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El Concierto de Año Nuevo invocará a Beethoven

Andris Nelsons debutará al frente de la tradicional cita musical que contará con las coreografías del español José Carlos Martínez

El director Andris Nelsons, durante los ensayos el viernes del Concierto de Año Nuevo.
El director Andris Nelsons, durante los ensayos el viernes del Concierto de Año Nuevo. EFE

Beethoven fue el “culpable” de que se crease la Filarmónica de Viena. Lo dijo Daniel Froschauer, el pasado viernes, 27 de diciembre, al inicio de la tradicional rueda de prensa de presentación del Concierto de Año Nuevo. El acto tuvo lugar en el Hotel Imperial de Viena y fue transmitido en directo a través de la página web de Austria Presse Agentur. El presidente de la Filarmónica de Viena, que es también uno de sus primeros violines, recordó la herencia que tiene la orquesta del compositor de Bonn, en el arranque de los fastos conmemorativos de su 250º aniversario: “En el estreno de la Novena sinfonía participaron al menos dos músicos, un trompista y un fagotista, que años después fueron miembros fundadores de nuestra orquesta”.

La música de Beethoven será una de las novedades en el Concierto de Año Nuevo de 2020, que llega a su 80ª edición. Se escucharán seis de las Doce contradanzas, publicadas en 1802, una de las cuales (la núm. 7) incluye un tema del movimiento final de la Sinfonía Heroica. En el pasado, Mozart, Schubert, Haydn o Verdi y Wagner recibieron homenajes similares. Pero Johann Strauss hijo volverá a ser el protagonista del programa, con cinco de las dieciséis composiciones, sin contar las propinas. Ninguna de ellas será novedad, aunque habrá una con guiño beethoveniano, el vals ¡Abrazaos, millones de seres!, basado en un verso de la famosa oda A la alegría, de Schiller, que utilizó Beethoven en su Novena sinfonía, aunque el vals esté dedicado a Brahms.

Las otras novedades de esta edición apuntan a sus dos hermanos, Josef y Eduard. Del primero, en conmemoración del 150º aniversario de su muerte, se incluyen cuatro composiciones; tres de ellas nunca antes programadas, como el exquisito vals Saludos de amor, aunque también sonará el maravilloso  Dinamos, uno de los valses que inspiró a Richard Strauss en su ópera  El caballero de la rosa. Y habrá dos novedades más de Eduard, el pequeño de los tres hermanos Strauss. En cuanto al resto, volverá a sonar la música de Hans Christian Lumbye (el "Strauss danés") y el concierto se abrirá con la variada obertura de la opereta Los vagabundos, de Karl Michael Ziehrer. Pero Froschauer destacó la première en el Concierto de Año Nuevo de la Gavota de Josef Hellmesberger hijo, que fue director principal de esta orquesta en tiempos de Mahler: “Para mí es un compositor realmente genial que consigue retratar el carácter vienés con unas pocas notas”.

La tradicional cita del primero de enero incluirá otras dos conmemoraciones. Una es el 150º aniversario del Musikverein, el famoso edificio de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena. En su interior, la orquesta tiene su sede, la famosa Sala Dorada, donde siempre se ha celebrado este concierto. Se recordará ese evento con el vals Disfrutad de la vida, escrito por Johann Strauss hijo para su baile inaugural, en enero de 1870. La otra conmemoración es el centenario del Festival de Salzburgo, la residencia veraniega de la orquesta, aunque también el lugar donde Clemens Krauss creó este formato de concierto monográfico de valses, polcas y marchas de la familia Strauss, en 1929. Pero nada puede desplazar el aniversario beethoveniano. Froschauer ha encargado a dos especialistas un estudio acerca de la relación de la música del compositor de Bonn con el origen de la orquesta. Pretende explicar cómo las dificultades técnicas de las sinfonías de Beethoven obligaron a crear, en 1842, la primera orquesta profesional de conciertos en Viena con los mejores músicos de la Ópera Imperial.

La Filarmónica de Viena tocará en 2020 varios ciclos de las sinfonías de Beethoven en París, Hamburgo, Múnich y Viena. Dirigirá Andris Nelsons que acaba de grabarlas con ellos para Deutsche Grammophon. Pero también estará al frente de su primer Concierto de Año Nuevo. “Me siento como bailando un vals”, confesó fascinado durante la rueda de prensa. Este maestro letón, de 41 años, debutó con la Filarmónica de Viena, en octubre de 2010. Pero, en menos de una década, ha conquistado su corazón, al tiempo que se ha establecido como uno de los principales directores del momento. Hoy compagina las titularidades de la Sinfónica de Boston y la Gewandhaus de Leipzig. Un verdadero Wunderkind que combina un talento desbordante con una sencillez natural. Nelsons habló del honor y la responsabilidad de la invitación, pero también se quitó importancia. “Creo que la orquesta conoce esta música mucho mejor que cualquier director”, reconoció con una sonrisa mirando a Froschauer.

Alexander Wrabetz, director general de la ORF, explicó después los detalles de la 62ª retransmisión de este mediático “concierto de conciertos”, que en España se podrá ver en directo a través de La 1 con los comentarios de Martín Llade. Volverá Michael Beyer al frente de la realización. Y, en la coreografía de las dos escenas pregrabadas de ballet, debutará el español José Carlos Martínez, Premio Nacional de Danza en 1999. El vals ¡Abrazaos, millones de seres! se ubicará en el Palacio de Invierno del Príncipe Eugenio, el mismo lugar donde se está negociando la coalición de gobierno para Austria entre los Populares y los Verdes. Y las contradanzas de Beethoven se verán en dos antiguas residencias del compositor en la capital austriaca, en Pfarrplatz y Döbling. A la relación de Beethoven con Viena se dedicará, además, el tradicional documental del intermedio, que este año dirigirá Georg Riha.

Froschauer dedicó sus últimas palabras a elogiar el trabajo del Departamento de Parques y Jardines de la Ciudad de Viena que se dedica a la decoración de la Sala Dorada. “Hacen posible lo más bello, lo mismo que nosotros en la orquesta, pues esto no es un trabajo, sino una misión”.

La ‘Marcha Radetzky’, desnazificada

En el turno de preguntas de la prensa, Nelsons se mostró dubitativo para aclarar qué director del Concierto de Año Nuevo le había impresionado más en el pasado. No se acordó de su mentor, el recién desaparecido Mariss Jansons, pero sí de Carlos Kleiber. “Para mí era un genio sobrenatural”, afirmó. Froschauer aclaró, a continuación, la nueva versión que se escuchará y palmeará este año de la Marcha Radetzky, de Johann Strauss padre. Esta obra se toca como propina en el Concierto de Año Nuevo, desde 1946, en un arreglo del compositor y miembro del partido nazi, Leopold Weninger. Nikolaus Harnoncourt abrió la edición de 2001 con la versión original, que tiene una instrumentación más sencilla. Pero el presidente de la orquesta, de común acuerdo con Nelsons, ha preferido encargar un nuevo arreglo. “Simplemente no nos sentíamos cómodos con esto”, concluyó.

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