La guerra civil en Nicaragua

Somoza rechaza la propuesta de la OEA que pedía su dimisión

Mientras los sandinistas conquistaban la tercera ciudad importante de Nicaragua, Masaya, y resistían en los barrios orientales de la capital al fuerte bombardeo de la aviación gubernamental, Somoza anunciaba al país su intención de «seguir la lucha y derrotar al enemigo». El pasado domingo, los combatientes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) consiguieron asaltar la guarnición, el último reducto de la Guardia Nacional en Masaya, a menos de treinta kilómetros al sur de Managua. El general Anastasio Somoza, presidente de Nicaragua, rechazó la resolución de la OEA, en la que se pide su dimisión y la instauración de un Gobierno democrático en el cual estén representados todos los sectores de la oposición. «Esa resolución representa un claro intento de violar la soberanía de Nicaragua por su intención de derrocar al Gobierno liberal, legítimamente constituido, que presido», aseguró el gobernante.

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Ni la resolución mayoritaria de la Organización de Estados Ameri canos (OEA), que supone en la práctica una abierta condena de su régimen, ni la imposibilidad de su Ejército de vencer a las fuerzas militares del Frente Sandinista hacen ceder a Somoza en su empecina miento de mantenerse, a costa de lo que sea, en el poder. Algunos observadores esperaban que la decisión de la OEA quebraría definitivamente su obcecación. No ha sido así, y no existen indicios de que lo vaya a ser próximamente.Somoza aseguró a sus conciudadanos, a través de la Radio Nacional de Nicaragua, que «la victoria final está cerca». Durante el fin de semana, los llamamientos a los empleados públicos para que se reintegren al trabajo han sido constantes. En algunos casos, los distintos departamentos ministeriales han anunciado que los empleados que se presenten en sus puestos recibirán los sueldos atrasados más una prima especial.

Las pruebas de la lenta, pero inexorable descomposición del régimen son continuas y palpables. Muchas familias de altos cargos del Gobierno han abandonado ya el país. Las tripulaciones de dos barcos pertenecientes a la naviera de Somoza se amotinaron y condujeron las naves hacia Panamá, donde solicitaron asilo político. Lo mismo hizo la tripulación de vuelo de un avión de Lanica, la línea aérea nicaragüense, también propiedad de Somoza, que trajeron su avión a San José y pidieron asilo a las autoridades costarricenses. El Boeing 727 que pilotaban es el único avión a reacción con que contaba Lanica.

Los planes del Frente Sandinista en lo que se refiere a la rápida conquista de una zona amplia del sur de Nicaragua, para instalar allí el ya constituido Gobierno provisional de reconstrucción nacional, encuentran dificultades. El grueso de las fuerzas rebeldes no había conseguido, el pasado fin de semana, acercarse a la localidad de La Virgen, a unos quince kilómetros del objetivo final, Rivas.

La aviación de Somoza ha bombardeado casi constantemente las posiciones sandinistas. El sábado, por primera vez desde que se iniciara esta segunda ofensiva a través de la frontera de Costa Rica, los aviones de la Guardia Nacional bombardearon el puesto fronterizo de Peñas Blancas, donde se encuentra uno de los puestos de mando del Estado Mayor del FSLN y el centro de aprovisionamiento de todas las tropas desplegadas en el Sur. Aparentemente, el intento de la Guardia era que brantar las líneas de retaguardia sandinistas para embolsar al grueso de las tropas que intentan el avance hacia Rivas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 25 de junio de 1979.

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