La película de la semana | Hasta el cieloCrítica
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Buen entretenimiento y una actriz memorable

Dirige Daniel Calparsoro, un profesional en el sentido más digno del término, alguien en posesión de fuerza visual y en el que percibes su implicación y su disfrute con lo que describe

Foto: Carolina Yuste y Miguel Herrán, en 'Hasta el cielo'. Vídeo: Tráiler de la película.

Tengo insana facilidad para desconectar de mi trabajo en esta profesión tan rara de crítico de cine, cuando lo que estoy viendo y escuchando en la pantalla me desinteresa, me aburre o me irrita. Físicamente estoy ahí, pero mi frívola cabeza se dedica a pensar en otras cosas. En este año desquiciado y sombrío solo me ha asaltado la pasión, el introducirme en universos que me hipnotizan, con contadas películas extraordinarias como Mank y 1917. A cambio, he perdido bastante tiempo en las deprimidas salas con un cine pretendidamente de autor, que en el mejor de los casos me provocaba tibieza para pasar inmediatamente al olvido. Por ello, otorgo valor a eso tan despreciado por los infatigables rastreadores de arte mayor, llamado entretenimiento. Y, en mi simpleza mental, agradezco estar dos horas interesado (que no fascinado) por lo que me cuentan en la pantalla. Me ha ocurrido con Hasta el cielo.

La dirige Daniel Calparsoro, un profesional en el sentido más digno del término, alguien en posesión de fuerza visual y en el que percibes su implicación y su disfrute con lo que describe. Son historias de violencia, marginalidad, persecuciones, suspense, riesgo, acción, sangre, muerte, amistades conflictivas y amores problemáticos.

Calparsoro podría ganarse muy bien la existencia en el cine negro estadounidense, abarrotado de medios técnicos. Sabría utilizarlos. Y si dispusiera de buenos guiones e intérpretes de altura, sospecho que los resultados serían notables, ya que dispone de músculo narrativo. Su cine le puede salir mejor o peor, pero su personalidad es reconocible siempre.

Hasta el cielo retrata el aprendizaje, su vida, esplendor e inevitable ruina de un chaval del lumpen, educado precozmente en la delincuencia, aluniceros, atracador, gánster, con insaciable ansia por encontrar su lugar en el sol. Es un mundo de engaños, complicidades y traiciones, de trepar jugándose la libertad o la vida. Y está aceptablemente descrito. Pero en este universo de machos, lo que más me interesa con diferencia es el papel que desempeñan las mujeres. Señoras recias, con fuerza, inteligencia, complejidad y carácter, retadoras, lúcidas e independientes hasta que el amor y la fidelidad que sienten hacia el manipulador macho alfa las conduce a un destino aciago.

Hasta el cielo pega un subidón para mí cada vez que aparece la excelente actriz Carolina Yuste, otorgando vida, sensualidad, desgarro, autenticidad y sentimiento a su memorable personaje. También está modélica Asia Ortega, como la protectora y pragmática esposa del audaz delincuente. Y siempre me gusta ver, por la presencia y la credibilidad que aporta, a la elegante y atractiva Patricia Vico. Tengo razones para seguir esperando una película redonda de Daniel Calparsoro. Ojalá que encuentre tramas y guiones a la altura del poderío que sabe imprimir a las imágenes.

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