Pinochet disuelve la DINA para mejorar sus relaciones con el presidente Carter

La decisión del régimen militar chileno de disolver la DINA, su temida policía política, a la que se acusa internacionalmente de innumerables torturas y asesinatos, se considera en Washington como un intento de Pinochet de mejorar sus relaciones con la nueva Administración norteamericana.

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Aunque un portavoz del Gobier no chileno se apresuró a negar que la desaparición de la Dirección de Inteligencia Nacional estuviera relacionada con la visita a Santiago de un alto funcionario estadounidense, y afirmó incluso que el decreto de disolución de la DINA había sido firmado por el general Pinochet hace una semana, es más que significativo que el anuncio se haya producido durante la estancia en Chile del subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Terence Todman.La versión oficial señala que la DINA, creada unos meses después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, que derrocó al Gobierno constitucional de Salvador Allende, desaparece porque «ha cumplido las funciones que le fueron encomendadas» y anuncia la creación de un nuevo cuerpo policial, la Central Nacional de Inteligencia (CNI), de la que se asegura que su función será únicamente recoger informaciones y que no tendrá po deres para detener a los ciudadanos. En medios del exilio chileno en Washington se comentó que la CNI estará formada por los mismos agentes de la DINA y que su creación es tan sólo un intento de «lavar la cara» a la dictadura de PinochetEn cualquier caso, la desapan ción de la -DINA se considera -una condición impuesta por Estados Unidos para mejorar sus relaciones con la dictadura chilena, considerablemente deterioradas desde la llegada de Jimmy Carter a la Casa Blanca, y el inicio de la política de defensa de los derechos humanos. El congreso norteamericano decidió suprimir la ayuda Militar a Chile, a consecuencia de las violaciones constantes de los derechos básicos denunciadas en este país. Posteriormente, los militares chilenos renunciaron a la ayuda de Estados Unidos, al igual que otros cinco países latinoamerica nos con regímenes represivos como protesta por dicha política pro derechos humanos, qu consideran una injerencia en sus asuntos internos. A finales del pasado mes de mayo, dos destacados líderes de la oposición democrática chilena, el socialista Clodomiro Almeyda, y el democristiano Eduardo Frei, fueron recibidos en Washington por los altos funcionarios de la Administración Carter, aunque el portavoz del departamento de Estado negó que estas visitas supusieran un «mensaje» de Cartera lajunta militar chilena. Durante su estancia en Chile,Terence Todman, un diplomático de carrera que no parece entusiatmado por la política respecto de los derechos humanos, de su Gobierno, se entrevistó con algunos miembros de la oposición y dirigentes sindicales. Familiares de personas «desaparecidas» después de que fueran arrestadas por la DINA protagonizaron una manifestación ante Todman, sin que éste hiciera ningún comentario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de agosto de 1977.

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