La piqueta amenaza un mural de Picasso en Noruega

El Gobierno planea derribar el edificio con la obra ‘Los pescadores', realizada en colaboración con el escultor Carl Nesjar, que se trasladará a una nueva ubicación

Protestas frente al Bloque Y, donde se encuentra el mural de 'Los pescadores' de Picasso, este 12 de mayo.
Protestas frente al Bloque Y, donde se encuentra el mural de 'Los pescadores' de Picasso, este 12 de mayo.PIERRE-HENRY DESHAYES / AFP

En 1957, los caminos de Picasso, entonces un artista consagrado de 75 años, y un joven escultor noruego de 37, Carl Nesjar, se cruzaron para dar forma a una colaboración de más de tres lustros que se tradujo, entre otras obras, en los cinco murales que decoran varios edificios del barrio gubernamental de Oslo. Sobre una de esas fachadas, la del llamado Bloque Y, reposa el friso conocido como Los pescadores, de 1970, una representación de varios trabajadores dentro de una barca, en plena faena, que atrapan peces con su red bajo un sol que mece las olas. Cuatro décadas después, en 2011, la paz que desprende esa escena marina, enraizada en la tradición noruega, se rompió súbitamente con la explosión del coche bomba que el terrorista de extrema derecha Anders Breivik detonó cerca de ese Bloque Y, donde se despliega la obra que Picasso dibujó y Nesjar ejecutó con la técnica del chorro de arena.

Tanto este edificio como otro adyacente, que también contiene en su interior tres trabajos de ambos artistas –el Bloque H–, se vieron afectados por la deflagración, que acabó con la vida de ocho personas (ese mismo día, el 22 de julio de 2011, Breivik sumó otras 69 víctimas en la isla de Utoya). Solo se tirará el Bloque Y, aunque otro de los murales que se guarda en el H, La gaviota, también se trasladará junto con Los pescadores al edificio A del mismo complejo. Según explica el secretario de Estado Paal Pedersen, del Ministerio del Interior noruego, “existe la necesidad de asegurar las funciones ministeriales” frente a posibles atentados. Por su situación, la desaparición del Bloque Y dejaría hueco para “establecer un complejo de edificios más abierto y mejoraría los espacios exteriores”. “El plan de demolición data de 2017 y el edificio se va a derribar”, zanja el político, que aclara que la Picasso Administration [entidad que gestiona los derechos de la obra del artista] “ha aceptado el reposicionamiento de las dos piezas”.

En estos años desde el ataque terrorista, durante los cuales las construcciones han permanecido vacías, el mural se ha convertido en motivo de encendida controversia en el país nórdico. En las últimas semanas, el debate se ha encarnecido entre los muchos defensores de que la obra se quede en su emplazamiento original y el Gobierno, que ya ha comenzado las labores de demolición en el interior del Bloque Y, de estilo brutalista y diseñado en 1969 por el arquitecto Erling Viksjø.

Arte amenazado

Desde 2015, Los pescadores figura en el listado de la asociación Europa Nostra con los siete monumentos más amenazadas del continente. Solo existen tres murales similares en el mundo: los otros dos se encuentran, uno en manos privadas en Francia, y el otro —el Friso de los Gigantes— en Barcelona.

La sociedad civil noruega lleva tiempo organizándose para intentar frenar la demolición. “Convocamos manifestaciones, marchas, conciertos y charlas frente al Bloque Y, que hemos rodeado dados de la mano. También hemos rodeado el Parlamento y organizado debates públicos”, enumera Kjersti Hembre, miembro del grupo Salvar el Bloque Y, que lanzó una petición al Gobierno noruego en la plataforma change.org que suma casi 50.000 firmas. “En colaboración con Patrimonio nacional, la Asociación de arquitectos de Noruega y la Asociación de arquitectos de Oslo, el otoño pasado contratamos a una abogada para demandar al Estado”, agrega. Esa letrada es Berit Reiss-Andersen, también presidenta del comité noruego del Nobel. “No estamos en posición de proteger el mural como propiedad intelectual”, señala la abogada, que agrega que han perdido el juicio en el solicitaban paralizar la demolición. “Me temo que no quedan alternativas”.

A pesar de contar con los preceptivos permisos, los planes del Gobierno noruego no convencen a organismos como la UNESCO o el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS). Tampoco a Gro Nesjar, hija de Carl, fallecido en 2015. “Si quitan el mural de la fachada, no va a salir de una pieza”, predice Nesjar. “Además, la intención de Picasso era que estuviera ahí, no en otro sitio”. “El mural es parte del edificio y no se puede quitar”, coincide Hanne Sophie Claussen, otra miembro de Salvar el Bloque Y. “Picasso dedicó esta obra al pueblo noruego para que se viera tal y como está hoy: un friso con el cielo detrás. Ahora los políticos la quieren colocar en un lugar totalmente diferente tanto en el sentido estético como en el conceptual. Es una pena”.

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