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Españoles y españolas: la Constitución se toca poco

La RAE aprueba el informe de género en la Ley Fundamental sin giros en su doctrina, aunque recomienda ligeros retoques no urgentes

Salón de plenos de la Real Academia de la Lengua Española. En vídeo, las diferencias en los dos juramentos de acatamiento de la Constitución de Carmen Calvo. Foto: Samuel Sánchez | Vídeo: EPV

La Real Academia Española (RAE) aprueba el estudio sobre el lenguaje inclusivo en la Constitución. El encargo que Carmen Calvo hizo a la institución lingüística hace año y medio ha sido debatido a lo largo de cuatro plenos y sus conclusiones, junto al informe, quedan a disposición de la vicepresidenta primera del Gobierno desde ayer. No mueven apenas la posición que quedó reflejada en el Informe Bosque hace ocho años. Este defendía el predominio del masculino como uso genérico. Pero ahora incluyen alguna excepción: por ejemplo, desdoblar españoles y españolas o, como ya informó EL PAÍS, rey y reina, con la vista puesta en la próxima sucesión al trono, que recaerá en la princesa Leonor.

Quien ha parecido asumir la posición de la RAE en esta nueva etapa ha sido Carmen Calvo. Si fue ella quien en un primer momento abrió el debate con el juramento de su cargo en el primer Gobierno de Sánchez, su actitud ha cambiado en esta nueva legislatura. Al prometer su cargo en 2018, la vicepresidenta desdobló el consejo de ministras y de ministros en la primera ocasión, pero el lunes pasado, en su toma de posesión junto al rey Felipe y sus compañeros de Gabinete, se limitó al uso del masculino.

El encargo de hace año y medio fue recibido como una patata caliente en la RAE. El entonces director, Darío Villanueva, lo recibió nada más comenzar la anterior legislatura y lo trasladó inmediatamente a los miembros de la Academia. Los debates de género se han sucedido a lo largo de la última década entre sus miembros con discusiones acaloradas, en ocasiones. Se temen estos temas, pero, a fuerza de debatir intensamente, han alcanzado un consenso. Las conclusiones del informe dan buena prueba de ello.

El 10 de julio de 2018, Calvo anunciaba en el Congreso de los Diputados que había solicitado el informe a la Real Academia para que estudiaran, dijo, “la adecuación de la Constitución española a un lenguaje inclusivo, correcto, verdadero y acorde a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”. Entonces se adelantó la vicepresidenta al hecho en sí. Porque el encargo llegó por carta a la RAE semanas después. En la petición ya oficial, Calvo especificaba que las cuestiones de género y los asuntos del lenguaje inclusivo eran una de las prioridades del anterior Gobierno y, sin duda, también del actual.

Darío Villanueva designó una comisión paritaria de cuatro miembros, formada por los académicos Paz Battaner, Inés Fernández-Ordóñez, Pedro Álvarez de Miranda e Ignacio Bosque. Estos concluyeron su trabajo en otoño de 2019 y lo sometieron al pleno. Todos coinciden en no hacer modificaciones de calado y, sobre todo, en que no había necesidad de emprenderlas con urgencia.

Criterios válidos

Defienden como válidos los criterios que constan en el informe Lenguaje sexista y visibilidad de la mujer, obra de Bosque y suscrito por todos los académicos numerarios en marzo de 2012. Este documento ha servido como base para la revisión del texto constitucional, así como el ejercicio comparativo de otras normas de rango similar vigentes en Europa y América.

La RAE sostiene que la actual redacción sigue siendo válida y que se entiende tal y como quedó promulgada en 1978. El criterio de claridad ha primado de manera contundente. Los cambios, según varios juristas y la mayoría de académicos, podrían acarrear confusión. Pero, aun así, recomiendan desdoblar palabras como españoles y españolas o rey y reina. Eso se hará solo cuando se emprenda una reforma del texto por otro motivo de mayor calado.

Los debates han servido para puntualizar algunos procedimientos. No busca la RAE influir en un cambio constitucional urgente. No es su papel, sostienen varios miembros de la institución consultados. Por tanto, para evitar titulares llamativos, recomiendan que dichos cambios se introduzcan cuando se produzca una revisión normativa —no lingüística— de otros artículos. Insisten en que no hay prisa porque el texto se comprende a la perfección. Pero el criterio del cambio o no, de su utilización o no, corresponde a quien lo ha encargado, es decir, al Gobierno.

Una vez Calvo haya recibido oficialmente el informe, este será presentado el lunes en la sede de la institución en Madrid. Terminará así un episodio que desde la RAE esperan sea concluyente en este capítulo. “Las batallas políticas no son razón para forzar la lengua, esta atiende a otras leyes y al uso que los hablantes la acaban dando”, asegura un académico.

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