Sara Mesa: “Mi gato se ofende si me río de él”

La escritora y el ilustrador Pablo Amargo reflexionan sobre la pequeñez del humano frente al animal en ‘Perrita Country’

La escritora Sara Mesa y el ilustrador Pablo Amargo, retratados hace dos semanas en Madrid.
La escritora Sara Mesa y el ilustrador Pablo Amargo, retratados hace dos semanas en Madrid.Jaime Villanueva

Sara Mesa y su pareja han tenido que cambiar horarios y adaptarse a la diabetes de su perra, Alice, a la que deben pinchar insulina un par de veces al día entre otros cuidados. Ese acto de amor a su animal ilustra plenamente el que también ha reflejado en su nueva obra, un cuento sobre la relación de una mujer con un gato elegante que dominaba su espacio hasta que entró en escena una perra cariñosa y vulnerable recogida en un refugio. “Todo es verdad y nada es literal”, dice la propia Mesa (Madrid, 1976) en Perrita Country, una delicatessen publicada por Páginas de Espuma con ilustraciones de Pablo Amargo (Oviedo, 1971), premio Nacional de Ilustración y recién galardonado en Nueva York por este mismo proyecto.

Pregunta. El libro trasluce una capacidad de comunicarse con los animales que a veces no se consigue con las personas.

Sara Mesa. No hablaría tanto de comunicación como de vínculo. Cuanto más tiempo paso con mis animales más me doy cuenta de que sé menos de ellos, pero eso también te ocurre con las personas: cuánta gente se separa después de mucho tiempo y se da cuenta de que no conocían a aquel con quien se acostaban. Con mis animales comparto espacio, hemos venido al mismo mundo y nos miramos. Suena místico y este libro tiene un punto un poquito espiritual en este sentido, sí.

Pablo Amargo. Mi vínculo es con alguien que cuida el gato de otra persona. No es mío pero me reconoce. Cada gato tiene su personalidad, pero todos tienen una elegancia en sus movimientos, un misterio y un humor involuntario: no buscan hacer gracia pero nos hacen gracia.

S. M. Los gatos son muy serios, si el mío se da cuenta de que me he reído de un tropiezo se ofende. Mi perra no, ella es todo dulzura, ni siquiera ladra.

P. ¿Los humanos somos pequeños frente a la grandeza de los animales como dice el libro?

S. M. Enfrentar persona y animal ya es erróneo porque nosotros somos una única especie y ellos son muchas, por eso somos pequeños. La amplitud y complejidad del mundo animal es mucho mayor que la del nuestro. Por ello hay que avanzar en sus derechos, no deben ser sacrificados con crueldad y la tauromaquia es crueldad. Yo me avergüenzo de ella.

P. Pero la protagonista se preocupa por un gorrión caído en su patio mientras se come un pollo.

S. M. Yo como carne, como mi protagonista, y vivo en mis contradicciones. No lo tengo claro. Entiendo que no tiene mucha lógica que me preocupe del gorrión y me coma el pollo y no sé resolver esa contradicción. Como decía Jenny Diski en su libro Lo que no sé de los animales, acabar con los cerdos o vacas que nos comemos los llevaría a otro tipo de exterminio.

P. A. Yo no como mamíferos y me gusta que respeten mi postura. Entiendo el sacrificio de los animales para alimento, pero no para espectáculo, como los toros o la matanza del cerdo.

P. ¿Cómo ha sido ilustrar un libro de Sara Mesa?

P. A. Yo tengo una manera de trabajar que es: leer, entender y olvidar. Me voy olvidando de lo que sucede y me acabo centrando en lo que sugiere el texto. Mis ilustraciones no reproducen lo que sucede en el texto, no lo repiten, sino que deben ir a favor y acompañar lo que Sara plantea en el texto: la reflexión, la contemplación y la observación del mundo. Se trata de sentir la sorpresa con las cosas cotidianas, ver detalles con una mirada nueva. Yo confío mucho en los lectores y en su capacidad para recrear mentalmente lo que sucede en el texto, por eso lo que intento es abrir una puerta para introducir mis sugerencias como autor de imágenes: el deambular por ciudades, observar habitaciones, las relaciones de los cuerpos, con los animales.

S. M. Yo ya no concibo mi libro sin esos dibujos. No concibo, por ejemplo, que se convierta en audiolibro, no me cabe en la cabeza.

Perrita Country guarda la profundidad de armario habitual en Mesa y le sirve para deslizar su crítica a una sociedad que juzga sin antes escuchar. “Se suele cuestionar a las personas que ayudan a animales sobre por qué no se dedican a las personas. Pero si alguien está restaurando muebles nadie le dice: ‘¿Y a las personas que les den?’ Y no sé por qué se oponen a quienes tienen esa sensibilidad. No deben ser ridiculizadas”. Lo dicho: una delicatessen.


Sobre la firma

Berna González Harbour

Periodista de EL PAÍS, ha sido enviada especial en zonas en conflicto, corresponsal en Moscú y subdirectora a cargo de Internacional, Domingo, Sociedad, Web o Babelia. Escribe entrevistas y crítica cultural, es columnista en la sección de Opinión y analista de Hoy por Hoy, en la Cadena Ser. Premio Dashiell Hammett por 'El sueño de la razón'.

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