Los astures repelen el ataque

El Ministerio de Cultura obliga a Asturias a modificar el proyecto de reconstrucción del castro Chao Samartín al que se oponían 30 catedráticos y un órgano consultivo de la Unesco

Vista aérea del castro de Chao Samartín.
Vista aérea del castro de Chao Samartín.ICOMOS

Fue el propio emperador Augusto el que tuvo que presentarse en Hispania, acompañado de sus mejores generales, para sofocar la revuelta de los valientes astures. Ahora, el Ministerio de Cultura y Deporte, que dirige José Manuel Rodríguez Uribes, ha sido el que ha acudido en su rescate. Según un comunicado ministerial, se ha acordado con la “Consejería de Cultura, Política Llingüística y Turismo del Principado de Asturias la modificación del proyecto de consolidación del yacimiento arqueológico de Chao Samartín para garantizar que las intervenciones previstas en este castro respeten los criterios de conservación y restauración que establece la legislación española”.

Centenares de expertos de las principales universidades españolas e internacionales (Oviedo, Complutense, Alcalá de Henares, Oxford, País Vasco, Oporto, Misuri, Michigan, Rennes, del CSIC, del Instituto Arqueológico Alemán o la Real Academia de la Historia) habían clamado contra el plan de reconstrucción de este poblado astur que se erige sobre un otero en el municipio de Grandas de Salime (Asturias) y que fue abandonado durante la dominación romana tras un terremoto.

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Incluso Icomos, organismo consultor de la Unesco, se había unido al coro de voces que denunciaban una reconstrucción que no se ajustaba a los estándares internacionales relativos a los yacimientos históricos. El castro, que comenzó a ser excavado en 1990, presentaba “evidencias constructivas realmente únicas desde el punto de vista de las culturas castreñas, como la presencia de cabañas de piedra de la Edad del Bronce, que permiten una valoración diacrónica de los procesos sociales y culturales a lo largo de casi dos milenios”, aseguró el organismo de defensa del patrimonio.

Existía un proyecto, ya aprobado por el Principado de Asturias, que, según manifestaron en un comunicado el pasado junio 30 catedráticos, podía “resultar altamente lesivo para su integridad”. Por ello, “estimamos necesario que sea reconsiderada la decisión por la que se autorizan las obras y conforme con el parecer de asociaciones profesionales, investigadores, conservadores, arqueólogos e instituciones relacionadas con la conservación del patrimonio, solicitamos se atienda el dictamen emitido por Icomos, en el que se recomienda encarecidamente la refacción total de la propuesta presentada”. Y pedían, directamente, ayuda al Gobierno de España, que ahora se la ha concedido.

El plan que se va a modificar consistía en corregir los efectos del terremoto, recrear murallas y levantar una pasarela por encima del yacimiento, empleando elementos como el acero o el hormigón.

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El ministerio, no obstante, no ofrece en su nota demasiadas explicaciones sobre cómo se llevarán a cabo las modificaciones, solo que había incoado un expediente de expoliación, “que ha quedado finalmente archivado tras aceptar la Consejería de Cultura del Principado las prescripciones y recomendaciones”.

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Sobre la firma

Vicente G. Olaya

Redactor de EL PAÍS especializado en Arqueología, Patrimonio Cultural e Historia. Ha desarrollado su carrera profesional en Antena 3, RNE, Cadena SER, Onda Madrid y EL PAÍS. Es licenciado en Periodismo por la Universidad CEU-San Pablo.

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