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Elcano: “Hemos redondeado el mundo”

La exposición 'El viaje más largo' explica a través de documentos y crónicas de la época el periplo de Magallanes y el aventurero español en un homenaje al espíritu explorador del hombre

Doña Letizia y Don Felipe, ante las maquetas de las cinco naos de la expedición de Magallanes y Elcano, durante su recorrido por la exposición en Sevilla.
Doña Letizia y Don Felipe, ante las maquetas de las cinco naos de la expedición de Magallanes y Elcano, durante su recorrido por la exposición en Sevilla. EFE

“Mas sabrá su Alta Majestad lo que en más avemos de estimar y temer es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del mundo, yendo por el occidente e veniendo por el oriente”. Con esta escueta frase, Juan Sebastián Elcano resumía al rey Carlos V los tres años que duró la expedición a las islas Molucas a través de la ruta occidental y que se convirtió en la primera vuelta al mundo. Datada en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), la carta del 6 de septiembre de 1522, que da cuenta de esta gesta, es uno de los principales reclamos de la exposición El viaje más largo: la primera vuelta al mundo, que hoy jueves inauguraron los Reyes en el Archivo General de Indias de Sevilla.

La muestra, que podrá verse en la ciudad hasta el 23 de febrero y en junio de 2020 viajará al Museo de San Telmo de San Sebastián, es uno de los grandes hitos de la conmemoración de los 500 años de la primera navegación alrededor del globo, que ideó e inició el portugués Fernando de Magallanes y culminó Elcano. Es también un reconocimiento al espíritu explorador de la humanidad, que coincide con el 50 aniversario de otro hito histórico: la llegada a la Luna. A través de 106 piezas y legajos —algunos documentos apenas se han exhibido en público como la citada carta de Elcano— y una escenografía planteada como un gran mapa conceptual del mundo, la muestra trata de trasladar en paralelo información y emociones de aquellos marineros como su temor ante la tempestad, su incertidumbre ante la calma chicha del Pacífico, su tristeza ante las despedidas y pérdidas o la rabia detrás de los motines. Todo ello se contextualiza a través de siete esculturas originales realizadas por Javier Romero Abrio, dispuestas a lo largo del recorrido. “Esas emociones no pueden transmitirse a través de los documentos, por eso decidimos mostrarlas a través de esculturas”, explica Braulio Vázquez, comisario junto a Antonio Fernández y Guillermo Morán de la exposición, organizada por Acción Cultural Española y el Ministerio de Cultura y Deporte.

Es fácil perderse en todas las vicisitudes que se sucedieron a lo largo de los más de tres años de viaje. Para tratar de guiar al visitante, la muestra se estructura en seis bloques, que se conectan en paralelo con el periplo de 239 marineros, que zarparon en cinco naves rumbo a lo desconocido el 10 de agosto de 1519 desde Sevilla. Es una forma de conocer, de una manera muy visual y a partir de réplicas de las naos, en cada momento el estado de la Armada de la Especiería, como se denominó a la expedición. Sus trayectos se alinean y se separan en función de los acontecimientos que protagonizaron, desde cambios de rumbo a naufragios.

Carta que Juan Sebastián ElCano escribe a Carlos I, el 6 de septiembre de 1522 en Sanlúcar de Barrameda. ampliar foto
Carta que Juan Sebastián ElCano escribe a Carlos I, el 6 de septiembre de 1522 en Sanlúcar de Barrameda.

La intuición de Magallanes de que podía existir un paso que uniera el Atlántico con el Pacífico, que Vasco Núñez de Balboa ya había denominado como mar del Sur, y su tesón para convencer a Carlos V para que financiara la expedición a Las Molucas por la vía occidental forman parte de la primera parte de la exposición, titulada Sueño. En este bloque se encuentran las Capitulaciones de la Armada de la Especiería, un documento firmado el 22 de marzo de 1518 en Valladolid en el que Magallanes se aseguraba el título de gobernador y adelantado de todas las tierras que descubriese. El Tratado de Tordesillas, de 7 de junio de 1494, sobrevuela el desarrollo de la travesía porque el reparto para dividirse las zonas de navegación y conquista del Nuevo Mundo entre los reinos de Castilla y Aragón y de Portugal determinó que la expedición financiada por España para alcanzar las islas de las Especias y Asia tuviera que realizarse por occidente. Esa división también obligó a Elcano en su viaje de regreso a no desembarcar en ningún puerto para no contravenir ese Tratado.

Tocado tipirape.
Tocado tipirape.

Para esta muestra se han recibido piezas del Archivo Torre do Tombo de Lisboa, la Biblioteca Nacional de Francia, la Biblioteca Nacional de España, el Museo de América, el Museo de Arte Oriental de Valladolid, la Real Academia de Historia, además de los fondos procedentes del propio Archivo de Indias. Entre los documentos se ofrecen las listas originales de la mercancía y animales embarcados —entre ellos ballestas, flechas o siete vacas para aprovisionar de leche a la tripulación—, las nóminas de los tripulantes —239, todos hombres por expreso deseo del capitán— o los modelos de las cinco naves que partieron de Sevilla (Trinidad, San Antonio, Santiago, Victoria y Concepción). “Los documentos no hablan al gran público, muchos no saben leer los textos antiguos, por eso los hemos acompañado con los objetos a los que se refieren”, indica Vázquez. Todo ello sirve de antesala para recrear cómo era la ciudad andaluza en el siglo XVI: “una encrucijada de sueños”, como se definía en el Siglo de Oro al puerto sevillano.

La escenografía y los elementos audiovisuales dominan el tramo dedicado a la exploración, recreada a través de mapas, adornos y piezas etnográficas. Pero son los documentos de la época los que trasladan con mayor viveza al pasado, como el Libro de las Paces de Maluco, un manuscrito de 1521, el único redactado a bordo de la expedición que ha sobrevivido. En él se detalla la actividad comercial y diplomática de la Armada de la Especiería en el período en el que estuvo comandada por los capitanes Gonzalo Gómez de Espinosa y Juan Sebastián Elcano, y el maestre Juan Batista, tras la muerte de Magallanes en Mactán.

Virgen de la Victoria, anónimo sevillano del siglo XVI.
Virgen de la Victoria, anónimo sevillano del siglo XVI.

La repercusión del viaje, culminada solo por 18 marinos, que llegaron el 8 de septiembre de 1522 exhaustos a bordo de una nao Victoria en tal mal estado que tuvo que ser remolcada por el Guadalquivir por una barca, puede evocarse a través de la carta que Elcano escribió a Carlos V y la que Maximiliano Transilvano remitió a Mateo Lang de Wellenburg, cardenal arzobispo de Salzburgo y obispo de Cartagena. En ella, el secretario del rey narra la aventura tras haberse entrevistado con algunos de los supervivientes: apenas un 7,5% de los que se embarcaron en el viaje más largo realizado hasta entonces.

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