La vuelta de los museos se limita al Centro Botín

La mayoría de las grandes instituciones en Madrid, Cataluña o Andalucía permanecen cerradas. La incertidumbre sobre las fechas y la preocupación por la seguridad marcan la nueva realidad

El Centro Botín durante una de las visitas guiadas nocturnas.
El Centro Botín durante una de las visitas guiadas nocturnas.ROMÁN G. AGUILERA / EFE

El 51% de los españoles avanza desde este lunes 11 de mayo a la fase 1 de la desescalada, el siguiente paso en el camino de regreso hacia la vida que acostumbrábamos y que incluye, entre otros cuantos cambios con respecto a las pasadas semanas de confinamiento, la posibilidad de visitar museos, cerrados desde el 14 de marzo. Estos, eso sí, solo pueden acoger un tercio de su aforo permitido y con una distancia de seguridad entre personas de dos metros. Algo que se intuye no será un problema, dado que el turismo lleva dos meses en letargo. Como se publicó este sábado en el BOE, las normas para garantizar una visita segura a los centros de arte incluyen la prohibición de los grupos (a no ser que se trate de familias o personas que convivan); el establecimiento de recorridos y la exclusión de salas que no permitan la distancia mínima; así como la prohibición de elementos de uso táctil, las audioguías y folletos de sala. Además, los museos, que en muchos casos tomarán las temperaturas de los visitantes a la entrada, deben proporcionar geles hidroalcohólicos e instalar mamparas en taquillas y mostradores de información. Las entradas, de ser posible, deben comprarse por Internet.

Con Cantabria entre los territorios que han superado la fase cero, el primer gran centro de arte español que se atreve a sondear las desconocidas aguas de la “nueva normalidad” es el Centro Botín de Santander, que abrirá sus puertas al público el 12 de mayo. Dado que los lunes son tradicionalmente el día de descanso semanal de los museos, nadie esperaba una reapertura apresurada el mismo día 11. Como apunta Íñigo Sáenz de Miera, director del Centro Botín, tampoco se trata de una operación económica: con el aforo reducido y teniendo que abastecerse de materiales de seguridad, esta vuelta a la actividad difícilmente podría resultar rentable. “Teníamos claro que abriríamos cuando pudiéramos abrir”, apunta el directivo del centro, de carácter privado, cuyas arcas no dependen tanto de los ingresos en taquilla sino de los dividendos del Banco Santander. “Consideramos que el arte no es la guinda, sino que es necesario. Por eso, nos parece importante ofrecer a la gente de Cantabria la experiencia artística y contribuir aquí al desarrollo de las artes”.

Conscientes de que en estos estadios iniciales de la desescalada su ámbito se circunscribirá a los visitantes de proximidad, los museos están repensando hoy más que nunca su labor como agentes de cambio locales. Saben, además, que por ahora su capacidad de acción es limitada: no pueden llevar a cabo actividades culturales y educativas y resulta complicado pensar en organizar nuevas exposiciones, así que la mayoría planean reabrir al público con las muestras que ya tenían montadas y a la espera de ver cómo pueden recomponer sus maltrechos calendarios. En las islas, que igualmente pasan a la fase 1, museos como el TEA de Tenerife también tienen previsto retomar su actividad esta misma semana: en su caso, el 15 de mayo. “El centro mantiene la política de teletrabajo en los momentos en que no sea estrictamente necesaria la presencia por necesidades del servicio”, explica el director, Gilberto González. Es la norma que seguirán la mayoría de los centros de arte: una reincorporación laboral ajustada, progresiva y por turnos. En Palma, Es Baluard, que regresará el 2 de junio, doblará el personal de sala (algo que también harán otros museos) para poder controlar sus aforos. A estos gastos extras se suman las pérdidas por dejar de alquilar espacios y otras tantas actividades que llevan a cabo los museos más allá de la venta de entradas. Para Es Baluard, que ha dejado de ingresar durante el cierre en torno a medio millón de euros, como señala su directora, Inma Prieto, la taquilla supone solo un 20% de sus presupuestos. “Pero nosotros preferimos abrir, porque consideramos que somos un servicio a la comunidad”.

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Madrid: cada museo, a su ritmo

No haber pasado a la siguiente fase no significa que se hayan trastocado los planes de los gestores de los grandes museos de la capital: ninguno tenía previsto abrir este 11 de mayo. Con unas pérdidas acumuladas del 70% de los ingresos propios por el cierre, en el Museo del Prado se declaran conscientes de su valor “simbólico” más allá de lo puramente económico o turístico, por lo que aseguran preferir no precipitarse a la hora de fijar la fecha de la reapertura. Prima, según explican fuentes de la institución, garantizar las medidas de seguridad tanto para visitantes como para empleados, gestionadas en coordinación con el Ministerio de Cultura.

