Crítica | TYLER RAKECrítica
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La intensidad de la tralla

Sam Hargrave ofrece un apabullante poderío visual y sonoro en una buena película de acción para amantes del género

Chris Hemsworth, en 'Tyler Rake'.
Chris Hemsworth, en 'Tyler Rake'.

Los procesos de construcción artística en Hollywood son inescrutables. Habíamos visto infinidad de obras basadas en cómics, pero no una producción cuyo origen fuera un guion de cine que, tras fracasar en la fase de financiación, se convirtiera después en novela gráfica para, aún más tarde, conseguir ser película. Eso es Tyler Rake, que empezó siendo libreto de cine de Joe Russo, uno de los artífices de las series Capitán América y Vengadores, para luego ser novela gráfica con el título de Ciudad, guion del propio Russo, de su hermano Anthony y del escritor de DC Cómics André Parks, junto a los dibujos del argentino Fernando León González. Y ahora ser película, con cambio de director en la penúltima fase del proceso: de los hermanos Russo al novel Sam Hargrave, que ofrece un apabullante poderío visual y sonoro. Tyler Rake es una buena película de acción para amantes del género. No hay más, pero tampoco menos.

Por un lado, el modelo Jason Bourne sigue vigente en la representación de algunas de las ciudades más depauperadas del mundo, hiperrealista en su retrato de la miseria y de la gente de la calle. Por otro, la función del conflicto, aquí el secuestro del hijo de un capo de la mafia india por parte de la banda rival del narco de Bangladés, es una mera excusa para una serie de piezas de estruendosa acción con luchas, persecuciones y matanzas. Azote bélico en espacios de paz donde el director se luce a través de espectaculares planos secuencia con evidente apoyo digital, y la cámara entrando y saliendo de los lugares más insospechados. Al igual que David Leitch, director de Atómica, Hargrave viene de 15 años de trabajo en el departamento de especialistas y, como aquel, no tiene necesidad de cientos de cortes de montaje en cada exhibición.

El guion de Russo, como la película en sí misma, es básico pero eficaz. El retrato del mercenario que interpreta estupendamente Chris Hemsworth, tanto en lo físico como en lo emocional, tiene apenas un par de esbozos pero es consistente, y algo parecido ocurre con los mínimos diálogos. Violencia extrema sin discurso ni reflexión política. Tyler Rake no va de eso. Esto es simplemente tralla e intensidad.

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