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De Pogba a Bakambu, la protesta global de los futbolistas contra la esclavitud

La difusión de un vídeo en el que aparecen inmigrantes africanos mientras son vendidos como esclavos en Libia ha provocado la reacción de los jugadores

Cédric Bakambu en la celebración de gol ante el Astana.
Cédric Bakambu en la celebración de gol ante el Astana. REUTERS

Diferentes jugadores. Diferentes equipos. Diferentes ligas. Un mismo festejo. Sin sonrisa de gol, solo con una mirada seria y los brazos en alto, unidos, simulando tener las manos encadenadas. Más que un festejo, un gesto contra la eslcavitud. Un vídeo difundido hace una semana por la CNN que explica como los inmigrantes africanos son vendidos como esclavos en Libia ha despertado la indignación de los futbolistas que ahora celebran sus tantos recordándole al mundo lo que está sucediendo en África.

El primero en reaccionar fue Paul Pogba. El centrocampista del Manchester United convirtió un gol en la victoria 4-1 ante el Newcastle el pasado sábado por la Premier League y cambió su celebración habitual por una excepcional: en lugar del famoso dab-dance, baile urbano en el que deja caer la cabeza mientras está levantando un brazo y el codo, cruzó sus manos como si estuviera esposado y miró a la tribuna sin euforia y con enfado. "Aunque estoy feliz de regresar, mis oraciones van a todas aquellas personas que sufren la esclavitud en Libia. ¡Que Alá esté a su lado y que esta crueldad llegue a su fin!", escribió el jugador franco-guineano tras el partido.

While very happy to be back, my prayers go to those suffering slavery in Libya. May Allah be by your side and may this cruelty come to an end!

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Pero no fue el único. Geoffrey Kondogiba, futbolista del Valencia de origen centroafricano, convirtió un golazo en el triunfo ante el Espanyol el pasado lunes por la Liga Santander y mostró al final del partido una frase que llevaba impresa en su camiseta interior: "Fuera del fútbol no estoy a la venta". Más tarde también utilizó las redes sociales para expresarse más y mejor: "La rebelión está en marcha. Apoyo a las personas explotadas en Libia. Libertad", destacó. No es este el primer gesto solidario del jugador de 24 años que el año pasado fundó la Asociación Kihsan con el objetivo de permitir que los niños desfavorecidos reciban educación en la República Centroafricana, su hogar y el de sus padres.

Otro jugador que aprovechó ese momento de exposición en el que todas las cámaras apuntan hacia la celebración del gol, fue el marfileño Cheick Doukouré. En el encuentro entre el Levante y Las Palmas del pasado lunes por la Liga Santander, el centrocampista del club valenciano abrió el marcador a los 71 minutos e imitó el festejo de Paul Pogba. Se liberó de los abrazos de sus compañeros y alzó sus manos como si estuvieran encadenadas. "Bravo a todo el equipo, estoy contento por mi primer gol en la Liga. Todas mis oraciones van para nuestros hermanos negros esclavos en Libia. Desafortunadamente indefensos desde donde estamos, intentemos despertar", se expresó después en la red social de Instagram.

La Premier League y la Liga Santander no son los únicos escenarios. Este jueves durante el partido entre el FC Astana y el Villarreal por la Europa League, el Astana Arena situado en Kazajistán observó como el delantero Cédric Bakambu marcó dos goles y se sumó a la causa cruzando los brazos en señal de protesta. La victoria 3-2 ante los kazajos les dio el pase como primeros del grupo para los dieciseisavos de final de la Liga de Europa pero el jugador franco-congoleño no festejó: "Que le den a la esclavitud", colgó un tuit con ese mensaje contundente junto a una imagen suya en donde con la mirada transmite más que lo que cualquier otra frase pueda decir.

Los futbolistas no han sido los únicos en reaccionar tras la difusión del vídeo de la CNN en el que con una cámara secreta denuncia la venta de esclavos subsaharianos en Libia a través de imágenes reales en el que se ve una subasta de personas. Los presidentes de África occidental, la región de origen de la mayor parte de los migrantes, han reaccionado con firmeza. El primero fue Mahamadou Issoufou (Níger) quien ha solicitado a la Corte Penal Internacional que investigue y ha llamado a consultas a su embajador en Libia. Idéntica decisión ha tomado Roch Kaboré (Burkina Faso), a la vez que llamaba a las autoridades libias a actuar. Todos han solicitado a la Unión Europea, la Unión Africana y Naciones Unidas que intervengan de una vez.

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