Madrid sigue en fase 0, pero aunque hubiera pasado a la 1 ninguno de los grandes museos tenía previsto abrir el 11 de mayo

En el Reina Sofía, que ha dejado de ingresar por taquilla en esta crisis entre 10.000 y 12.000 euros diarios, la plantilla irá incorporándose escalonadamente a las oficinas a partir de este lunes 11, pero la recepción de público no se dará hasta finales de mayo o principios de junio. Lo mismo que en el Museo Thyssen. Siempre, como subrayan fuentes de estas instituciones, cumpliendo a rajatabla las medidas de seguridad establecidas. En cuanto al resto de museos estatales (incluidos los que se encuentran fuera de Madrid, como el Nacional de Escultura en Valladolid, el Sefardí en Toledo...), desde el Ministerio de Cultura aseguraban a finales de la semana pasada “no encontrarse aún en disposición” de anunciar las fechas de reapertura.

Los museos y salas de titularidad autonómica (CA2M, Casa Cervantes...) trabajan con la mente puesta en el inicio del verano aunque, como indican fuentes de la Comunidad de Madrid, todavía “en condicional”. “Durante este tiempo de confinamiento, seguimos trabajando en la conservación de las colecciones y obras de nuestras exposiciones, así como en la digitalización de los contenidos de las salas y museos”, aseguran. Los espacios que dependen del Ayuntamiento de Madrid (Matadero, Conde Duque...) también se mantienen a la espera de la evolución de los acontecimientos, igualmente con el verano como horizonte. “No tenemos fechas aproximadas, pero todo apunta a que no será en este mes de mayo”, señalan desde el Consistorio, para explicar que, cuando abran, todos sus espacios lo harán al unísono.

Las muchas salas y centros culturales de gestión privada de la capital decidirán independientemente qué camino seguir. Ninguno quiere tomar decisiones impulsivas. Aún pesa la incertidumbre. “No vamos a ser de los primeros, no tenemos necesidad de correr”, subraya Lucía Casani, directora de La Casa Encendida, que baraja el mes de julio para la reapertura. “Iremos abriendo poco a poco distintos espacios, para recuperar la normalidad en septiembre”. En el Museo Lázaro Galdiano seguirán la misma línea: “No es cuestión de abrir porque se puede: hay que tener todo preparado y la seguridad es lo primero”, apunta la conservadora, Carmen Espinosa, que habla de la primera quincena de junio como un “escenario posible”.

En muchos casos, se retomarán las exposiciones que estaban abiertas en el momento de la clausura. En la Fundación Telefónica, además de recuperar su propuesta con Bill Viola, sí que querrían presentar una nueva muestra de Buckminster Fuller. “Pero estamos a expensas de lo que vaya marcando el Gobierno”, apuntan. Otros espacios que continúan evaluando la fecha de reapertura son las salas de exposiciones de la Fundación March (tanto en Madrid como Palma y Cuenca), Caixaforum en todos sus centros; y la Fundación Mapfre. “Confiamos en abrir la sala de Recoletos a principios de junio, pero justo estamos viendo si podemos prorrogar la muestra de Rodin-Giacometti”, apunta Nadia Arroyo, directora de cultura. “A lo largo de estas semanas de confinamiento, hubo un momento en que dimos por perdida la temporada de verano pensando que ya arrancaríamos en septiembre, pero con la desescalada nos hemos vuelto a plantear prolongarla”.

Cataluña: una reapertura conjunta en Barcelona

Los centros de arte barceloneses tampoco abrirán sus puertas el día 11. Estos equipamientos acogieron con sorpresa la noticia de que los museos se incluirían en la fase 1 de desescalada, como aseguran los seis principales museos de la ciudad: Museo Picasso, MNAC, Macba, Fundación Tàpies, Fundación Miró y CCCB, que llevan semanas trabajando de forma coordinada y que han visto cómo la fecha de mitad de septiembre que barajaban (coincidiendo con las fiestas de La Mercè), se adelantaba de forma considerable.

