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Fred Vargas, la escritora activista, alerta sobre el fin del mundo

La premio Princesa de Asturias de las Letras y autora de novela negra publica un libro llamando a la lucha activa contra el calentamiento global

 Fred Vargas, retratada en París en 2011.
Fred Vargas, retratada en París en 2011.

Fred Vargas (París, 1957) tiene muchas vidas. Es una de las escritoras más leídas y traducidas de Europa, de hecho, sus libros han roto todas las barreras del género en el que se inscriben, la novela negra, e incluso recibió el año pasado el premio Princesa de Asturias de las Letras. Su oficio, en cambio, no tiene nada que ver con las letras: es arqueozoóloga y una de las grandes expertas mundiales en la peste negra medieval, profesión que compatibilizó hasta 2005 con la escritura. Y, además, Frédérique Audoin-Rouzeau (su verdadero nombre) es una activista, de causas justas, perdidas o más que discutibles, como su defensa del terrorista italiano Cesare Battisti, reclamado en su país por cuatro homicidios y condenado a cadena perpetua. En su último libro, que llega a las librerías el miércoles editado por Siruela, abraza una causa que esta vez cuenta con el apoyo de una gran parte de la población mundial, el cambio climático.

El título de este ensayo resume su visión del problema: La humanidad en peligro. Un manifiesto. Su tesis es que no estamos haciendo suficiente ante una amenaza que puede destruir a nuestra especie en mucho menos tiempo del que pensamos y que nuestros representantes políticos son básicamente unos incompetentes o unos avariciosos o las dos cosas. Se trata, además, del libro de una científica, no solo de una narradora, porque está cargado de datos y de números que llevan a una única conclusión: tenemos que actuar y tenemos que hacerlo ya. “Aparte de nuestra voz en las urnas, también Nosotros, como he repetido más de una vez, tenemos mucho que hacer y podemos influir con fuerza en el indispensable cambio que se avecina”, escribe en este libro, traducido al castellano como casi toda su obra por Anne-Hélène Suárez Girard.

Incendio forestal en Hillsville, a 350 km al norte de Sydney, en noviembre.
Incendio forestal en Hillsville, a 350 km al norte de Sydney, en noviembre.

Pese a ser una novelista que vive casi recluida en el campo y alejada de la pompa literaria –apenas concede entrevistas, se deja retratar muy pocas veces y ni siquiera se desplazó a Oviedo para recoger el Princesa de Asturias, una ausencia insólita en estos galardones–, su militancia nunca se limita a la teoría, sino que llama a la acción. Y no suele tener pelos en la lengua. En una de sus escasas entrevistas, publicada por la revista Madame Figaro en 2019, con motivo de la salida del libro en Francia, afirmaba: “Las decisiones de los gobernantes al final de la COP 24 (la conferencia del clima celebrada en 2018 en Polonia) son directamente criminales”. Y proseguía con sus críticas: “Nuestros cargos electos, que buscan ser reelegidos, solo piensan en el crecimiento, en el consumo y la producción. Están obsesionados por los beneficios, el crecimiento y el poder y son incapaces de comprender que hay que cambiar radicalmente de modelo”. Sobre el lobby agroalimentario, dice que es “colosal, insensato y mortífero”. “Comemos cincuenta veces más que hace cincuenta años y hay que contar cuatro animales de ganado por cada ser humano, lo que es insostenible: hacen falta 13.800 litros de agua para producir un kilo de buey”.

La autora de Cuando sale la reclusa, Huye rápido, vete lejos, Tiempos de hielo, La tercera virgen o El ejército furioso se inscribe en la vieja tradición de los escritores militantes, de Charles Dickens y su combate contra la pobreza infantil hasta Simone de Beauvoir o Jean-Paul Sartre; pero en su caso sus causas pueden rozar la obsesión y traerle tremendas críticas, como le ocurrió en Italia por su apoyo al terrorista Cesare Battisti. Condenado a cadena perpetua en 1993 por cuatro homicidios durante los años de plomo en Italia, huyó a París en los ochenta y se puso a escribir novelas negras. Luego huyó a Brasil y a Bolivia, donde fue detenido en 2019 y enviado a Italia para cumplir su pena. Solo entonces reconoció los asesinatos por los que ha sido condenado a pasar la vida en la cárcel.

No fue la única escritora francesa que le defendió, al considerar que no se dieron las suficientes garantías judiciales en el proceso que le condenó en ausencia, pero ninguna fue tan lejos como Vargas, que le ayudó económicamente cuando era un fugitivo, pagó su defensa e incluso fue localizado por la policía brasileña gracias a un pinchazo telefónico judicial en la casa de la escritora. Llegó a escribir un libro, La verdad sobre Cesare Battisti, y mantuvo una polémica pública, en las páginas de Le Monde, con Antonio Tabucchi.

Su nueva causa, en cambio, no tiene nada que ver con aquellas polémicas y cuenta con un apoyo social enorme. Su libro refleja, eso sí, la misma y minuciosa obsesión de una novelista capaz de componer personajes insólitos, investigadores obsesivos que nunca sueltan un caso. “Remanguémomos y pongámonos manos a la obra. Actuemos, permanezcamos alerta y votemos. Seamos cientos de millones en hacerlo, rápido, muy rápido, lo cual arrastrará a otros cientos de millones con Nosotros. Esa será la Tercera Revolución. Lo lograremos”. Así acaba el nuevo libro de la militante Fred Vargas.