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El hombre que dibujó la Transición española

Un documental recorre la carrera de Cruz Novillo, el diseñador que realizó algunas de las imágenes icónicas de los últimos 50 años

Andrea G. Bermejo, Cruz Novillo y Miguel Larraya, en el rodaje de 'El hombre que diseñó España'.
Andrea G. Bermejo, Cruz Novillo y Miguel Larraya, en el rodaje de 'El hombre que diseñó España'.

El hombre que diseñó España. El título del documental no llama a engaño. Ese es José María Cruz Novillo, el responsable del grafismo y de la imagen de Correos, de Renfe, del puño y la rosa de PSOE, de la bandera y el escudo de la Comunidad de Madrid, el cambio al azul de la Policía Nacional, los billetes de pesetas de 1979 a 1985 -que llevaban escritores en sus anversos-, de Endesa, Repsol, La Cope, El Mundo, el Grupo PRISA, Antena 3 Radio... Y cartelista del mejor cine producido por Elías Querejeta. Ana y los lobos; Deprisa, deprisa; Los lunes al sol, Mi prima Angélica, El espíritu de la colmena... Novillo hizo los logos de la Transición, es el diseñador gráfico más importante de la historia de España, y por eso Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya han dirigido un retrato visual de su trabajo y de su vida, un documental que tras verse en la Seminci y en Abycine se estrena hoy en la Cineteca. Lo inteligente del trabajo de Bermejo y Larraya es que dejan que el mismo autor y la obra sean quienes se comuniquen con el espectador. Y Cruz Novillo es modesto, pero también muy consciente de la firmeza de su obra, que él mismo espera supere las modas y los límites temporales.

Cruz Novillo dio en sus primeros años de vida un "salto espacio-temporal inverosímil", según el diseñador: nacido en Motilla de Palancar (Cuenca), en 1936, hijo del que fuera secretario de las juventudes socialistas de Cuenca antes de la Guerra Civil, llegó a Madrid a trabajar en una agencia de publicidad, y con 26 años aterrizó en Nueva York. El creador recuerda que aquellas semanas en la ciudad fueron una enseñanza brutal, que vivió la efervescencia que se ve en la serie Mad Men, y que aprendió el diseño moderno como nunca hubiera podido en España. "Quienes se dedicaban al diseño eran dibujantes, que se comportaban como pintores. Cuando llegó el reciclaje nació el diseño gráfico". Y ahí estaba Cruz Novillo, que parece el protagonista de la canción de Autrohúngaro: "Hay un hombre en España que lo hace todo", tema que se escucha en el filme, en feliz acierto de Larraya y Bermejo.

El diseñador asegura sentir "la responsabilidad de trabajar ante los grandes clientes". Y él, durante la Transición, construyó la nueva España: Correos, Renfe ("Lo más grande que he hecho"), medios de comunicación, los billetes de pesetas... Ahí a Cruz Novillo se le nota orgulloso: "Aprendí muchas cosas... como que lo más importante es que no puedan ser falsificados", y recuerda su trabajo con los grabadores de la Real Fábrica de Moneda y Timbre. Es también el diseñador del puño y la rosa estilizados del emblema de PSOE, un trabajo que al recordar a su padre, el artista califica de "sentimental". Alfonso Guerra apunta a que España había estado "40 años sin creatividad" para subrayar la importancia del retratado.

Larraya, director de cine, y Bermejo, periodista cinematográfica, se detienen un largo tiempo ante la labor de Cruz Novillo como cartelista. Su amistad de juventud con José Luis Borau -con quien realizó un tándem publicitario- le llevó a recibir el encargo del cartel de Las secretas intenciones (1970), de Antonio Eceiza, drama que iba a protagonizar él mismo, y que se filmó en su despacho de la agencia Clarín, aunque con un actor profesional: Jean-Louis Trintignant. Por Borau llega a la productora de Elías Querejeta, y en lo que define como los trabajos "que menos tiempo me ocupaban, unas dos semanas al año" empezó a diseñar sus carteles, obras maestras como El espíritu de la colmena o Ana y los lobos (una labor que le enorgullece), que le dieron una imagen de marca a Querejeta PC. "Venía de mi verano ibicenco, veía la película tras haberme leído el guion", y en 15 días tenía el póster.

Cruz Novillo ha hecho mucho más. Ha explorado en la música y ha investigado en su concepto de "diafragmas": "Divido algo en partes y reagruparlas de otra manera", que es su principal arma en su "aversión a lo rutinario". Humilde, se refugia en varias ocasiones en un genérico "tuve un buen día", a pesar de que si hijo subraya que es un artista adelantado a su tiempo -y el mejor ejemplo es su obra musical- y ducho en los aforismos, Cruz Novillo define su trabajo con siete palabras: "El diseño es un viaje de vuelta".

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