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Muere a los 38 años el músico estadounidense Justin Townes Earle

El fallecimiento del joven y prolífico cantante de Nashville, hijo de la leyenda del 'country-rock' Steve Earle, ha sido comunicado por su familia en las redes sociales

Carlos Marcos
Justin Townes Earle durante un concierto, el 17 de enero de 2015 en Glasgow, Escocia.
Justin Townes Earle durante un concierto, el 17 de enero de 2015 en Glasgow, Escocia.Ross Gilmore (Redferns via Getty Images)

En su último disco, The Saint of Lost Causes (2019), Justin Townes Earle incluye una canción titulada en un particular castellano Ahi Esta Mi Nina. Se trata de una pieza redentora que cuenta una conversación entre un padre problemático y su hija. “Esperaba que tuviésemos la oportunidad de hablar. / Hay tantas cosas que quisiera decirte, / pero no serviría de nada. / Como que nunca te pedí que me perdonases, / porque, cariño, pensé que no lo harías. / Porque eres lo único bueno que he hecho en mi vida / y nunca he hecho nada bueno por ti”, canta el músico. Townes Earle alude de esa forma a la relación con su padre, el cantante de country rock y vida atormentada Steve Earle.

Justin Townes Earle murió la semana pasada a los 38 años, según confirmó su familia la noche del domingo, sin precisar la fecha exacta ni la causa del fallecimiento. “Con una tremenda tristeza os informamos del fallecimiento de nuestro hijo, esposo, padre y amigo Justin. Muchos de vosotros habéis confiado en su música y en sus letras a lo largo de los años y esperamos que sus canciones continúen a vuestro lado. Te echaremos mucho de menos, Justin”, señalaba su mensaje.

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La desaparición supone un devastador golpe para su padre, Steve, un sobresaliente músico que contagió a su hijo su talento para hurgar con canciones en las zozobras emocionales, al tiempo que una querencia hacia oscuridades siempre acompañadas por el alcohol y las drogas.

Nacido en Nashville (Tennessee) en 1982, llevaba el nombre de uno de los grandes amigos de su padre, Townes Van Zandt, otro compositor de perfil similar: tan genial como torturado. “He pasado casi toda mi vida con mi madre más que con mi padre. Y mi madre odia a los músicos”, bromeaba en 2009 en una entrevista con EL PAÍS. “No crecí en un ambiente muy musical, rodeado de guitarras o tocando canciones en el salón. Algunos amigos tenían una guitarra, pero yo no. Era mi padre el que las tenía, pero se las llevó cuando yo tenía dos años. Y, desde entonces, supongo que mi madre no quiso saber nada de canciones en casa”, añadía. Mientras el pequeño Earle se hacía músico casi a escondidas de su madre, su padre grababa discos tan memorables como Guitar Town, para tiempo después ser encarcelado por cuestiones relacionadas con las drogas.

Desde 2008, Townes Earle editó ocho discos que le colocan entre los mejores autores de lo que se llama americana, una actualización del country rock que edificaron leyendas como Gram Parsons.

El artista confesó en varias ocasiones sus problemas con las sustancias adictivas. En las entrevistas decía que lo había dejado. Este paso por los infiernos sirvió de material para unas canciones que arañan el alma cuando son pausadas, que exhiben principios progresistas en lo social y que animan al baile cuando se ponen en clave boogie. Citaba como referentes a Tom Waits, Bob Dylan o Bruce Springsteen.

Álbumes como Harlem River Blues (2010) o Nothing’s Gonna Change The Way You Feel About Me Now (2012) fueron elegidos entre los mejores de las votaciones anuales en las revistas especializadas. Con Jason Isbell comandaba la nueva generación de talentos de la americana.

Townes Earle comenzó este año concentrado en la gira de su último disco, el ya citado The Saint of Lost Causes (2019), que debió frenar cuando llegó la pandemia. Su intención era retomarla una vez que el virus estuviese controlado.




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Sobre la firma

Carlos Marcos
Redactor de Cultura especializado en música. Empezó trabajando en Guía del Ocio de Madrid y El País de las Tentaciones. Redactor jefe de Rolling Stone y Revista 40, coordinó cinco años la web de la revista ICON. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Madrid.

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