La crisis del coronavirus

Normas para una visita sana a los museos

El Instituto para la Calidad Turística Española ha redactado, junto con los principales centros de arte españoles, un protocolo para garantizar la seguridad de visitantes y empleados

Galería Central del Museo Nacional del Prado, el último día de su apertura, el pasado 11 de marzo.
Galería Central del Museo Nacional del Prado, el último día de su apertura, el pasado 11 de marzo.Eduardo Parra - Europa Press

Este lunes los museos que se encuentren en zonas que pasen a la fase 1 pueden abrir, aunque la gran mayoría han anunciado que permanecerán cerrados al público hasta dentro de unas semanas. Entre los que ya han adelantado que no abrirán figuran el Prado, el Reina Sofía o el Thyssen. Aquellos centros de las provincias que pasen a la fase 1 que abran sus puertas a partir del lunes tendrán que hacerlo adaptados a una “nueva normalidad” que garantice la salud de empleados y visitantes. Hasta este viernes no se ha facilitado un protocolo sanitario para conocer los pasos que necesitan seguir desde el Ministerio de Cultura, a pesar de que hace tres semanas que el departamento anunció que para finales de abril tendría preparado un documento con las medidas sanitarias para la reapertura de los museos. Desde Cultura aseguran que están pendientes de la aprobación del Ministerio de Sanidad, aunque no han aclarado la fecha en la que fueron entregados.

Quien sí ha avanzado en un protocolo sanitario es el Instituto para la Calidad Turística Española –ICTE, entidad del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo–, dirigido a museos y sitios patrimoniales. Ha sido creado por un comité de técnicos en colaboración con el Comité Nacional Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), el Reina Sofía, Thyssen, Macba, Musac o el Museo Lázaro Galdiano, entre otros. Son medidas que está previsto que apruebe el viernes el Ministerio de Sanidad para ayudar a los museos “a identificar y analizar los riesgos” y para poner en práctica mejoras en el servicio, en sus instalaciones y con el personal para hacer frente al virus. El resultado es un museo sano y muy caro de mantener.

Aforo

Se recomienda señalizar un itinerario (o varios) para reducir el contacto entre personas, en el que prime la dirección única. El deambular por las salas libremente no es la mejor opción. En las salas más concurridas, ante una obra de especial interés, la institución debe aclarar y controlar los aforos. Además, los empleados del centro indicarán las posiciones de los visitantes para respetar la distancia de seguridad. “Atendiendo a la mayor o menor afluencia de visitantes y el tamaño del museo deben considerarse sistemas en control de accesos, como el cálculo de aforo por venta anticipada, venta de localidades, cámara termográfica”, indican desde el ICTE.

Personal

Los trabajadores deben evitar el saludo con contacto físico tanto entre sus compañeros como con los visitantes. Prohibido dar la mano. Deben portar mascarilla y desecharla al finalizar la jornada, y tirar cualquier desecho de higiene personal de forma inmediata a las papeleras o contenedores habilitados. También deben lavarse con frecuencia las manos, con agua y jabón o con una solución hidroalcohólica que tiene que facilitar el museo. Un lavado de, al menos, 40 segundos, especifica el documento. Deberán desinfectar frecuentemente los objetos de uso personal, como gafas, móviles o bolígrafos. Entre los empleados debe existir mínimo dos metros de distancia. La ropa no puede lavarse a menos de 60 grados. En el caso del personal de limpieza hay que añadir los guantes de vinilo o de látex sobre otros de algodón, así como gafas de protección y mandil desechable.

Información

Para evitar el contagio entre visitantes el museo comunicará el aforo, las medidas preventivas e higiénicas a cumplir y las condiciones de acceso. Se eliminarán los folletos al alcance del visitante: si se entregan, que sea de manera individual. Siempre que se pueda, el centro debe fomentar la reserva y venta de entradas online o a través del sistema telefónico de concertación de cita previa. Y establecer, en función de la afluencia, tramos horarios por turnos de visitas.

Salas

En todo momento “el museo debe velar por que los clientes respeten las distancias de seguridad”. Las salas que no puedan ser limpiadas a fondo serán restringidas y habrá dispensadores de guantes. Si en las salas de descanso no se respeta la distancia de seguridad, los visitantes deben usar mascarilla.

Visitas guiadas

El museo debe determinar el número máximo de personas de un grupo, cómo se va a realizar la visita, el recorrido y las posibles limitaciones del recorrido. “Se considerarán para ello las paradas o no delante de determinadas obras, el espacio disponible, el número de visitantes que conforma el grupo, así como las medidas de protección de guía y visitantes”, explican. Y si durante la visita no se puede asegurar el mantenimiento de la distancia de seguridad, visitantes y guía deberán utilizar la mascarilla, pero solo en ese caso. Las audioguías deben ser desinfectadas tras cada uso y custodiadas en espacios en los que se evite el contacto y se encuentren protegidos. Es preferible que los auriculares sean los del propio cliente o desechables.

Actividades

El respeto de las distancias de seguridad entre persona es básico. Para ello, el museo está obligado a realizar un estricto control de aforos. “En caso de que no sea posible, deben garantizarse las medidas y equipos de protección necesarios”, indica. Las empresas subcontratadas que prestan sus servicios en sus instalaciones -como suele ocurrir con los equipos educativos- deben entregar un plan de contingencia al museo. Lo más importante, señalan, es “evitar las aglomeraciones”. El museo debe informar a los visitantes de las medidas tomadas, en los dispositivos habituales con los que se comunica con el público.

Guardarropa

No se podrán guardar prendas del visitante. “Únicamente se custodiarán mochilas y otros bultos como paraguas, que deberán ser introducidos por el propio visitante en bolsas facilitadas por el museo”. En las taquillas habrá solución hidroalcohólica, guantes o toallas desinfectantes para asegurar la seguridad. Además, se recomienda la colocación de alfombras desinfectantes a la entrada de los museos. Hay que desinfectar los terminales punto de venta tras cada uso en el que exista el contacto, los mostradores se limpiarán y desinfectarán diariamente, los equipos informáticos al inicio y al finalizar la jornada laboral.

Aseos

Deben contar con dispensadores de papel de secado o secador de manos, papeleras de apertura no manual y asegurar la reposición de consumibles como el jabón y las toallas de papel. Los dispensadores se limpiarán periódicamente, según la afluencia. También se debe garantizar la distancia de seguridad en los aseos, es decir, tendrán aforo.

Limpieza

El museo incrementará las frecuencias de limpieza y repaso, sobre todo en las zonas de mayor contacto (superficies, botoneras de ascensores, aseos, tiradores de puertas, la zona comercial, las vitrinas, audioguías, etcétera). Incluso aireará a diario los espacios.

Comité de gestión

El museo debe conformar un comité para la identificación de los riesgos y la gestión del mismo, que defina las estrategias y toma de decisiones para minimizar los riesgos higiénico-sanitarios del Covid-19. Los museos deben contar con los equipos de protección individual (EPI). “En caso de que en algún momento se detecte falta de recursos materiales, el comité de gestión deberá analizarlo y restringirlo para la salvaguarda del museo y de sus empleados”, se indica en el documento al que ha tenido acceso este periódico.

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