En Barcelona, todos los grandes museos coinciden en que no abrirán antes de mediados de junio

Antes de saberse que Barcelona se queda en la fase cero, todos coincidían que no abrirán hasta la primera mitad de junio. Desde los seis museos explican que la reapertura será conjunta “para subrayar la centralidad y la potencia de la cultura en la ciudad y ofrecer los grandes equipamientos a la ciudadanía después de tantas semanas de cierre”. También llevarán a cabo una importante labor de difusión para los barceloneses, hasta ahora solo el 14,4% de sus visitantes.

En el caso de los Museos Dalí, en Figueres, Cadaqués y Púbol, que gestiona la fundación privada Gala-Salvador Dalí la apertura está fijada para comienzos de junio, mientras que otros centros como el Museo de Arte de Girona o el Museo de Cerdanyola esperan las directrices de sus administraciones, Generalitat y Ayuntamiento, respectivamente, para poder hacerlo. La directora del museo de Girona, Carme Clusellas, resume la situación con la frase: “Cerrar fue muy fácil, abrir no tanto”.

En estos casi dos meses de cierre las pérdidas económicas han sido considerables para todos ellos, pero las cancelaciones de actividades y de alquiler de salas para los próximos meses hacen que la situación no mejore. El MNAC calcula que las pérdidas hasta el final del año serán de aproximadamente 2 millones de euros y el Macba de 1,5 millones. Por su parte, la Fundación Gala-Salvador Dalí, que siempre ha presentado resultados positivos, ha aplicado un ERTE a toda su plantilla (un centenar de personas) y ha asegurado que pedirá colaboración económica a las cuatro administraciones de su patronato (Ministerio, Generalitat y Ayuntamientos de Figueres y Cadaqués) por primera vez para superar el descenso generalizado de visitantes, su mayor fuente de ingresos.

País Vasco: “verano cultural” desde el 1 de junio

Los principales museos del País Vasco también permanecerán cerrados este 11 de mayo. El Guggenheim y el Bellas Artes de Bilbao, el Museo San Telmo de San Sebastián, Chillida Leku en Hernani y el Artium de Vitoria han decidido reabrir sus puertas dos semanas después, a partir del día 1 de junio. “Es una decisión que hemos tomado de forma conjunta y en coordinación con las instituciones vascas”, afirma una responsable del Guggenheim. El Gobierno vasco acordó este pasado jueves dar inicio al denominado “verano cultural” en esta comunidad el primero de junio, de acuerdo con unos criterios que exigirán una distancia mínima entre personas para evitar aglomeraciones y estrictas medidas de limpieza e higiene en las instalaciones.

“Estamos preparando los espacios expositivos para abrir durante la primera semana de junio. No tenemos aún definida la fecha exacta”, puntualiza la directora de San Telmo, Susana Soto. En este museo donostiarra, con 10.000 metros cuadrados de sala, además de un patio y el claustro a cielo abierto, están afanados ahora en colocar mamparas en los mostradores, marcar el suelo… “para evitar el contacto entre la gente”: “Queremos que nos vean como un espacio seguro”, comenta Soto.

Chillida Leku, reabierto en abril de 2019 tras más de ocho años cerrado por problemas económicos, cuenta con la ventaja de estar al aire libre: “Vamos a actuar siempre bajo la recomendación de las autoridades, si bien Chillida Leku es un museo abierto y esto nos sitúa en un buen punto de partida para retomar la actividad”, apunta su gerente, Mikel Chillida. Y añade: “Las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad económica son importantes para un museo privado como el nuestro y trabajamos en un plan que permita una apertura completa a lo largo del año”.

El Ejecutivo autonómico, junto con las tres diputaciones forales y los ayuntamientos, ha fijado el 1 de junio como fecha de inicio del calendario cultural vasco en plena desescalada. Desde ese día comenzarán a abrir los museos, centros culturales, bibliotecas, salas de lectura y de cine siempre que esté garantizada la seguridad de los asistentes. “No esperamos tener una afluencia masiva de público”, sostiene el responsable de comunicación del Artium, Antón Bilbao.

Castilla y León: un regreso incierto

Alejandro Sarmiento, director del Museo de la Evolución Humana de Burgos, reivindica que, como diría el filósofo Nucio Ordine, “debemos huir de esas concepciones que entienden que solo es útil y digno de protección aquello que produce beneficio”, porque el arte y a la cultura no siguen la lógica de las mercancías. Sarmiento atisba una doble amenaza por “la reducción de los ingresos derivados de su taquilla” y por el “desamparo que una eventual reducción de los presupuestos públicos destinados a cultura provocará en el museo” y en el ecosistema cultural. El también vicepresidente de la Asociación Profesional de Gestores Culturales de Castilla y León estima que desde el 14 de marzo han dejado de ingresar 322.995 euros derivados solo de la taquilla. Dado que solo el 10% de las más de 150.000 visitas a la exposición permanente del MEH en 2019, procedían de la provincia de Burgos, Sarmiento considera que la situación invita a “no proceder a la apertura hasta la siguiente fase de desescalada”.

