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CARTAS AL DIRECTOR

Idiomas y nacionalidades

He leído en su número de hoy los artículos de Josep Benet y el que reproducen de Jaume Sobreques, con los que me muestro totalmente de acuerdo.Como mitad vasco y mitad catalán, con una mitad de apellidos de cada origen, me veo obligado a pronunciarme en el sentido de que cualquier expresión peyorativa, como ha sido el caso, respecto a estos idiomas (el catalán, más antiguo que el castellano y escrito antes que éste, y el vasco, idioma más antiguo de Europa, de enorme interés língüístico y conservado sin haberse escrito, durante miles de años hasta el siglo XVI, lo que de muestra su extraordinario vigor y precisión),encontrará en mí la más enérgica protesta.

Por otra parte, recuerde quien escribió el editorial de EL PAIS, ya tan comentado, que los reyes de España se llamaron durante siglos reyes de Castilla, de León (aunque antes era León que Castilla), de Aragón, de Valencia, de Mallorca, etcétera, condes de Barcelona y señores de Vizcaya y de Molina. ¿Cuál era la razón? La de las distintas nacionalidades que existieron y ello lo prueba la historia nacionalidades con sus órganos representativos y legislativos, Juntas Generales, Cortes Catalanas, Generalidad en Cataluña, Cortes de Aragón y de Valencia, etcétera.

¿Y pora qué cree el editorialista que los reyes juraban los Fueros vascongados ante las Juntas Generales? Porque las Vascongadas jamás fueron conquistadas, sino que se entregaron voluntariamente (Guipúzcoa en 1200 sin documento escrito, Alava en 1332 mediante pacto y Vizcaya por herencia del Señorío) y estos pactos han sido respetados durante siglos por todos los reyes, ya que el rey no sólo juraba los Fueros, sino que incluso Felipe V declaró (recogiendo el uso y la costumbre) que si alguna de sus disposiciones se oponía a los mismos «se obedezca pero no se cumpla». Este es el origen del «pase foral» a todas - las. disposiciones. que no eran acatadas en caso de constituir contravención a los Fueros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1976