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La venta de Salamandra acentúa la concentración editorial

La multinacional Penguin Random House adquiere el catálogo del sello que publica ‘Harry Potter’. El grupo ya se reparte con Planeta la mitad del mercado del libro en español

Penguin Random House
Ejemplares de los libros protagonizados por Harry Potter en una librería de Madrid.
Madrid / Barcelona

La noticia de la adquisición de la editorial barcelonesa Salamandra por parte del conglomerado Penguin Random House (PRH) pilló ayer por sorpresa al sector del libro, que leyó la operación como otro capítulo más en el relato de la concentración empresarial y el reparto de la tarta del negocio entre Planeta y la división en español de PRH. Por su tamaño medio y su exitosa trayectoria, Salamandra, cuya facturación fue de 27 millones de euros brutos en 2018, representaba en el mar de los libros en español uno de los pocos ejemplos de buque de cierto tonelaje fuera de los dos citados transatlánticos. Las compañías implicadas se negaron a hacer públicos “los términos de la operación”.

Estoy muy satisfecha de que haya surgido esta magnífica oportunidad para asegurar la continuidad de Salamandra

Sigrid Kraus

Salamandra se suma a la poblada nómina de sellos de PRH, que incluye, entre otros, a Literatura Random House, Debate, Lumen, Taurus, Alfaguara, Plaza & Janés, Grijalbo y Ediciones B, la última en sumarse, en 2017. Salamandra aporta al grupo, sobre todo, en los terrenos del libro infantil y juvenil (es hogar de Harry Potter desde antes de que fuera un negocio millonario) y de la ficción internacional. En ese ámbito ha construido un catálogo fiel a grandes nombres como Zadie Smith, Jonathan Franzen, Andrea Camilleri o Margaret Atwood y con inesperados éxitos entre la literatura de calidad y el best seller (El niño del pijama a rayas o El abuelo que saltó por la ventana y se largó). La apuesta por la novela en español nunca fue una de sus prioridades. Tampoco la no ficción.

Cifras de un gigante de las letras en español

Pengun Random House Grupo Editorial (la división en lengua española de Penguin Random House) tiene, según datos proporcionados por la compañía, 40 sellos editoriales. 

Publica más de 1.700 títulos nuevos al año en formato impreso, digital y audiolibro. Entre ellos, la obra de 38 premios Nobel. 

Tiene oficinas en nueve países: España, Portugal, Colombia, Argentina, México, Chile, Uruguay, Perú y Estados Unidos (las sedes de Miami y Nueva York también publican en español)

Emplea a 480 personas y en 2018 registró 227 millones de euros netos.

Fueron las historias del niño mago las que ayudaron a consolidar la empresa, fundada en 2000 por el matrimonio formado por el argentino Pedro del Carril y Sigrid Kraus, alemana criada en Brasil, tras quedarse con la parte española de la editorial porteña Emecé (comprada por Planeta). Ambos trabajaban en Emecé desde finales de los años ochenta en Barcelona. En 10 años vendieron 12 millones de ejemplares de los libros de Harry Potter, la mitad en América Latina.

Su historia personal está de nuevo tras la decisión hecha pública este viernes mediante un comunicado corporativo de PRH. Kraus, a quien la noticia cogió en Alemania en el cumpleaños de una hermana, explicó a este diario que la proximidad de la jubilación de Del Carril, que tiene 68 años, le empujó a tomar la decisión. “Era la manera más elegante de que pudiera hacerlo. Su retiro implicaba que tenía que empezar a preocuparme más por su parte —los números, la distribución…— y menos de lo puramente editorial. Y, además, él se queda como consejero. En realidad, no cambia nada para nadie”, explicó. No hay planes, añadió, de despedir trabajadores. Tampoco está prevista una mudanza de las oficinas. Kraus, de 54 años, continuará, empleada por PRH, como directora editorial de Ediciones Salamandra, reportando directamente a Núria Cabutí, consejera delegada de PRH en España.

Esta ha subrayado a EL PAÍS su intención de preservar “la identidad y autonomía editorial” de la nueva adquisición. “Sigrid formará además parte del comité directivo del grupo. El catálogo de Salamandra se complementa muy bien con los nuestros y refuerza nuestra implantación en el área infantil y juvenil”.

Según Kraus, fue Cabutí la que se acercó a Salamandra con una oferta y la resolución fue “bastante rápida”. Otra de las razones que convencieron a Kraus para vender es la distribución en Latinoamérica. “Habíamos dejado de trabajar por un problema de impagos con nuestra distribuidora allá, y nos estábamos embarcando en la creación de una propia. Ahora ya no nos tendremos que preocupar de eso”. Cabutí citó el precedente de la compra en 2014 de Alfaguara y otras divisiones de Santillana a PRISA (editora de EL PAÍS) como inspiradora de la confianza en el modelo propuesto: el sello madrileño ha mantenido a grandes rasgos su línea y a su equipo, incluida su directora, Pilar Reyes.

Kraus, que definió la cantidad pactada como “una muy buena oferta”, pone matices: “Hay una diferencia muy grande, y es que Salamandra va muy bien. Creo que es la primera vez que eso sucede. De hecho, estamos en mitad de un año maravilloso. Por eso, nuestra posición en la negociación ha sido buena”. El consejero delegado mundial de PRH, Markus Dohle, aseguró en una entrevista a EL PAÍS el pasado julio que estaban estudiando nuevos activos para incorporar a su empresa, aunque el sector tendía a pensar más en nombres de editoriales en apuros que en una compañía tan saneada como Salamandra. Participada por Bertelsmann (75%) y Pearson (25%), PHR, líder en la edición comercial y cuarto grupo del mundo, cuenta con más de 300 sellos en 100 países y factura más de 600 millones anuales.

Cambio de época

Varios actores del mundo editorial barcelonés coincidieron este viernes en comparar la noticia con el anuncio del “fin de una época” y como un paso más en un proceso de concentración que amenaza la bibliodiversidad y la competencia. Salamandra representa un tipo de sello veterano, de tamaño medio, de los que ya van quedando menos (Siruela, Acantilado, Galaxia Gutenberg, Pre-Textos o Edhasa). Y esto sucede precisamente el año en que se cumple medio siglo de la fundación de dos míticos ejemplos de un modo de entender el negocio que definitivamente parece cosa del pasado: Anagrama (hoy propiedad de Feltrinelli) y Tusquets (Planeta).

Tras este movimiento, en el mercado editorial en español quedan pocas compañías de un tamaño mediano: Siruela, Acantilado, Pretextos y Blackie Books

Con esta operación, PRH asesta un golpe a Planeta en la competencia por la hegemonía de la literatura en español, suculento negocio que resulta de sumar un mercado maduro como España y la tierra de promisión de Latinoamérica, aún por explotar de un modo interconectado. En ese mercado plurinacional, PRH es líder, según fuentes de la compañía. Ambas multinacionales rondan la cuarta parte de la cuota de mercado en español. Un mercado que define una paradoja: fuera de esa gran concentración de los dos grupos, reina la enorme dispersión que caracteriza a la multitud de sellos surgidos este siglo, que van de lo pequeño a lo minúsculo.

La venta de Salamandra acentúa la concentración editorial

Las negociaciones se llevaron en un secreto tan extremo que sonó impropio para un negocio dedicado a contar historias; salvo un par de los 26 trabajadores de Salamandra implicados en el papeleo del acuerdo, el resto recibió la noticia por el correo corporativo de la multinacional. “Confiemos en que no quieran tocar nada de algo que va bien”, decían hoy en la sede de la empresa.

Con información de Javier Rodríguez Marcos.

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