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Las semanas culturales berlinesas coinciden con el 50 cumpleaños de Werner Henze

En Berlín Occidental se ha inaugurado las Berliner Festwochen, semanas culturales de Berlín, con el debut en Alemania del Dance Theatre of Harlem, el grupo de danza de Arthur Mitchell, compuesto únicamente por bailarinas y bailarines de color. La compañía orienta sus representaciones, su escenografía, de acuerdo con los tradicionales moldes clásicos y académicos. Desde BaIznchine hasta las exóticas danzas del Caribe, su arte está caracterizado por la interpretación temperamental, hasta furiosa, con la clara intención de demostrar que Black is beautiful. Lo que el conjunto y su director no parecen haber conseguido aún, en opinión de casi todos los críticos, es la identidad coreográfica, que todavía parecen presos en exceso de los clisés de la danza negra, cuya superación inspiraría la fundación del conjunto. La inauguración de las semanas culturales berlinesas coincidió con el 50 cumpleaños de Werner Henze, el más discutido, aunque tal vez más dotado de los compositores contemporáneos con que cuenta Alemania. En homenaje de la onomástica de Henze actuó Londdon Sinfonietta que presentó las voices de Henze para dos voces y un grupo instrumental.Las voices es un ciclo de canciones, compuesto por Henze para el conjunto instrumental británico y que sería estrenado hace dos años en Londres. El ciclo dura aproximadamente dos horas. Henze utilizó para sus canciones textos de antologías de Protest-songs y de poemas. Al lado de una poesía de Hochi-minh, encontramos lírica cubana, textos de Heinrich Heine, versos de norteamericanos, de Erich Fried y Enzensberber. Imposible olvidar en la reseña de los autores de los libretos a Bertold Brecht. Henze intenta en este ciclo de canciones condensar su pensamiento, su profundo compromiso emocional. Para reflejar mejor esta doble intencionalidad de la obra, se alternan una mezosoprano y un tenor, apoyados por un conjunto instrumental de quince músicos en que al lado del acordeón encontramos la guitarra, cencerros y pitos. Musicalmente, Henze ha utilizado todos los elementos que hoy pueden emplearse sin dejar de recurrir a lo superfluo. Lo que le importa es el mensaje, un mensaje político que se sirve del texto y de la música como simples medios de transporte. Los emplea con fines de facilitación. Para ello, ha renunciado intencionadamente al brillo, a las grandes dimensiones de otras partituras, que hubieran invalidado la atmósfera de recogimiento, de intimidad. Musicalmente, Henze ofrece una abanico ancho, entre las 22 canciones de que se compone el ciclo hay algunas que hacen aflorar el recuerdo de Weil y Eisier, de Schöenberg, de los espirituales negros. Hay ritmos cubanos y de jazz. La obra es si se quiere, un collage musical, que subyuga y conturba.

El director teatral y cinematográfico sueco, Ingmar Bergmann, autor entre otros de la película El silencio, que recientemente fue distinguido con el premio Goethe de la ciudad de Francfort del Meno, ha decidido fijar su residencia en la ciudad de Munich. En un principio, parecía que Bergmann, que ha renunciado por ahora definitivamente a vivir en su patria, iba a optar por París como lugar de residencia. Su decisión por la capital bávara se debe, según frases suyas, a que Munich le ofrece máximas posibilidades de desarrollo artístico. Además de terminar en Munich el rodaje de su película El huevo de serpiente (título alemán: Das Schlangenei), dirigirá en un teatro muniqués una obra de Strindberg.

La noticia de que Bergmann vivirá en Alemania no ha sorprendido en los medios artísticos-culturales de la República Federal, ya que domina a la perfección el idioma alemán. Por otra parte, ha destacado en muchas ocasiones la excepcional calidad de los actores teatrales con que podrá contar a orillas del Isar. Además hay que tener en cuenta que Munich se ha convertido, después de la desaparición de Berlín como metrópoli del cine germano, en el Hollywood de Alemania Occidental. O sea, que un director cinematográfico y teatral como Bergmann podrá contar con los medios y la atmósfera necesarias para desplegar sus actividades artísticas.

En la República Democrática Alemana, los responsables de la Feria Internacional de Muestras de Leipzig han aprovechado la ocasión para ofrecer simultáneamente un amplio programa artístico. Según noticias recibidas de Leipzig se ofreció, entre muchos otros, una nueva puesta en escena del Anillo de los Nibelungos, de Ricardo Wagner, por Joachim Herz, que, entre tanto, ha sucedido al célebre Walter Felsenstein en la ópera cómica del Berlín Oriental.

La nueva escenificación del Anillo parece tan espectacular como la reciente de Bayreuth. Sin embargo, debe ser más audaz, metódica y consecuente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de septiembre de 1976