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El germen de un escritor

Chema de la Peña ha compuesto un reportaje quizá más periodístico que cinematográfico que, sin embargo, se ve muy bien pese a su convencionalidad expresiva

'Mario y los perros'
Imagen de 'Mario y los perros'.

Al ver Mario y los perros, documental de Chema de la Peña sobre el proceso de creación de la primera novela del escritor peruano Vargas Llosa, surge un pensamiento irremediable: si hubiera un posible máster vital perfecto para la forja de un novelista genial, ese sería el experimentado por el autor desde su nacimiento y hasta la publicación de La ciudad y los perros. Los golpes del destino y los trabajos de la vida como germen de lo inevitable: saber contar una historia con profundidad y complejidad.

MARIO Y LOS PERROS

Dirección: Chema de la Peña.

Intervienen: Mario Vargas Llosa, Jorge Edwards, Rosa Regàs.

Género: documental. España, 2019.

Duración: 70 minutos.

Una primera niñez feliz, plácida y un tanto mimada junto a su madre, en solitario. Una segunda infancia durísima, junto a un padre violento y feroz, reaparecido para provocar el miedo. Una estancia en un colegio militar, precisamente donde se ambientará más tarde su primera novela, donde percibe la disciplina, el compañerismo y la lucha, como un microcosmos de diversidad social y de razas. Un trabajo como periodista de sucesos con apenas 16 años: conocimiento del lumpen, de la muerte, de la crueldad, de la degradación, de las esquinas más recónditas del género humano. Una vida asociada al viejo periodismo, a la juerga, al cinismo, a la noche. Una breve estancia en casa de unos tíos, tranquila durante el último año de instituto, hasta la llegada al mismo hogar de una hermana de su tía (la mítica tía Julia y su escribidor), 10 años mayor que él, con la que surge una pasión instantánea, a escondidas, y que termina en fuga y matrimonio, cuando aún es menor de edad. Un embrión literario que va desde las lecturas de Julio Verne, Victor Hugo y Alexandre Dumas hasta el descubrimiento de la prosa de William Faulkner, previo paso por el existencialismo de Jean-Paul Sartre. La Universidad, la militancia en el Partido Comunista en la clandestinidad, su vida en Europa, en Madrid, en París. La acción política. Las dificultades económicas. Un trabajo como colaborador de una enciclopedia, donde aprende a sistematizar la información. Una primera obra de teatro. Los primeros cuentos. Las luchas para la publicación. Los iniciales rechazos.

En fin, el máster vital ideal, el mejor curso de escritura creativa de la historia, y, por si fuera poco, una enorme capacidad de trabajo.

De la Peña, que a lo largo de su carrera ha ido mezclando el cine de vanguardia (Sud Express) con el documental (De Salamanca a ninguna parte) y con productos de ambiciones más comerciales (Shacky Carmine, Isi/Disi: amor a lo bestia, 23-F: la película), ha compuesto un reportaje quizá más periodístico que cinematográfico que, sin embargo, se ve muy bien pese a su convencionalidad expresiva. Con la ayuda de dos entrevistas a Vargas Llosa (una actual, del propio documental, otra de archivo, de los años setenta), junto a documentos audiovisuales de la época y diversas entrevistas a amigos escritores y conocedores de su figura, Mario y los perros, filmada en blanco y negro, se convierte así en una crónica didáctica y académica. Una película que, aunque nunca destaque en sus formas, está bien escrita, narrada y locutada. Suficiente.

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