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“Preservar la voz de mi madre es de alguna manera vencer al tirano”

Minou Tavárez, hija de los héroes dominicanos asesinados Minerva Mirabal y Manolo Tavárez, presenta en Madrid un libro que recoge las cartas entre sus padres

Minou Tavarez
Minou Tavárez, el martes en Madrid.

Amor. No estés triste que nosotras estamos bien y cerca de Uds. Recuerda: podrán separar nuestros cuerpos pero no nuestros espíritus”. La carta está escrita en el reverso de una posología de un medicamento dental. Se la mandó en 1960 Minerva Mirabal a su marido, Manolo Tavárez, desde la cárcel de La 40, el centro de detención y tortura de la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana (de 1930 a 1961). “¿Cómo estás? ¡Qué ansiedad de saber noticias tuyas! ¿Cómo están nuestros familiares? ¡Qué pena tenemos todos. Hay que anestesiar, sin embargo, todas esas espinas que tenemos clavadas en el corazón. ¿Qué has sabido de nuestros hijos? Envíales mil besos…”.

Uno de esos hijos, su hija Minerva, Minou Tavárez Mirabal (Ojo de Agua, 1956), presentó el pasado lunes en La Feria del Libro de Madrid Mañana te escribiré otra vez, un libro en el que recoge y contextualiza la correspondencia de sus padres, dos héroes dominicanos. “El libro tiene para mí un peso extraordinario. En primer lugar, al escribirlo pude conocer, desde su propia voz, a mis padres”. Sobre todo a su madre. Su padre fue asesinado en 1963, dos años después del magnicidio (tiranicidio) del 61 contra Trujillo, por lo que con él tuvo más contacto. “De él ha quedado una memorabilia de su pensamiento. Pero de mi madre no quedaba nada, yo solo la había podido conocer a través de testimonios de terceros”, explica. “Encontrar las cartas fue ponerme en contacto con la personalidad de esa mujer extraordinaria con la que el tirano se había obsesionado”, resume Tavárez, profesora y política, que fue candidata a presidir República Dominicana en 2016.

“Se ha caminado mucho, pero todavía las mujeres tenemos que atrevernos a levantar la mano"

Mañana te escribiré otra vez repasa las conversaciones de Minerva y Manolo, que temáticamente van del amor a la política, y temporalmente van desde su noviazgo a la encarcelación de ella, cuando Trujillo descubrió el movimiento más importante de oposición, ideado y alentado por ellos, Minerva y Manolo: el Movimiento Revolucionario 14 de Junio. “Sobre todo”, recalca Tavárez, “es la oportunidad de darla a conocer en su propia voz. Lo cual es una forma de vencer. Porque, ¿qué es lo que buscan los tiranos? Callar las voces de las personas. Imponer su relato”. La obra termina con un intercambio de cartas en la misma cárcel, misivas enviadas del pabellón de mujeres al de hombres, y viceversa, en la cárcel de La Victoria, antes de la muerte de su madre.

Después de su presentación del lunes, en la que habló con la filósofa Adela Cortina en el pabellón de la República Dominicana (país invitado de honor de esta edición de la Feria), el mismo espacio fue ocupado por el escritor Mario Vargas Llosa, que precisamente narró la brutal historia de las hermanas Mirabal en La fiesta del chivo. Las hermanas Mirabal, las mariposas — Patria, Minerva y María Teresa— fueron asesinadas a golpes por el régimen de Trujillo el 25 de noviembre de 1961. Esa brutalidad propició que, en 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas declarara el 25 de noviembre el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer.

Una de las cartas facsímiles que incluye el libro. ampliar foto
Una de las cartas facsímiles que incluye el libro.

La lucha contra la violencia hacia las mujeres es parte de la labor política de Minou Tavárez, y durante la entrevista, en el hall del hotel Gran Versalles de Madrid, ella señala los periódicos del día, que llevan en portada a la víctima número 1.000 de violencia de género en España. “En república Dominicana hay unas 200 mujeres asesinadas al año. A pesar de que hay cuatro veces menos gente que en España, hay cuatro veces más muertes. Es una vergüenza de la humanidad”.

“Algo está cambiando, está claro, y se ve desde hace dos años para acá”, sostiene, aunque tiene sentimientos encontrados. “Se ha caminado mucho, pero todavía las mujeres tenemos que atrevernos a levantar la mano. En los espacios donde nos quieren, y en los espacios donde no nos quieren”.

Como política, a nivel global, Minou Tavárez percibe “una especie de retroceso que se expresa en la desconfianza de la gente a las democracias. Y eso es peligroso porque la gente, en vez de mirar hacia delante, puede decir: aquí hace falta alguien que venga y arregle esto con mano dura”. Y a nivel personal, en República Dominicana, a Tavárez le duele no poder hablar “de que hayamos sido capaces de tener una democracia plena. Ocupamos los primeros lugares en temas como la falta de independencia de la justicia, la falta de elecciones libres, la desigualdad…”.

Pero Tavárez vuelve a hablar de su madre y encuentra consuelo en sus palabras. Busca con mimo entre las páginas del libro y lee otra carta de Minerva Mirabal: “¿No tenemos todos nuestras dificultades? Sí, pero el mérito está en no dejarse vencer”.

Minou Tavárez sostiene el libro con una fotografía de sus padres.
Minou Tavárez sostiene el libro con una fotografía de sus padres.
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