobre financiacion de entes autonómicos.

Por último, señaló en este apartado que si se gana el referéndum, ello provocará una dinámica política con efectos similares en los procesos autonómicos de Baleares, Valencia, Aragón y Canarias. Si ello ocurre, el Gobierno tendrá que disolver al pueblo o abrir una crisis profunda. Entonces, ysin necesidad de elecciones anticipadas, los socialistas podrían formar Gobierno con una parte de UCD y los grupos parlamentarios nacionalistas. Un gobierno así permitirá desarrollar un modelo coherente del Estado, añadió Felipe González.

Suárez va a las Cortes menos que Monzón

Interrogado por su insistencia en la óptica estatal a la hora de analizar los problemas políticos inmediatos, el líder del PSOE apoyó la idea de que él practica una política de Estado sin estar en el poder y que Suárez, por el contrario, realiza una política de partido desde el Gobierno. Reconoció que esta situación no facilita la imagen de oposición neta al Gobierno, y que, por ello, tampoco favorece un rápido progreso de su partido hacia el poder.Felipe González insistió en que el momento político debe tener como objetivo esencial la consolidación de la democracia y del modelo de Estado y dijo que su partido desarrollaría una neta política de oposición en varios sectores, como el autonómico, el económico y social, y sobre todo, en lo que a defensa de las libertades democráticas se refiere. Resaltó aquí las dificultades que tiene la oposición de transmitir su mensaje a la opinión pública porque el Gobierno controla la TV, la radio y la mayoría de los diarios de una manera implacable -«estamos peor que hace meses en el aspecto informativo», dijo González-, y ello nos obligará a llevar a la calle muchas cuestiones, añadió. Dijo también que el propio reglamento de las Cortes impedía que las Cámaras tuvieran la resonancia política que merecen y que buena parte del desinterés que despiertan está en la escasa asistencia del presidente Suárez a los debates del Congreso. En tono jocoso, Felipe González dijo que Suárez va menos a las Cortes que Telesforo Monzón.

En relación con el escándalo de la TVE, el líder socialista afirmó que su partido llevará ante los tribunales, y hasta las últimas consecuencias, el tema de la corrupción en TVE.

En relación con el acuerdo-marco, Felipe González se declaró muy satisfecho por los resultados obtenidos en el mes de enero, en el que, según él, se firmaron convenios que afectan a cerca de dos millones de trabajadores (el doble que el año anterior), con una media de aumento salarial del 15,5%, dos puntos más que el pasado año. Añadió que sólo han progresado las huelgas en las que han participado UGT y CCOO porque no se aceptaba el acuerdo-marco, y señaló que el Gobierno boicoteaba el acuerdo, como se demostraba a la hora de negociar los convenios de la empresa pública, para evitar que UGT y el PSOE asuman todo el protagonismo del tema socio-laboral.

Criticó, más adelante, el líder socialista la actitud de la UCD y del PCE de querer forzar, uno con giro hacia la derecha y el otro con ataques a los socialistas, un frente de izquierdas. Dijo que su partido no aceptará esta opción y que, si a lo largo del año el PCE insiste en sus ataques al PSOE, no descarta una revisión del pacto municipal que, por el momento, calificó de imprescindible.

Finalmente, y en relación con las elecciones al Parlamento catalán, Felipe González dijo que, a la espera del resultado de los comicios, el PSC-PSOE no desea adoptar ninguna posición previa sobre formación de gobierno en Cataluña. Sí excluyó, a priori, dos posibilidades: la formación de un Gobierno de concentración o de un Gobierno de izquierdas bipartidista entre lossocialistas y los comunistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 1980

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