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‘Shorta’: en el laberinto de la xenofobia

Esta eficaz película de acción muestra a través de una violenta jornada policial la tensión racial en un gueto de inmigrantes árabes en Copenhague

Imagen de 'Shorta. El peso de la ley'. En el vídeo, el tráiler.

En el arranque de la película danesa Shorta, un joven inmigrante negro le grita al policía que lo retiene contra el suelo que no puede respirar. Un grito de auxilio que un año después del asesinato por asfixia de George Floyd a manos de un policía en Mineápolis es todo un símbolo de esa violencia endémica que también sobrevuela por este eficaz thriller. Dirigido por los debutantes Anders Ølholm y Frederik Louis Hviid, Shorta (que significa policía en árabe), es un trabajo con altas dosis de acción que retrata la emboscada que sufren dos agentes en un gueto de inmigrantes árabes en Copenhague y cuyo ambiente en muchos momentos recuerda al de Los miserables, filme sobre las revueltas en la banlieue de París dirigido por otro debutante, Ladj Ly.

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Con menos insistencia en el retrato y la denuncia social que la película francesa, aunque contundente en su desenlace, Shorta se centra en el cuerpo a cuerpo entre dos policías antagónicos. Uno es un racista violento siempre dispuesto a convertir en sospechosos a los jóvenes de origen africano. El otro se muerde la lengua ante los arrebatos xenófobos de su colega. Acorralados por las violentas guerrillas urbanas que encabezan los disturbios provocados por la muerte del joven asfixiado por la policía, los dos hombres se enfrentarán (a veces un poco a lo Rambo) a su propia supervivencia en un territorio hostil.

Shorta es una película sobre un laberinto xenófobo físico y mental que trasciende fronteras. La película ocurre durante una sola jornada cuyas tensiones raciales abren paso al choque entre sus tres personajes principales: los dos policías y un joven inmigrante detenido al que escoltan y que los enfrenta. Un duelo a tres bandas cuya dramática deriva final conduce a la involución de unos personajes que ya no volverán a ser los mismos y que alcanza sus mayores cotas gracias a diálogos muy logrados (como el de fútbol sobre la rivalidad entre el Arsenal y el Real Madrid, es decir, entre el equipo del inmigrante y el del policía matón) o a secuencias tan intensas como la de la pelea entre los dos agentes en un baño público observada a través de los ojos del chico.

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