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Los silencios de Pinochet

( ... ) A bombo y platillo, Pinochet ha soltado a los cuatro vientos la noticia de la disolución de la DINA, una de las organizaciones más lúgubres y sanguinarias de este siglo XX, que no ha sido perco en ellas. Pero el dictador chileno se ha dejado en la bocamanga de su guerrera militar, sin descubrir, qué ocupación le va a dar ahora a esos cientos de personas, entre interrogadores y torturadores, que han nutrido las filas de su omnipotente policía política. ( ... )Pues eso: que diga dónde están los dos mil quinientos compatriotas suyos que han desaparecido sin dejar rastro por el simplísimo hecho de no pensar como él; que diga, también, la responsabilidad que les aguarda a los autores de esas desapariciones; que relate de viva voz los crímenes que han ayudado a que su régimen permanezca.

Pero que no intente que el mundo comulgue con ruedas de molino, entre otras razones porque el mundo ya es muy viejo, y sabe de sobra que a los dictadores les ocurre lo contrario que a la materia: que sí se crean y se destruyen, pero nunca se transforman en pacíficos y obedientes demócratas. El dictador y su obra mueren con las botas puestas o en la cama, pero jamás en olor de democracia.

16 agosto

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