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“La reforma inclusiva de la Constitución debe ser política, no asunto de la RAE”

Diversas expertas feministas en lenguaje sexista apuestan por no dejar la revisión lingüística de la norma en manos de la Academia

“La reforma inclusiva de la Constitución debe ser política, no asunto de la RAE”

Es política, no gramática… Lo dicen diversas expertas feministas en lenguaje inclusivo. Cuando el pleno de la Real Academia Española (RAE) está a punto de debatir la reforma lingüística de la Constitución con un enfoque más inclusivo, desde algunos ámbitos aseguran que debe ser una comisión parlamentaria quien lo aborde.

Cuando la vicepresidenta Carmen Calvo anunció el pasado julio que había encargado a la RAE un informe en este sentido, no lo hizo con otro ánimo que el de conocer los criterios de los expertos en lenguaje reunidos en la institución. En el momento que estos se lo entreguen tras debatirlo, algo previsto para las próximas semanas, desde el Ejecutivo anunciarán las medidas a tomar.

Algunos colectivos esperan también que se les consulte antes de hacerlo. Sobre todo, porque en la RAE, más que una reforma del texto, la comisión encargada de estudiar el caso, va a proponer solo algunos retoques como el que ha adelantado este domingo EL PAÍS referente a la distinción entre rey y reina para el Título II de la Constitución. En lo fundamental, se ceñirán a la doctrina del masculino genérico sin grandes cambios.

Para Ana Mañeru, “nunca es bello ni económico, sino feo para una mujer no ser nombrada. Sentirse borrada de la historia y del presente"

Teresa Meana, filóloga y experta en lenguaje sexista, afirma: “Lo adecuado no es dejarlo en manos de la RAE. Una reforma de la Constitución debería quedar en manos de una comisión del Parlamento, porque es un asunto político, no de formas. Rey y reina no vale. Todo el texto está redactado en masculino y produce confusión. Es fundamental este tema: lo que no se nombra, no existe. La lengua fue creada para dar luz a la realidad. Si no, traiciona su esencia y es entonces cuando el idioma no ilumina, sino que oscurece o maquilla. Existen miles de cuestiones que se pueden transformar. No existía jueza y ahora existe. La gramática no es el centro de la vida”.

Ana Mañeru, poeta, economista y responsable de Sabina editorial apunta: “Nombrar en femenino y en masculino a mujeres y hombres no es desdoblar ni duplicar ni repetir: es nombrar correctamente con los recursos que nuestra lengua tiene y que la RAE conoce, pero que se salta cuando le parece. Una mujer no es un hombre y viceversa”. Mañero asegura que en 1990 , desde el Instituto de la Mujer, donde ella trabajaba entonces, crearon la comisión Nombra (No Omitas Mujeres Busca Representaciones Adecuadas). “Lo hicimos, entre otras cosas, para aclarar a la RAE cuestiones de este tipo. Pero se resistió siempre porque custodia el patriarcado con esmero”.

Un ejemplo de aquel trabajo fue la feminización de títulos académicos y profesionales expedidos a mujeres por parte del Ministerio de Educación. “Así, a partir de 1995 fueron reconocidas como doctoras, licenciadas, graduadas... varias mujeres”, dice Ana Mañeru. Tampoco le sirven los argumentos de economía del lenguaje que esgrime la Real Academia para no desdoblar: “No es económico que una reina pueda ser llamada rey o una mujer pueda ser llamada hombre, porque requiere información adicional para saber de quién se está hablando y las respuestas, además de alargar la información, pueden resultar confusas y pedir nuevos términos para estas cuestiones: ¿Se refieren a un rey que también es reina? ¿A un hombre que también es mujer?”.

En resumen, para Mañeru, “nunca es bello ni económico, sino feo para una mujer no ser nombrada. Sentirse borrada de la historia y del presente. No poder reconocerse y reconocer a otras, por esta extraña regla que dice incluirla en un masculino ‘versátil’, que unas veces usan como si pudiera ser genérico y otras veces la excluye sin decir nada, reservando el masculino para lo masculino”.

Eulalia Lledó, de la Universidad de Barcelona y experta también en sexismo lingüístico, cree que la RAE incurre en una contradicción interesada al separar rey de reina. “Resulta que si es importante, hacemos excepciones… Eso no vale”, afirma.

La periodista y codirectora del máster Género y Comunicación Universidad Autónoma de Barcelona Isabel Muntané insiste en esta contradicción —“Están aceptando que rey no es un masculino genérico, ¿no?”— y asegura que, si la reforma no va más allá, no vale para nada: “Me parece una decisión muy cobarde. Porque con rey y reina lo único que estás haciendo es prevenir una realidad que va a venir. Es una oportunidad perdida que ya nos imaginábamos”. Además, defiende que la sociedad va por otro lado y la RAE le estaría dando la espalda: “Se está viendo un cambio hacia un lenguaje inclusivo y no sexista, en los medios de comunicación, en las universidades… La realidad que es la que es: que hombre no quiere decir hombre y mujer, por eso existe la palabra mujer".

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