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Columna
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La cólera de un español sentado

Algún día Hollywood reconocerá su deuda con Lope de Vega

Demi Moore y Michael Douglas en una escena de 'Acoso'.
Demi Moore y Michael Douglas en una escena de 'Acoso'.

¡Albricias! La Biblioteca Castro acaba de publicar el libro que nos permitirá entender mejor la mitad de las series y películas que pasan por nuestras pantallas: Ocho comedias magistrales, de Lope de Vega. Christopher Vogler, fabricante de taquillazos, ya analizó en El viaje del escritor la influencia de los clásicos grecolatinos en filmes como Titanic, El rey León, Pulp Fiction, Full Monty o Star Wars. Llevamos 2.500 años viviendo de variaciones sobre el mismo tema: la llamada del héroe a la aventura, su reticencia, los ánimos de un mentor, el comienzo del viaje, el encuentro con aliados, enemigos y pruebas, el arranque de la odisea en sí, el triunfo, la recompensa, el camino de regreso a casa, tal vez una última prueba y el éxito final.

Hollywood ha pagado royalties a Homero. También a Shakespeare. Lope ha tenido menos suerte. Por eso es tan oportuno ese volumen preparado por el grupo PROLOPE, ese equipo de investigación fundado en Barcelona por Alberto Blecua, fallecido en enero pasado. El resultado es un texto limpio y sin notas que demuestra que los filólogos encargados de hacerlo legible han preferido sudar ellos antes que exigirle al lector que sude. El coordinador de la edición, Agustín Sánchez Aguilar, firma además una introducción redonda para este ochomil del teatro barroco: Peribáñez y el comendador de Ocaña; Fuenteovejuna; El villano, en su rincón; El mejor alcalde, el Rey; La dama boba; El perro del hortelano; El Caballero de Olmedo y El castigo sin venganza.

Como saben quienes han terminado el bachillerato, entre 1607 y 1608 la Academia de Madrid pidió al Fénix de los Ingenios que explicara el secreto de su éxito. El resultado fue una suerte de charla TED en endecasílabos, el célebre Arte nuevo de hacer comedias. Allí nos recuerda que lleva ya escritas 483 y que “como las paga el vulgo, es justo / hablarle en necio para darle gusto”. También que el déficit de atención está ya tan extendido que “la cólera de un español sentado” no se “templa” si no le representan en dos horas desde el Génesis hasta el juicio final. Pese al carácter práctico del Arte nuevo, se entiende mejor el mecanismo de muchas series y películas actuales leyendo el tomo de Ocho comedias magistrales.

Dado que hemos conseguido llevar una película como Showgirls, de Paul Verhoeven, del apartado de cine malo al de cine de culto, propongo hacer lo mismo con otra de los noventa: Acoso, de Barry Levinson, escrita por Michael Crichton. ¿Ingredientes? Armonía, ruptura de la armonía, peligro para el protagonista, injusticia manifiesta y justicia reparadora. La culpa no es del jefe supremo sino de sus capataces. O sea, puro Lope. La diferencia es que no hablamos de Frondoso, Laurencia o Fernán sino de Michael Douglas, Caroline Goodal y Demi Moore. Hay hasta deus ex machina. Y literalmente: la trama se resuelve por la vía informática, como tantas veces en los últimos tiempos. Solo falta la rima.

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Sobre la firma

Javier Rodríguez Marcos

Es coordinador de la información literaria en 'Babelia', suplemento cultural de EL PAÍS. Antes trabajó en 'ABC'. Licenciado en Filología, es autor de la crónica 'Un torpe en un terremoto' y premio Ojo Crítico de Poesía por el libro 'Frágil'. También comisarió para el Museo Reina Sofía la exposición 'Minimalismos: un signo de los tiempos'.

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