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Un comando sandinista toma al asalto el Congreso nicaragüense

Un comando sandinista, compuesto por unas veinte personas, asaltó ayer al Palacio Nacional de Managua y secuestró a los ministros nicaragüenses de Gobernación y Hacienda y a medio centenar de diputados que celebraban en la que es sede del Congreso nicaragüense una sesión legislativa. Tras un espectacular tiroteo con la Guardia Nacional, en el que resultaron muertas cuatro personas, los sandinistas exigieron como condición para la liberación de los rehenes la libertad de todos los presos políticos del régimen de Anastasio Somoza, su traslado por avión a México, Venezuela y Cuba y diez millones de dólares.

El ataque del Frente Sandinista -organización que tras un pasado marxista agrupa ahora a casi toda la oposición activa al régimen de Somoza- al Palacio Nacional representa la operación más audaz y brillante llevada a cabo hasta la fecha por los guerrilleros sandinistas, y marca, tras seis meses de inestabilidad política en Nicaragua, el momento más crítico del poder político de la familia que ha controlado el país centroamericano durante décadas.El asalto guerrillero comenzó hacia las once de la mañana (hora local), cuando un grupo de hombres, vestidos, con el uniforme verde oliva del Ejército nicaragüense, penetró en el edificio del Palacio Nacional -sede del poder legislativo y de los Ministerios de Gobernación y Hacienda- y, tras sacar armas automáticas de unos maletines que portaban, tomó el gigantesco edificio después de anular a los agentes de la Guardia Nacional.

Tras varias horas de confusión, dentro y fuera. del edificio, fuerzas de la Guardia Nacional de Somoza, ayudadas por carros blindados, un avión y un helicóptero, rodearon el Palacio Nacional e iniciaron una dura batalla a tiros con los asaltantes. El intercambio de fuego se suspendió durante la tarde para dar tiempo a una comisión negociadora, encabezada por el arzobispo de Managua, Miguel Ovando Bravo, para que evacuara a ocho heridos del interior del edificio y pudiera establecer el primer contacto con los asalltantes.

Danilo Aguirre, editor del diario La Prensa, de Managua, declaró anoche, por teléfono, a la redacción de EL PAIS que, aparte del ministro de Gobernación, Antonio Mora Rostrán, y, aparentemente, el de Hacienda y jefe de la Guardia Nacional, Gene Samuel Yeni, los sandinistas tenían en su poder a unos sesenta diputados y funcionarios y cerca de medio millar de personas que quedaron atrapadas en el edificio. El Palacio Nacional, uno de los pocos edificios que se conservaron en el terremoto que asoló Managua en 1972, ocupa dos manzanas en el centro de la capital.

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Los sandinistas amenazan con ejecutar a sus rehenes si interviene el Ejército

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Para poner en libertad a sus rehenes y facilitar la salida de los atrapados, el comando sandinista -que se bautizó con el nombre del guerrillero Rigoberto López Pérez, muerto por Somoza en 1956- exigió la liberación y su posterior traslado a Cuba, México o Venezuela de todos los presos políticos del régimen de Somoza y la entrega de diez millones de dólares.

Al cierre de esta edición se desconocía en Managua si el presidente Somoza, que se encontraba reunido en sesión de urgencia con el Alto Estado Mayor de la Guardia Nacional, aceptaría las condiciones de los sandinistas.

El corresponsal de la agencia Efe en Managua, Filadelfio Martínez, que fue tomado como rehén junto a varios periodistas que cubrían las actividades legislativas del Congreso, declaró por teléfono desde el interior del palacio a la delegación de la agencia en Panamá que los sandinistas habían amenazado con ejecutar a los rehenes de carácter político si el Ejército, que rodeaba completamente el palacio, decidía asaltar el edificio.

Aparte de los ministros que se cree que están en poder del comando, entre los rehenes se encuentra un primo hermano de Somoza, Luis Pallays Debayle portavoz del Partido Liberal ; director del matutino Novedades. Asimismo, se encuentra el jefe del Partido Conservador y algunos de los principales defensores del régimen de Somoza. « Cero », jefe del comando sandinista, declaró a la agencia Efe, en la conversación que mantuvo desde Panamá, que el Frente Sandinista estaba dispuesto a ejecutar a todos ellos si Somoza no aceptaba sus damandas. El guerrillero recibió la llamada con el grito: «Aquí el Palacio Nacional, territorio libre de Nicaragua.»

El asalto de ayer a la sede del Congreso es, sin duda, el golpe más audaz llevado a cabo por los sandinistas desde que en enero de este año lanzó una ofensiva general contra el régimen de Somoza, muy debilitado desde el asesinato del periodista Joaquín Chamorro, editor del diario La Prensa, principal órgano de oposición.

La toma del Palacio Nacional recuerda el asalto, en diciembre de 1974, de la residencia del ex ministro José María Castillo, cuando éste ofrecía una fiesta en honor del embajador de Estados Unidos Turner Shelton. En aquella ocasión, el Frente Sandinista dio muerte al ex ministro y a varios dirigentes de la Guardia Nacional antes de conseguir canjear a sus rehenes por varios presos políticos, una cantidad indeterminada de dinero y un avión para volar a Cuba.

Anoche las emisoras nicaragüenses, forzadas al silencio de noticias por una orden del Gobierno, seguían transmitiendo solamente música. Un breve parte de la Guardia Nacional confirmó a última hora el asalto de forma oficial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de agosto de 1978

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