El director del Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora), Pepe Calvo, afirma que la Consejería de Cultura y Turismo les ha trasmitido que las fechas de reapertura son “inciertas”. “Esperamos que la situación de cierre al público no se prolongue por muchas más semanas”, añade. Calvo entiende que aún hay muchos factores indefinidos y asegura con cautela que no reabrirán hasta disponer de respuesta a “las necesidades que nos impone la pandemia". Por su parte, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) sigue a la espera de que la región mejore sus registros contra el virus. Manuel Olveira, su director, explica que tienen “muchas ganas de reactivar el servicio público que realizamos”, pero todo supeditado al criterio de las autoridades.

Andalucía: a la espera de “indicaciones claras”

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, encargada de gestionar 169 museos y colecciones museográficas en la comunidad, estaba el pasado viernes, un día antes de la publicación en el BOE de las medidas de seguridad obligatorias, a la espera de “indicaciones claras del ministerio para saber en qué condiciones de seguridad e higiene para todos los empleados públicos y visitantes tenemos que abrir en las provincias que pasen a fase 1. Cumpliremos con las fases y plazos que el Gobierno central señale, pero siempre que se cumplan esas condiciones que el ministerio como mando único debe comunicarnos”, explicaba una portavoz de Cultura.

Por otra parte, el Museo Picasso Málaga, que la Junta gestiona junto a la Fundación Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso, ha manifestado su intención de abrir al público en la última semana de mayo, en una fecha aún por concretar.

Valencia: gratis todo el 2020

Aún a expensas del desarrollo de los acontecimientos, la Generalitat valenciana ha decidido, en principio, abrir todos sus museos el 18 de mayo en coincidencia con la celebración del Día Internacional de los Museos. De modo que el IVAM, los museos de Bellas Artes de Valencia y Castellón, el Centro del Carme o el Museo Arqueológico de Sagunt, entre otros, prepararán sus instalaciones esta semana para cumplir los requisitos de seguridad marcados por el Gobierno. Ahora que se sabe que buena parte de la Comunidad valenciana no ha pasado a la fase 1, todo depende de que se amplíe el desconfinamiento a partir del día 18.

Las entradas a todos estos museos serán gratuitas durante 2020, según ha anunciado la Generalitat. En la mayoría ya no se pagaba, por lo que lo que la pérdida de esta fuente de ingresos durante los dos meses de confinamiento será muy limitada. En el IVAM, la entrada ordinaria cuesta cinco euros, pero el peso de la taquilla no llega al 10% de los ingresos. “El 90% del presupuesto proviene de la Generalitat. Cada año, tenemos más ingresos por taquilla, pero su pérdida por dos meses no será muy significativa”, explica el director del museo, José Miguel G. Cortés.

Más problemáticas son las dificultades derivadas de la incertidumbre por el coronavirus. Si se podrán contar con préstamos de determinadas piezas, si se pueden alargar los seguros, si pueden viajar los enlaces de los museos internacionales cuándo se abrirán las fronteras, si los transportes podrán cumplir con las fechas, sostiene Cortés.

En Alicante, los principales museos retomarán su actividad el lunes, pero no abrirán sus puertas a los visitantes. Tanto el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), de titularidad municipal, como el Museo Arqueológico de Alicante (Marq) o el de Bellas Artes Gravina (Mubag), ambos gestionados por la Diputación Provincial, irán reincorporando a sus plantillas progresivamente. El único que cobra entrada, de 3 euros, es el Marq, que no prevé un gran descalabro económico porque la recaudación que entra por este motivo es mínima dentro de su presupuesto anual, informa Rafa Burgos.

Galicia: el futuro en el aire

En Galicia no hay fecha de apertura a la vista. El pasado viernes, un día antes del anuncio de las medidas obligatorias para la reapertura de los museos en fase 1 marcadas por el Gobierno central, el conselleiro de Cultura y Turismo, Román Rodríguez, protestaba: “Sería inadmisible conocer las medidas en el BOE el domingo por la tarde, a escasas horas de que tengamos que aplicarlo”.

CON INFORMACIÓN DE : Silvia Hernando, José Ángel Montañés, Mikel Ormazábal, Juan Navarro, Margot Molina, Ferran Bono y Cristina Huete.

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