Asurbanipal, el poderoso rey guerrero que impulsó la primera biblioteca universal de la historia
CaixaForum Madrid acoge la colección del Museo Británico que recorre la vida del gobernador del imperio asirio, que abarcó desde el Mediterráneo hasta las montañas de Irán


La mañana siguiente a la noche en la que supuestamente iba a desaparecer una civilización completa, según las amenazas de Donald Trump, CaixaForum de Madrid ha inaugurado una exposición sobre quien fue el último gran líder de una parte de aquel territorio: el rey Asurbanipal, que gobernó desde el año 669 a. C. hasta en torno al 631 a. C . Son 158 objetos, propiedad del Museo Británico, los que están expuestos desde este jueves hasta el 4 de octubre, y que cuentan la historia del hombre que gobernó Asiria, un imperio inmenso —el mayor de ese momento—, que abarcó desde las costas del Mediterráneo hasta las montañas de Irán, en el siglo VII antes de Cristo.
En la presentación de la muestra, titulada Soy Asurbanipal, rey del mundo, Sébastien Rey, comisario del Departamento de la Antigua Mesopotamia en Medio Oriente del Museo Británico, ha valorado a Asurbanipal como “el hombre más poderoso del planeta cuando accede al trono”, y “una de las figuras más complejas del mundo antiguo”. Esto por su dualidad: un violento guerrero que también fue el erudito que impulsó la primera biblioteca universal de la historia. Esta duplicidad, dice el comisario, es “el corazón de la exposición”.
Guerrero y erudito
Al entrar en la primera sala las luces bajan, se vuelven tenues, y presentan el inicio del recorrido con la sección El rey Asurbanipal. En un relieve aparece enfrentándose a un león —un rito que protagonizaba el rey todos los años— con un par de estiletes en el cinturón con los que escribía. Es una imagen que simboliza la violencia y la sabiduría. El comisario lo ha explicado como “el rey que mata el león, pero que también se sentía capaz de debatir con las más grandes mentes de su tiempo”.

Al llegar a la sección de El rey erudito, una pantalla muestra tablillas de escritura cuneiforme, flotando sobre un fondo negro. Son decenas de miles las que se han descubierto desde 1850, procedentes de distintos rincones del antiguo imperio. Los textos abarcan diversas temáticas, desde medicina y magia hasta asuntos administrativos y obras literarias, como La epopeya de Gilgamesh. Una verdadera biblioteca universal, la primera en la historia de la humanidad. Rey ha explicado que las presentan así, flotantes en la nada, porque cuando las hallaron en el siglo XIX estaban repartidas por todo el territorio del antiguo imperio, no en un único lugar, por lo que no saben exactamente dónde estaba ubicada la biblioteca ni qué orden tenían los ejemplares.
La exposición también cuenta con elementos interactivos para mejorar la experiencia del público. Por ejemplo, en el espacio Nínive, una ciudad sin rival, sobre la capital del imperio, unas proyecciones digitales colorean murales esculpidos de miles de años para imaginarse cómo era la decoración de los grandes palacios donde vivió el rey. El primero que habitó fue el de su abuelo, Senaquerib, pero después tuvo uno propio en el norte de Nínive, desde donde dirigía su imperio. A esta ciudad, ubicada en lo que hoy es Mosul, al norte de Irak, también se le dedica la sección Jardines de recreo, que cuenta cómo el rey demostraba su poder alterando la naturaleza del paisaje, por ejemplo, modificando el curso del agua con canales artificiales o importando especies de árboles desde distintos puntos del imperio, en lo que consideraba “el paraíso en la tierra”.
La gloria de Asurbanipal no fue eterna y su desgracia llegó a manos de su hermano mayor, Shamash-shum-ukin. En un linaje familiar que tenía una historia de violencia en torno al poder, el bisabuelo, Sargón II, había accedido al trono tras un sangriento golpe de Estado; el abuelo, Senaquerib, fue asesinado por su hijo mayor cuando decidió que el heredero sería el menor, Asarhaddón. Este último también nombró sucesor al menor, Asurbanipal, y al mayor le entregó el gobierno de Babilonia.
La paz entre Asurbanipal y su hermano duró unos años, hasta que Shamash-shum-ukin lideró una revuelta contra él. Asurbanipal acalló el levantamiento y su hermano mayor terminó muerto en un incendio. No hay claridad de cómo terminó el reinado del monarca erudito, ya que no hay registro de sus últimos años de gobierno, que se estima fueron entre el 631 y 627 antes de Cristo.
El epílogo
La última sala del recorrido es un choque visual, con un salto de miles de años, desde las figuras y tablillas de arcilla originales a los investigadores que han descubierto los tesoros del imperio. Es la parte que se llama El epílogo: preservar el pasado de Irak para el futuro, donde cuentan las primeras excavaciones en el siglo XIX, dirigidas en un inicio por Francia y seguidas por el arqueólogo británico Austen Henry Layard.

Casi 200 años después, el trabajo sigue. Rey ha comentado la colaboración que tiene el Museo Británico con investigadores iraquíes y otras entidades, tanto en excavaciones como en formación, en la Junta Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Irak. Sin embargo, el trabajo ha resultado afectado por los conflictos vividos en la región en las últimas décadas, como la Guerra del Golfo y la ocupación de Irak. Entre 2014 y 2017, han precisado, gran parte del patrimonio cultural iraquí fue destruido por parte del Daesh (el autodenominado Estado Islámico). Hoy, con el conflicto en la región tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, la historia se ha vuelto a repetir: “Debido a la escalada de violencia, en el sur de Irak han tenido que parar las investigaciones”, ha lamentado Rey.
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