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Paola Cortellesi, directora del taquillazo italiano sobre violencia de género: “Esto va por la ‘nonna’ a la que hacían sentir inferior”

Con más de cinco millones de espectadores en su país, la también guionista y protagonista de ‘Siempre nos quedará mañana’ estrena en España la película por la que hasta se ha mojado la ultraderechista Giorgia Meloni

La cineasta italiana Paola Cortellesi, el viernes 19 de abril en Barcelona.
La cineasta italiana Paola Cortellesi, el viernes 19 de abril en Barcelona.Gianluca Battista

Nadie, ni siquiera su directora, imaginó que el sonoro bofetón con el que se inicia Siempre nos quedará mañana tendría un eco de esta magnitud, prácticamente sísmico. El debut como cineasta de la conocida actriz y guionista italiana Paola Cortellesi (Roma, 50 años) se ha convertido en el último fenómeno social del cine italiano. Desde su estreno en octubre de 2023, ha recaudado 40 millones de euros y ha sido vista por más de cinco millones de espectadores, superando en taquilla a fenómenos como Barbie y Oppenheimer.

Con 19 nominaciones a los premios David de Donatello —los Goya italianos—, el debate que ha generado esta ficción ha traspasado los corrillos cinéfilos y alcanzado la palestra política. Hasta la primera ministra de Italia y líder del ultraderechista Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, se vio acorralada para posicionarse sobre la película (“Muestra mucho coraje”, dijo) y se vio obligada a comprometerse a reunirse con la líder de la oposición, Elly Schlein, para llegar a un acuerdo para que la violencia de género se explique en los colegios e institutos. ¿Qué tiene esta película para que se obrara tal milagro? “Que pone el foco sobre un problema que no podemos ignorar más”, explica su directora, guionista y protagonista acomodada en un hotel de Barcelona a su paso por el Barcelona Film Fest y a pocos días de su estreno oficial en salas españolas (26 de abril) y su conquista definitiva en Europa, porque este mismo viernes se estrenará en 16 países más.

Paola Cortellesi, fotografiada en Barcelona.
Paola Cortellesi, fotografiada en Barcelona.Gianluca Battista

Rodada en blanco y negro y ambientada en Roma entre mayo y junio de 1946, Siempre nos quedará mañana —una frase trascendental que se entonará en un momento de la película— narra el despertar de conciencia de Delia (Paola Cortellesi). Esta resuelta esposa, madre de tres hijos, nuera entregada, vecina cómplice y pluriempleada (en negro) es ninguneada por casi todas las personas que la rodean. Su marido le pega palizas por deporte. Su hija, ciega ante los abusos de su novio, la desprecia por comportarse “como un felpudo” con su padre. Su jefe paga el doble a un chaval inexperto e inútil solo “porque es un hombre”. Su suegro, al que asea y vacía el orinal cada mañana, cree que “debería callarse la boca”. Solo una amiga confidente y un soldado americano que se convertirá en un inesperado aliado reconocen su valía.

¿Cómo puede reconocer sus opresiones una mujer pobre que apenas sabe escribir y que, cuando le preguntan por qué no se va de esa casa horrible, solo puede responder “pero ¿a dónde quieres que vaya?”. Con un giro final empoderador que busca empapar pañuelos y que explica el porqué de esos días clave en la Italia de 1946, Cortellesi firma una ficción que, pese a mirar el pasado, genera debate en el presente.

Paola Cortellesi en 'Siempre nos quedará mañana'.
Paola Cortellesi en 'Siempre nos quedará mañana'.

“En realidad, esta es una película muy contemporánea porque seguimos con una mentalidad distorsionada. En Italia las relaciones de amor todavía se entienden como una posesión. ‘Eres mía’, dicen. Eso lleva a situaciones de abusos, violencia y, en algunos casos, homicidios”, explica la directora, que ha visto cómo su película ahora se programa en cinefórums en institutos por todo su país. “Yo no he rodado una película biográfica porque no fue la vida de mis abuelas, ni sufrieron esos abusos específicos. Pero creo que si ha generado tanta identificación entre los italianos es porque sí refleja las de muchas otras abuelas. Esto va por la nonna a la que hacían sentir inferior, pero logró hazañas silenciosas”, defiende.

Cortellesi ha querido alejarse del melodrama en una ficción que revisita los códigos de la commedia all’italiana que tantas tardes disfrutó en su infancia y juventud en su sofá junto a su padre. “Quería hacer una película como aquellas con las que crecimos todos los de mi generación, esas que nos han dejado huella sentimental. Es lo que veíamos en [Luigi] Comencini, en [Ettore] Scola, en [Mario] Monicelli. Lo que me gusta de ellas es su realismo específico, uno que pasa por muchos registros y te permite reírte de la tragedia. Esas películas no solo son drama o comedia, tienen muchas capas y hay mucha crítica en ellas. Es como la vida: ni es solo una cosa, ni es la otra”, cuenta.

Emanuela Fanelli y Paola Cortellesi, en un momento de 'Siempre nos quedará mañana'.
Emanuela Fanelli y Paola Cortellesi, en un momento de 'Siempre nos quedará mañana'.luisa carcavale

Aunque en su país esta cineasta era muy conocida por una vis cómica muy marcada en sus monólogos y en su faceta de actriz —ha protagonizado muchas de las películas de su marido, el director Riccardo Milani—, su voluntad con esta ópera prima, cuenta, era la de dignificar los papeles femeninos de la cinematografía italiana. “La protagonista no cae bien, no resulta agradable desde un principio y eso es algo a lo que no estamos acostumbrados en el cine clásico. Quería presentar una figura distinta, que rompiera con el rol de ‘madre de’, ‘novia de’ o la guapa del barrio, la que todo el mundo adora por su gracia. Quería una mujer que no estuviera marcada por el papel que desempeña”, enfatiza. Esa mujer maltratada por todos encontrará su particular emancipación tomando sus propias decisiones en un momento clave de su país. “Como muchas, había normalizado e interiorizado la obediencia durante toda su vida. La suya no será una toma de conciencia política como la de las grandes mujeres de nuestro país que escribieron la Constitución, no es una revolucionaria, pero algo se despierta en ella, y es gracias al instinto de amor y de protección a su hija. Ese instinto materno la ayudará a reconocer sus derechos”, aclara la cineasta.

Con casi un 45% de público masculino entre los espectadores de la cinta, fue la propia Cortellesi quien, desde la portada de la edición italiana de la revista Vanity Fair, pidió a Meloni y Schlein que se reunieran para educar en violencia de género a los chavales y chavalas en los institutos. “No es suficiente con tener a una mujer en el Gobierno y a una en la oposición. Que esas dos líderes estén ahí no supone una causa-efecto: que gobierne una de nosotras no significa que vaya a hacer cosas buenas por las mujeres por puro esencialismo”, cuenta. Aunque reconoce que en su país se ha endurecido la legislación con la violencia de género, cree que es insuficiente. “Pedí que pusieran fin a sus divergencias porque desde el gobierno se puede educar a las nuevas generaciones para que se visibilice la violencia de género. Todos tenemos que esforzarnos para cambiar las cosas”, sentencia.

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