Obituario

Muere el director de cine y teatro Gerardo Vera a los 73 años

El también escenógrafo y actor estuvo al frente del Centro Dramático Nacional durante siete años, y ganó dos ‘goyas’

Gerardo Vera, en el Teatro María Guerrero.
Gerardo Vera, en el Teatro María Guerrero.Gorka Lejarcegi

Era un hombre incansable, pasional y lleno de vida. Gerardo Vera falleció este domingo a los 73 años en un hospital de Madrid a causa de una neumonía. Tras superar una grave enfermedad coronaria, Vera fue ingresado el viernes después de dar positivo en la prueba de la covid. Escenógrafo, director de cine y dramaturgo, Gerardo Vera fue director del Centro Dramático Nacional de 2004 a 2011. El mundo del teatro recibió la noticia con una enorme tristeza e incredulidad. Vera tenía previsto estrenar el próximo mes de noviembre en el teatro María Guerrero un Macbeth, de Shakespeare, que iba a ser su primera obra tras la enfermedad que le apartó de los escenarios durante un tiempo y cuya versión firmaba junto a su marido, José Luis Collado.

Artista total, el Macbeth, que iba a protagonizar Carlos Hipólito, no era el único proyecto en el que estaba embarcado Gerardo Vera. Le esperaban cuatro montajes más, maquinados durante la convalecencia tras la operación a la que fue sometido. Tenía previsto Para acabar con Eddy, adaptación de la novela de Édouard Louis; La sonata a Kreutzer, de Tolstoi, con Pedro Casablanc, y La verbena de la Paloma, en la Zarzuela.

Nacido en Miraflores de la Sierra (Madrid) en 1947, comenzó su carrera como escenógrafo para luego pasarse a la dirección de escena y firmar algunos de los montajes más celebrados en la dramaturgia española, como El Rey Lear, que realizó con Alfredo Alcón, y que él recordaba con verdadero cariño, Divinas palabras o Un enemigo del pueblo. Uno de sus últimas funciones fue la que dirigió a Concha Velasco en Reina Juana, con un texto escrito por Ernesto Caballero, exdirector del CDN. Comedias, montajes y adaptaciones de clásicos, como Quevedo, Lope o Tolstoi, sobre el escenario, la pasión y fuerza de Gerardo Vera llegó también al mundo del cine y la televisión. Ganó dos Goyas por La niña de tus ojos (dirección artística), de Fernando Trueba, y El amor brujo (vestuario), de Carlos Saura.

Entre sus películas como realizador, destacan La Celestina, Segunda piel o Deseo. Premio Nacional de Teatro en 1998, entre los grandes éxitos de Gerardo Vera figura la dirección del espectáculo Azabache, en la Expo de Sevilla, en 1992, en el que reunió sobre el escenario a figuras del cante flamenco como Juanita Reina, Imperio Argentina o Rocío Jurado.

“Ha sido un hachazo enorme”, lamentaba a este periódico Juan Mayorga, dramaturgo y académico, que recordaba que hace tan solo una semana intercambió los últimos mensajes con Vera. “Hizo de todo a lo largo de su carrera, estaba lleno de vida y de ganas. Se ha muerto con ideas en la cabeza, imaginación y muchos proyectos. Eso nos hace sentir algo menos tristes. Su amor por el teatro estaba intacto y más fuerte que nunca”, aseguró Mayorga, que no dudó en calificarlo como un “verdadero maestro”, además de firmar algunos de los montajes más “memorables” de la escena española. “Los dramaturgos de nuestra generación le debemos mucho y yo muy en particular. Fue un magnífico director del Centro Dramático Nacional. Nunca olvidaré que la primera obra que programó al frente del CDN fue una obra mía”, recordó un apesadumbrado Mayorga.

La última vez que Arellano, ayudante de dirección en multitud de montajes, habló con Vera fue el pasado miércoles. “Le encontré como siempre repleto de vida, con mucha ilusión y energía. Era un gran humanista con unas opiniones certeras sobre lo que está ocurriendo en nuestro país”, aseguró Arellano.

“No hay amigos en el teatro”, afirmaba hace unos años Vera durante un encuentro en La Abadía con Alfredo Sanzol, actual director del CDN y su ayudante en Divinas palabras o Un enemigo del pueblo. “Es todo mentira. Se produce un espejismo. Cuando los actores ensayan una obra, se adoran, se llaman continuamente, se dan los móviles, pero al cabo de un año eso no existe. A mí, después de 30 años en la escena, me quedan solo amigos de fuera del teatro, excepto un par de ellos. Uno de ellos es este hombre que está a mi lado, Alfredo”.

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