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Fiesta para los Goya más disputados

La Academia reúne en Madrid a los candidatos de todas las categorías en un ambiente con más alegría que presión

Los asistentes a la fiesta de nominados a los Premios Goya, este lunes en Madrid.
Los asistentes a la fiesta de nominados a los Premios Goya, este lunes en Madrid. EP

Jose Mari Goenaga, uno de los tres directores de La trinchera infinita, nominada a los premios Goya en 15 categorías, dijo: “Cada nominación es como un premio. Si ganamos un galardón, serían 16 premios”. Su colega Aitor Arregui lo complementó con gracia: “Y si caen 15, 30”. Sus frases bien pueden resumir el ambiente distendido que se respiró en la noche de este lunes durante la fiesta de nominados a los Goya en la sala Florida Retiro, en Madrid. Ninguno de los opcionados muestra presión por llevarse el premio, aunque la mera posibilidad y lo que pueda venir después son vistos como un triunfo enorme.

Por la alfombra roja desfiló la mayoría de los 173 aspirantes a llevarse un cabezón por cada una de las categorías de los premios, que se entregarán en Málaga el próximo 25 de enero. Los grandes ausentes de la noche fueron el director Pedro Almodóvar y los actores Penélope Cruz y Antonio Banderas, de Dolor y gloria, segunda favorita con 16 nominaciones en los Goya, y preseleccionada horas más tarde para los premios Oscar de febrero próximo. Sí estuvo Asier Etxeandia, nominado a mejor actor de reparto, que alabó el proyecto en el que trabajó: “Es de justicia que Dolor y gloria esté tan valorada. Es una película histórica, no solamente para este país, sino que creo que mundialmente va a ser muy importante”. Además, se mostró confiado en que el filme de Almodóvar ganará la mayoría de las nominaciones y, particularmente, afirmó que su mayor premio fue trabajar en la película.

Por el lugar pasaron también rostros jóvenes y otros desconocidos hasta ahora en el mundo del cine. Belén Funes, con La hija de un ladrón, es la única mujer nominada a mejor dirección novel. “Y la única joven”, bromea. “Que haya una sola mujer nominada seguramente no es muy bueno. Si nos ponemos a hacer números, vemos que las mujeres no consiguen financiar sus películas tan fácil”, asegura antes de explicar que, contrario a la tendencia de varias producciones de este año, su trabajo se centró en mirar el presente más que el pasado. “Creo que no tengo ni la cultura ni el conocimiento suficientes para ponerme a mirar al pasado. Soy más capaz de bucear más en la realidad de mi presente”, dijo. Y anunció que, pese a las dificultades de construir una carrera en el cine siendo mujer, el próximo año, “seguro”, empezará a trabajar en una nueva película. 

También hizo presencia una jovial Greta Fernández, que con 24 años aspira al premio por mejor actriz protagonista por su papel en La hija de un ladrón, filme por el que ya fue reconocida con una Concha de Plata en el pasado Festival de Cine de San Sebastián. Antes de viajar a Suiza a presentar la película en el festival internacional de cine Les Arcs, la intérprete reconoce el talento de las demás actrices que compiten por el premio. “Si gano yo, estaré feliz. Si no gano, no me voy a poner triste. No digo que no tenga ningún punto, digo que creo que está difícil”. También reveló su intención de buscar proyectos en la gran pantalla fuera de España, ya sea en otros países de Europa o en América. “Me gusta mucho el cine español, pero es verdad que a veces cuesta encontrar papeles y encontrar proyectos”

Y Benedicta Sánchez, que a los 84 años entra con vitalidad en el mundo del espectáculo. La protagonista de Lo que arde se muestra entre sorprendida y satisfecha por la nominación a mejor actriz revelación, que no esperaba y que en parte debe a la insistencia de su hija, que la llevó a la audición. “Yo no pensaba que a mis 84 años yo fuera a ser actriz de cosa alguna”. ¿Y su carrera termina aquí? “Lo que yo digo siempre: hago camino al andar. Lo que toque”. Aunque anunció que si gana en Málaga, lo celebrará bailando una muñeira.

Salvador Simó, que con su Buñuel en el laberinto de las tortugas triunfó hace dos semanas en los premios del cine europeo, ahora espera repetir en los de la Academia española, donde recibió cuatro nominaciones. Pero aclara que, aunque los premios los recibe con satisfacción y agradecimiento, tiene sus intereses muy claros: “Mientras que al público le guste, los premios están bien y es un reconocimiento que nos honra mucho, pero al final a todo el mundo que hace cine lo que le importa es que a la gente le guste”.

Hacia el final del desfile apareció el director Alejandro Amenábar, de Mientras dure la guerra, la favorita para los Goya con 17 nominaciones. “Estoy muy agradecido y contento de que nuestro trabajo se haya visto reconocido tan masivamente”, afirmó. Reconoció que es especialmente pesimista con los premios y que, en general, prefiere no hacerse muchas ilusiones. “Espero que rasquemos algún cabezón”. Aunque considera que su trabajo ya ha sido muy bien reconocido: “Cuando ves que la gente acude masivamente, es el gran premio para un cineasta”.

Los asistentes y los ausentes de este lunes se volverán a encontrar en poco más de un mes en Málaga en la ceremonia de premiación de unos Goya especiales, tanto por la competencia que hay entre sus principales favoritos, como por el alto nivel por el que pasa el cine español en la actualidad.

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