Darío Villanueva

Instrucciones para no morderse la lengua

Darío Villanueva arremete en su último libro contra la corrección política , que ve como una censura posmoderna

Dario Villanueva, Director de la Real Academia Española, en la facultad de Ciencias de la información de la Universidad de Santiago de Compostela.
Dario Villanueva, Director de la Real Academia Española, en la facultad de Ciencias de la información de la Universidad de Santiago de Compostela.OSCAR CORRAL / EL PAÍS

Darío Villanueva es catedrático, ha sido director de la Academia, generalmente usa corbata, pero en los saraos de antaño era el primero en salir a bailar tras las conferencias sobre el buen uso de la lengua. Para escribir este libro, Morderse la lengua. Corrección política y posverdad (Espasa), también se ha quitado la corbata, y naturalmente no se ha mordido la lengua, como militante “contra la forma posmoderna de la censura que se llama corrección política”. Si te muerdes la lengua te envenenas. Pasa en su propio oficio. Un profesor español en Princeton le espetó a un estudiante: “¡A ver si te pones a estudiar y dejas de tocarte los cojones!”. Acto seguido, el muchacho acudió a la autoridad para denunciar de acoso sexual verbal al maestro, este fue expulsado por la rectora y tiempo después se suicidó el profesor. Se ha sabido que el maestro francés degollado por un fanático fue atacado a raíz de una mentira de una alumna mahometana que no estaba en clase, pero le contó a su padre que el maestro mostró “de manera ofensiva los famosos dibujos contra Mahoma”. El padre fue a un imán con la historia, “lo contó en las redes y, al tiempo, lo degollaron”. La corrección política, dice Villanueva, la ejercía antes un poder político o religioso… “Ahora es parte de una nebulosa de la sociedad, donde un grupo, una tendencia, un género se considera autoridad para imponer lo que se puede y lo que no se puede decir. El que no se atenga a esas normas no escritas tiene que atenerse a las consecuencias”.

Quevedo avisó, como recoge el académico antes de empezar el libro: No he de callar por más que con el dedo / ya tocando la boca o ya la frente, / silencio avises o amenaces miedo. “Lo perverso del asunto es que nosotros vivimos en democracia, sabemos cómo fueron la censura de la dictadura y la de la Iglesia, parecía que estábamos vacunados contra ello y ahora sabemos que no es así”. En el ámbito del feminismo, en los ochenta la palabra woman, mujer en inglés, “ya fue rechazada porque en su segunda parte dice hombre… Desde esa ideología de la no identificación de género ya no se puede decir madre sino persona gestante; y en el caso de la propia palabra mujer es más correcto decir persona menstruable… Una señora nos mandó una carta a la Academia exigiendo que se retirara del diccionario la palabra mayormente porque le hacía llorar los ojos. Y dos personas firmaron una misma carta diciendo que hay que retirar el adjetivo racional porque es ofensivo contra los seres irracionales”. Enid Blyton está acusada de sexista y racista. Y a Mark Twain lo persiguen por haber escrito la palabra nigger… Al propio Darío Villanueva lo amenazaron por haber glosado en sus lecciones universitarias norteamericanas la parte en la que, en el Lazarillo, la madre de Lázaro se amanceba con un negro ante cuya visión el niño exclama: “¡Negro, coco!” ¿Y cómo combatimos este manto de corrección política? “No aceptándola, no mordiéndonos la lengua. Yo tengo 70 años, y me niego a aceptar que soy de la tercera edad. Yo soy viejo”.

Por cierto, ¿y al fin no calló Quevedo? “Era un hombre inteligente, lector de Maquiavelo, dijo aquello de ‘entre el clavel y la rosa su majestad escoja’ y así consiguió que no lo metieran en la trena… pero lo metieron”. Y usted, ¿se muerde la lengua? “Por pudor, o por cortesía. Nunca por corrección política”.

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