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La RFA construirá un nuevo reactor en Argentina

La República Federal de Alemania construirá también el tercer reactor nuclear de que dispondrá próximamente la Argentina. Esto conllevará, parece que inevitablemente, la ruptura del acuerdo vigente en el mismo sector entre Buenos Aires y Roma.

De consumarse ahora el negocio germano-argentino, se ampliaría el conflicto de competencia entre Estados Unidos y la RFA, surgido a raíz de la exportación por Alemania de centrales nucleares con destino a Brasil. Al igual que en el caso de la central Atucha I, a orillas del río Paraná, la compañía alemana Siemens venderá al Gobierno argentino los elementos fundamentales para el reactor Atucha II, situado no lejos del primero. En este segundo caso, la casa Siemens se ha encargado de elaborar el conjunto de la instalación eléctrica de la central, así como del sistema de mando electrónico de la misma.Respecto a la posibilidad de que el régimen militar argentino produzca bombas atómicas con las instalaciones montadas por técnicos alemanes, el propio presidente de la Comisión Nacional para la Energía Nuclear, contraalmirante Carlos Castro Madero, no ha excluido esta posibilidad: «La fabricación de la bomba atómica no sería un problema técnico para nosotros -ha dicho-, sino una decisión política.» Sin embargo, ha puntualizado que «ni para Brasil ni para Argentina es actualmente necesario producir bombas atómicas». Al tiempo, el contraalmirante ha reiterado que Buenos Aires no ratificará el acuerdo para la no proliferación de armas nucleares debido a que la política de la dictadura argentina se inspira, según él, en el «principio de la igualdad jurídica de los Estados».

A pesar de esta declaración, muy difundida por el régimen militar de Brasil a raíz de las discrepancias germano-norteamericanas, en los medios democráticos de la RFA se considera peligrosa la cooperación técnica con ambos países iniciada, en el caso argentino en 1973, habida cuenta sobre todo del nivel de cordialidad que van alcanzando las relaciones entre Buenos Aires y Brasilia y que podrían precipitar la formación de un bloque de presión sobre el resto de los países latinoamericanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 1977

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