Novela por entregas

La casa de los Peláez. Capítulo 1: Juntos otra vez

El autor inicia con este relato una novela por entregas en la que contará con humor la historia doméstica de un confinamiento por el coronavirus

Enrique Flores (custom credit)

Parece mentira, pero todo lo que va a suceder a continuación tiene lugar en un espacio minúsculo, aunque coqueto, de 80 m², distribuidos en tres habitaciones, una cocina, un salón-comedor y un solo cuarto de baño. Es la casa de los Peláez, un piso de protección oficial, sito en una conocida barriada de cierta ciudad manchega.

El dormitorio más grande es el del matrimonio; en el mediano duerme Iván; y el más pequeño, donde a duras penas cabe una cama mueble que hay que plegar y desplegar todos los días, es el cuarto del abuelo, que vive con ellos desde que el año pasado Miriam, la hija mayor, se fuera a estudiar Biológicas a la Universidad Autónoma de Madrid.

Sí, Miriam Peláez es uno de los muchos estudiantes que el viernes pasado, alarmados por las noticias que empezaban a circular en las redes, aprovecharon el cierre de los centros de enseñanza para regresar a sus añorados lugares de origen, favoreciendo de ese modo la expansión de la epidemia.

Pero todavía no sabemos si Miriam tiene el virus, eso habrá que ir viéndolo poco a poco; los síntomas a veces tardan en aparecer. Y puede incluso que no acaben de manifestarse nunca y que Miriam constituya un foco imperceptible de contagio. Por eso las autoridades recomendarán más adelante no salir a la calle. Pero todo esto es algo que ahora mismo no preocupa a los Peláez; que están abordando, sentados alrededor de la mesa del salón-comedor, los retos a los que esta visita inesperada les obliga a hacer frente, sobre todo en lo tocante a la distribución de habitaciones.

—¡Y una polla! Yo soy el miembro más vulnerable de esta familia, merezco protección integral y un espacio propio. ¡Que compartan habitación los niños!

—Tiene razón el abuelo. Hasta que no sepamos de qué va esto, él no debería salir de su cuarto.

—Eso es lo que os gustaría: que desapareciera. Pero mi pensión es la fuente de ingresos más importante en esta unidad familiar, así que tenéis que soportarme.

—Sí, papá; lo que tú digas, papá.

—¿A vosotros os importaría compartir habitación?

—…

—…

—¡Animad esa cara! Puede ser muy bonito compartir habitación después de tanto tiempo separados. Seguro que tenéis muchas cosas que contaros; ahora los dos podéis hablar de chicos…

—Adolfo, por favor…

—No tiene gracia, papá.

—Sigues siendo igual de homófobo que cuando me fui.

—¿Homófobo vuestro padre? Vuestro padre es un fascista.

—¡Uhhh! Sí, soy Adolfo, Adolfo Hitler. ¡Uhhh! Esta noche os voy a exterminar a los cuatro: a ti, Dori; por mujer. A ti, Miriam, por feminista. A ti, Iván, por marica. Y a ti, papá, por viejo. ¡Uhhh!

No le hagáis caso y no os dejéis llevar por las apariencias. Limadas las asperezas que todas las negociaciones traen aparejadas, los Peláez vuelven a ser la unidad familiar que tanta admiración despierta en el barrio, y cuya fortaleza a la postre va a garantizar su victoria frente a la voracidad de lo que todavía es una amenaza incierta: el coronavirus. Ya lo veréis.

Mañana, capítulo 2: Amor de hermanos

Antonio Orejudo es escritor. Autor de Ventajas de viajar en tren, recientemente adaptada al cine, sus últimos libros son Los cinco y yo (Tusquets, 2017) y Grandes éxitos (Tusquets, 2018).

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